SOCIEDAD › EL TESTIGO QUE QUISO ATRAPAR A LOS AGRESORES EN BRASIL

“Les miré muy bien la cara”

El dueño de una posada de Ferrugem, en Brasil, donde el joven Ariel Malvino fue asesinado por un grupo de argentinos, contó que corrió a dos atacantes. “Eran rubios y fuertes”, relató.

El dueño de una posada cercana al lugar donde falleció Ariel Malvino, el joven asesinado en Brasil por cuyo caso están sospechados siete correntinos, dijo que “estaría en condiciones de reconocer” a los responsables porque los miró “muy bien a la cara”. Mientras tanto, otro de los padres de uno de los chicos del grupo sospechado aseguró que su hijo “nada tuvo que ver” con la riña en la que murió el muchacho de 21 años, ya que “estaba en otro lugar” de Ferrugem con un grupo de chicos y chicas. Un juez brasileño firmó ayer el exhorto para remitir a Argentina antes del fin de semana un cuestionario para que lo respondan los siete jóvenes correntinos acusados. Desde Interpol Argentina informaron que todavía no llegaron los pedidos judiciales al país.

Quien hizo declaraciones que podrían acelerar los procesos de reconocimiento fue el dueño de una posada de Ferrugem, Guillherme Rosa, que intentó atrapar a dos de los jóvenes correntinos sospechosos de participar del hecho en el que murió Ariel. Además aseguró que “estaría en condiciones de reconocerlos si los viera”, y que existen varios testigos que vieron al que arrojó la piedra de unos 18 kilos, aproximadamente, sobre la víctima y que también podrían identificarlo. Rosa describió a los jóvenes como “de unos 23, rubios y fuertes”.

El dueño de la posada relató que él, junto a otras personas, mantuvo por algunos momentos retenidos a tres jóvenes que escaparon corriendo del lugar donde había caído inconsciente Malvino. Rosa recordó que la madrugada del 19 pasado estaba en la posada junto al guardia de seguridad cuando, cerca de las 6.15, vieron pasar a tres chicos corriendo y detrás de ellos a un ciudadano brasileño que les gritaba.

“Podría reconocer sin problemas –aseguró– a los dos agresores que detuvimos porque los miramos bien a la cara.” Pero aclaró que no vio a quien le arrojó la piedra a Malvino, aunque sí alcanzó a hacerlo el brasileño que luego los corrió.

“Todos coinciden en quién fue el que arrojó la piedra”, sentenció, y opinó que fue “una fatalidad” el inicio de la pelea, aunque consideró un “asesino” al joven que levantó la pesada roca y “se la arrojó a una persona que estaba en el suelo herida”.

El sábado último fue el día donde se rompió el silencio de los padres de los chicos acusados. Los primeros en defender a sus hijos fueron los padres de Eduardo y Lautaro Braun Billinghurst, mediante un comunicado.

Ahora fue el médico Germán Braillard Poccard quien tomó la posta. Su hijo integra el grupo de siete jóvenes argentinos que está en la mira de los investigadores brasileños que intervienen en la pesquisa iniciada por la muerte de Malvino.

Como muestra de la alegada inocencia de Germán Braillard Poccard (hijo), su padre dijo que “recién el lunes toda la familia regresó de Brasil”. “Estábamos de vacaciones 200 kilómetros al norte de donde ocurrieron los hechos”, dijo y aclaró que pasó los controles fronterizos “sin inconvenientes”, lo que “no hubiese sucedido” si su hijo estuviese buscado o implicado en el hecho, aseguró.

El padre del joven, hermano del ex gobernador de Corrientes y actual diputado Pedro Braillard Poccard, insistió con que “Germán no presenció ni estuvo en el lugar de la pelea” y aseguró que “hay por lo menos cinco o seis testigos que pueden confirmar” tal circunstancia.

A pesar de la fuertes sospechas, aún no hay pedido de captura de la Justicia brasileña para los jóvenes, aunque la causa ya pasó de la instrucción policial a manos del fiscal brasileño Fabio Fenandes Lirio de Olivera, a cargo de los próximos pasos de su tramitación. Hasta el cierre de esta edición, la policía de Interpol en Argentina no había recibido pedido alguno contra los sospechosos.

El cuestionario que los jóvenes deberán responder será enviado, antes del fin de semana próximo, primero al jefe de la Policía Civil de Garopaba, Aníbal Jeremías. Podría ser él mismo quien viaje a Corrientes para interrogarlos.

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La casa de los Braun Billinghurst, donde viven los dos hermanos sospechados del crimen.
 
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