SOCIEDAD › UN KINESIOLOGO MATO A UN PRESUNTO LADRON

Preso por hacer de justiciero

Un kinesiólogo que quedó detenido al menos hasta que se aclare su situación procesal, encarnó una vez más el rol del “justiciero”, émulo del ingeniero Horacio Santos, al matar de tres balazos a un supuesto ladrón que, según sus dichos, trató de robarlo acompañado por dos cómplices. De acuerdo con la versión que dio el kinesiólogo Gerardo Villalba, de 35 años, los tres ladrones, que se movilizaban en bicicletas, lo atacaron cerca de la villa Las Ranas, en el partido de San Martín. El hombre forcejeó con uno de los presuntos delincuentes, que estaba armado, y según declaró, “durante la lucha se escaparon tres tiros” que mataron en el acto al joven Juan Pablo Galván, de 21 años. Una fuente judicial dijo a Página/12 que se realizan pericias para determinar la distancia y la dirección de los disparos. “Las balas entraron por la cabeza, el pecho y la cadera, pero ahora hay que determinar si es verdad lo del supuesto forcejeo”, explicó el vocero al ser consultado por este diario.
El caso ocurrió cerca de las 20 del domingo en la esquina de Corrientes y Pelagio Luna, de Villa Concepción, un barrio cercano a Las Ranas. El hecho es investigado por el fiscal José Guozden, quien trata de precisar las razones que hicieron que, en un primer momento, el kinesiólogo escapara del lugar sin denunciar lo sucedido. Horas después se presentó en la Delegación de Investigaciones de San Martín, donde le relató el caso a una comisario que es paciente suya.
Ante ella, Villalba dio la versión del robo, la que fue respaldada por su cuñado, Diego Tamburro, dueño de una panadería, quien lo acompañaba cuando ocurrieron los hechos. El kinesiólogo iba manejando su auto, un Volkswagen Polo, cuando –según su relato– fue interceptado por tres hombres, uno de los cuales estaba armado. Dos de los supuestos ladrones iban montados en bicicletas. El joven identificado luego como Galván se acercó al auto, del lado del conductor, para exigirles la entrega de dinero y del automóvil. En ese momento se produjeron el forcejeo y los tres disparos que mataron a Galván, mientras los otros dos ladrones escapaban en sus bicicletas.
De acuerdo con la información aportada por la policía ante el fiscal Guozden, el joven Galván murió en el acto y cayó debajo del automóvil. Los ocupantes del Polo hicieron una rápida maniobra para evitar pisarlo y escaparon del lugar, aunque luego Villalba se presentó ante la policía. Allí dijo que huyeron con su cuñado “por temor a represalias de los amigos del muerto, que supuestamente vivía en la Villa Las Ranas”, explicaron las fuentes judiciales consultadas por este diario.
Voceros de la policía aseguraron que el supuesto asaltante tenía en su poder una cadenita de oro que le habría sido arrancada a Villalba y también guardaba “en sus bolsillos” los papeles del auto. Por decisión del fiscal que interviene en el caso, Villalba quedó detenido y en su auto se encontró una pistola marca Bersa Tunder, calibre 9 milímetros. Ahora se realizan pericias para determinar si ésa fue el arma de la que partieron los disparos. En principio, el hecho fue calificado como “homicidio simple”. Ahora, el kinesiólogo deberá revalidar sus dichos ante el fiscal Guozden.

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