SOCIEDAD

Al ritmo del rock and roll pesado antes de empezar con los disparos

El detenido por los disparos en Belgrano escuchaba música de rock por sus auriculares mientras tiraba contra los transeúntes.

En al menos dos de los hechos que cometió, en el de Cabildo y José Hernández y en el ataque a la confitería de Cramer y Juramento, Martín Ríos, el francotirador, utilizó auriculares y música a todo volumen de rock pesado. Esa era la forma de incentivarse, tranquilizarse o entrar en una especie de trance. El joven detenido el viernes en Munro, fue trasladado ayer a la tarde a la Capital Federal y será indagado hoy o mañana por la jueza María Dolores Fontbona de Pombo, aunque es muy probable que no declare. A partir de ese momento, el proceso quedará en manos de los peritos psiquiátricos del Cuerpo Médico Forense, que tendrán que determinar –con la presencia de un perito designado por su familia– si Ríos es imputable o inimputable. En el primer caso, al final del proceso se llegará a un juicio oral y lo más probable es que sea condenado por homicidio agravado a raíz de la muerte de Alfredo Marcenac y varias tentativas de homicidio por los demás heridos y los otros hechos en los que participó. Si es declarado inimputable, casi seguro será enviado a la Unidad 20 que está dentro del Hospital Borda, lugar del que difícilmente salga alguna vez.

Varios testimonios indicaban que el francotirador tenía una especie de tapones en los oídos. Ahora, después del allanamiento al departamento, y a partir de los elementos que fueron surgiendo, quedó claro que lo que Ríos usaba era un walkman y la música le servía de soporte en el momento de realizar los ataques. En la revisión del departamento de la calle Cramer, los policías pusieron especial atención en las revistas de armas, una novela sobre un asesino serial, la película 48 horas, y vieron una colección de discos compactos de rock pesado, aunque no registraron de qué bandas se trataba. Como ya se sabe, en casos anteriores ocurridos en Estados Unidos y también en lo sucedido en Carmen de Patagones, la música de Marilyn Manson era la usada por los agresores.

Desde el punto de vista de la investigación, el trabajo está casi terminado. El titular de la comisaría 33ª, Ricardo Torre, y los hombres de Homicidios de la Policía Federal, bajo la supervisión del fiscal Mariano Solesio, tienen todas las pruebas reunidas. Ríos, detenido el viernes por efectivos de la Bonaerense, tenía en su poder el arma con que se hicieron los disparos que mataron a Marcenac e hirieron a otras seis personas en Cabildo y José Hernández y esa misma pistola calibre .380 fue utilizada también para atacar la confitería de Cramer y Juramento, un tren cerca de la estación Belgrano R y un colectivo de la línea 67 en Olazábal y Moldes, todos puntos ubicados en un radio de no más de 20 cuadras. El equipo de investigadores ya viene trabajando sobre otros dos hechos. Un disparo contra otro colectivo, esta vez de la línea 80, sobre la calle José Hernández, a una cuadra de Cabildo, y otro disparo contra un joven que andaba en bicicleta en la zona en la que se juntan Núñez y Belgrano. La parte de recogido de pruebas judiciales se completará esta semana con una rueda de reconocimiento de los testigos.

La evaluación psiquiátrica de Ríos estará ahora en el centro de escena. Los datos indican que ya viene con graves problemas desde la adolescencia, era el centro de cargadas en su escuela secundaria, aparecía ahora también marginado, solo y sin amigos, y de acuerdo con lo adelantado en exclusiva por Página/12 tiene enuresis, es decir se orina en la cama habitualmente. En la comisaría de Vicente López se mantuvo en cuclillas en una esquina del calabozo, mantuvo los ojos cerrados y sólo atinaba a decir “estoy cuidando el auto de mi mamá”.

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Ríos será indagado hoy en los tribunales porteños.
 
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