SOCIEDAD › EL CASO DE LA VENDEDORA AMBULANTE ASESINADA POR UN OFICIAL

“El policía tiró a matar y mató”

El hecho ocurrió el domingo, en Del Viso. El esposo de la víctima reclama que detengan al policía por “homicidio con dolo eventual”.

 Por Carlos Rodríguez

Sonia Colman, de 44 años, estaba vendiendo palitas y atizadores para el asado en el semáforo de Ruta 26 y Valentín Gómez, a dos cuadras de la estación Del Viso, cuando un perdigón de Itaka le atravesó el corazón y la mató, casi en el acto. El disparo mortal lo hizo un oficial de apellido Benítez, de la comisaría tercera de esa localidad bonaerense, que se bajó de un móvil policial para dispararle a un auto en el que escapaban dos jóvenes que habían robado una billetera. La perdigonada, además de matar a Sonia Colman, le hizo varios agujeros a un vehículo que estaba estacionado y que nada tenía que ver con la persecución. “La calle estaba llena de gente. Muchos podrían haber muerto, pero le tocó a mi señora. Al policía Benítez lo imputan sólo por homicidio culposo, es decir que le van a dar dos o tres años en suspenso, sin que vaya preso. ¿A usted le parece que ese policía no sabía que iba a matar? El tiró a matar y mató.” Antonio Espasa, el viudo de Sonia Colman, quiere que la causa sea calificada como “homicidio con dolo eventual”, con una pena de hasta 25 años de cárcel. El sábado a las 11, los familiares convocaron a un acto en el lugar del hecho en reclamo de justicia.

“En la persecución iban tres móviles policiales. Venían siguiendo, desde Los Polvorines, a dos ladrones, a los que detuvieron poco después, porque la persecución siguió como si nada hubiera pasado.” Gisella Bustos es la abogada de la familia de la víctima. El hecho ocurrió a las 14.30 del domingo 23, en la víspera de Nochebuena, en una zona comercial y céntrica de Del Viso. Sonia Colman era vendedora ambulante de las que hacen sus ofertas a los automovilistas cuando paran frente al semáforo. Sin embargo, el itakazo la sorprendió cuando estaba sobre la vereda, de espaldas a la vidriera de un negocio de artículos para bebés. “Estaría contando el dinero”, supone su esposo durante la entrevista con Página/12.

“De uno de los móviles policiales bajaron dos uniformados, uno de ellos era el oficial Benítez. El fue el único que disparó. Como se sabe, la munición de Itaka se abre, se desparrama. En la misma esquina estaba parado un Renault Clío, con su dueño parado al lado. Al coche le hicieron tres o cuatro agujeros. El hombre, que trabaja como custodio, se salvó de milagro. A Sonia, el perdigón le atravesó el corazón y quedó alojado en un pulmón. La ambulancia del hospital de Pilar tardó en venir, pero no se sabe si hubieran podido salvarle la vida”, cuenta la abogada Bustos.

Los testigos presenciales confirmaron ante la fiscal de la causa, María Inés Domínguez, que no hubo tiroteo. Los dos jóvenes que iban en el Fiat perseguido por los policías se entregaron sin ofrecer resistencia. “La fiscal me confirmó que en el Fiat no encontraron armas”, dijo la abogada Bustos. “La fiscal actuó bien. Vino al lugar del hecho, aunque la policía le avisó cuatro horas después de ocurrido. Ni siquiera habían precintado la escena del crimen”, explica el marido de la víctima.

“La diferencia que tenemos es la calificación. Ella dice que el policía no tuvo intención de matar y nosotros pensamos que el oficial Benítez tuvo que medir antes la gravedad de sus actos. El tenía que suponer que tirando a matar se puede matar. No fueron disparos de advertencia. Nosotros vamos a insistir para que se cambie la calificación y que se lo acuse de homicidio con dolo eventual, porque él es un oficial de policía y sabe lo que significa hacer un disparo de Itaka en el lugar lleno de personas”, insiste la abogada Bustos.

“Al oficial Benítez, por pedido nuestro, lo pasaron a disponibilidad, pero por la calificación que le dieron al hecho sigue en libertad. Aunque lo condenen, el homicidio culposo es un delito excarcelable. Nosotros vamos a pelear por el cambio de carátula. Hay una línea muy delgada entre el homicidio culposo y el dolo eventual. Nosotros pedimos que se cambie la calificación”, sostiene Bustos. “La Departamental de San Isidro, de la que depende la comisaría de Del Viso, nos llamó para decirnos que se ponen a nuestra disposición. Lo único que quiere la familia es el total esclarecimiento del hecho y que el policía vaya preso. La comisaría tercera de Del Viso tiene antecedentes por hechos similares”, afirma la abogada.

Antonio recuerda que su mujer estaba los sábados, domingos y feriados en la esquina de Ruta 26 y Valentín Gómez. “Cuando llevábamos mercadería diferente, siempre estábamos juntos en ese semáforo, pero como el domingo yo también tenía el juego de palitas, trabajé en otro semáforo que está en Pilar”, explica. Sonia Colman vivía con su esposo y sus tres hijas, de 23, 19 y 10 años, en una casa de la localidad de Manuel Alberti. “No les voy a pedir justicia a los jueces. Les pido que tengan sentido común: un caso como éste no puede ser caratulado de homicidio culposo. Este policía sabía que podía matar y mató”, concluye.

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Antonio Espasa, marido de Sonia Colman, asesinada por un policía que perseguía a dos ladrones.
 
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