SOCIEDAD

Mataderos quiere convertir su viejo cine de barrio en centro cultural

La sala cerró en 1987 y se convirtió en un depósito. Los vecinos juntan firmas para que el gobierno porteño compre el edificio.

Igual que aquellas salas barriales que durante los años de crisis se convirtieron en estacionamientos, templos religiosos o bingos, el cine El Plata, de Mataderos, pasó de ser una de las salas más lujosas de Buenos Aires a un depósito de electrodomésticos. Ahora, un grupo de vecinos del barrio quiere recuperarlo y convertirlo en un centro cultural. Para eso elaboraron una propuesta que ya reunió dos mil firmas de adhesión. La idea llegó hasta la Legislatura porteña, que aprobó un proyecto por el que le pide al Ejecutivo que se haga cargo de la compra del inmueble.
El Plata está ubicado en la avenida Juan Bautista Alberdi al 5700, en el corazón de Mataderos. A principios del siglo XX, el terreno era un baldío y la primera construcción que allí se hizo fue una fábrica de carros, que con el tiempo se convirtió en carpintería y luego en almacén, hasta que don Jesús María Fernández, “Toto”, lo convirtió en sala cinematográfica. Fue inaugurada como tal en 1944 y, al año siguiente, El Plata se convirtió en la sala más lujosa de Mataderos. También la más moderna, porque pasó por la mayoría de las etapas que la tecnología de entonces podía deparar: el cinematógrafo, el cinemascope, la pantalla panorámica y el cine en color.
Proyectaba, en simultáneo, las mismas películas que se estrenaban en las salas de la calle Lavalle, en el centro porteño. Su época de oro vio pasar a todo el barrio y a algunas estrellas del cine argentino, como Tita Merello. “Me acuerdo de que en el estreno de La Madre María (protagonizada por Merello), en el ‘74, la sala estaba repleta: dos mil butacas completas”, recuerda Manuel de Sousa, que hoy tiene 70 años y fue el caramelero del cine durante el tiempo en que estuvo abierto.
Adela es la esposa de Toto, el ex dueño. A los 78 años ella, que sigue viviendo en el barrio, se sumó a la cruzada de los vecinos. Del brazo de don Manuel volvió en estos días a recorrer el hall, los pasillos, las escaleras y el sector pullman, que ya no tiene butacas. “Era el mejor cine de Mataderos. El más grande, el mejor atendido”, dice Adela.
Don Manuel –que mantiene su trabajo de caramelero, pero en un kiosco ubicado al lado del cine– cuenta que “la gente ahora me pide planillas para firmar porque están deseando que abra el cine”.
“Cuando era adolescente, aquí vine a ver La Patagonia Rebelde”, recuerda el dirigente barrial Daniel Siciliano, que montó una mesa en la esquina de Juan B. Alberdi y Larrazábal para recolectar firmas.
En 1987, El Plata pasó de ser uno de los cines más convocantes a un depósito de artículos del hogar, luego de que una empresa lo alquilara para ese fin. Sin embargo, por pedido de sus dueños la estructura se conservó sin que ninguna pared fuera demolida; sólo le falta un poco de mantenimiento.
Ahora, los vecinos que quieren ver una película tienen que viajar hasta Flores, donde está la sala más cercana. Pero el reclamo abarca mucho más que una nueva sala para proyección de películas.
“Es un local cómodo, majestuoso, tiene intactas las características típicas de un cine construido en la década del 40. Aparte, está en el corazón del barrio y su recuperación no sólo va a ser útil para el rescate patrimonial, sino como espacio para darle vida a una zona que con el tiempo se fue apagando”, explica el legislador porteño Norberto La Porta, uno de los impulsores del proyecto, en diálogo con Página/12.
Pese a que no hay definiciones sobre la manera en que se aprovechará el espacio, “la idea es que cuando esté tomada la decisión del Ejecutivo de adquirir el inmueble, en un marco de participación los vecinos elaboren un diseño”, comenta La Porta. “Se conservaría una parte, la del escenario –agrega–, y en los otros espacios se puede pensar en lugares para conferencias o cursos.”
La propuesta es que en el viejo cine El Plata funcione el Centro Cultural Macedonio Fernández, que actualmente está en el Instituto Educacional Nº16, de Mataderos. El traslado facilitaría la ampliación de talleres culturales, realización de exposiciones y distintos eventos sin que las actividades deban depender de los horarios de la escuela. La idea, además, es incorporar a El Plata como patrimonio de la ciudad. Según fuentes de la Legislatura, el proyecto podría avanzar hasta la instalación de una escuela artística.
La iniciativa pretende repetir la experiencia del cine 25 de Mayo, de Villa Urquiza que, en marzo de este año y luego de una campaña vecinal, recibió el compromiso del Gobierno de la Ciudad para su recuperación.
Ante la posibilidad de que el Ejecutivo porteño responda al pedido de los vecinos, Adela se emociona y, con la mano en el pecho, dice: “Es una tremenda alegría que se pueda recuperar este lugar, que ya es parte de la historia del barrio”.

Informe: Adrián Figueroa Díaz.

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Doña Adela, esposa del primer dueño, y don Manuel, el caramelero.
 
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