SOCIEDAD › UN POLICIA BALEO A UN ADOLESCENTE EN BAHIA BLANCA

Disparos por un ruido molesto

Giuliano tenía catorce años y, según su mamá, “no andaba con malas juntas ni se drogaba”. Pero las palabras “influencias” y “sustancias” no tardaron en ser nombradas ayer, luego de que un policía de la departamental de Bahía Blanca, donde vivía, lo baleara. El crimen ocurrió entre las 3 y las 4, cuando efectivos de la policía bahiense visitaron una casa de Zapiola y Facundo Quiroga, en el barrio Mi Casita, por denuncias de un vecino por ruidos molestos. Según el comisario Roberto Castronuevo, a cargo de la departamental, Giuliano y otros chicos “hacían ruido y tiraban piedras contra la casa del hombre, diciendo que violarían a su hija”. El mismo comisionado declaró públicamente, por la tarde, que el agente que lo mató –que fue detenido y separado de su cargo– se sintió “desbordado” por la resistencia de los pibes. Al parecer, el vecino denunciante disparó al aire y el policía baleó la casa. Fue el único que tiró. Se contaron nueve disparos, siete en paredes y dos en ventanas.

“Yo me enteré a las 7.30. Parece que Giuliano estaba sentado en la ventana y las balas del policía le dieron a él”, relató Sonia Acuña, la madre de Giuliano Gallo, que tenía 14 años. Según Acuña, no fue la primera vez que la policía entraba a la casa en la que los chicos se reunían a, según ella, “escuchar música y divertirse”, ya que otras veces “fueron y amenazaron a los chicos con que los iban a matar a palos”. Ayer, cuando la policía llegó al lugar, en una casa cercana a la esquina de Zapiola y Facundo Quiroga, en el barrio bahiense Mi Casita, efectivamente sonaba música. No obstante, algunos vecinos indicaron que la “diversión” de los chicos no era el baile: “Andaban todo el día drogados y tiraban piedras y molestaban a la gente del barrio”, comentaron, palabras más o menos, algunos.

“Que yo sepa, mi hijo no era un drogadicto. Era un chico muy bueno y yo sabía con quiénes andaba y por eso lo dejaba”, discutió Acuña. Se trata de otra madre que ve invertido el orden de la vida por un caso de gatillo fácil. Según la Correpi, éste fue el “decimoquinto caso contra jóvenes desde diciembre”. “Esto no puede quedar así, la policía rompió la puerta para entrar, que quedó toda golpeada, les pegaron y les dijeron que salieran o los mataban a todos”, contó indignada Acuña.

No obstante, la versión oficial indica que un vecino alertó a la policía sobre “ruidos molestos” que venían desde la casa donde estaban los chicos. Cuando los agentes bahienses llegaron “se produjeron hechos entre particulares y policías que motivaron que un policía efectuara disparos”. Dos le dieron de lleno a Giuliano. A las pocas horas se conocía que el disparo que habían escuchado los policías había sido efectuado por el vecino que hizo la llamada.

Como resultado del episodio, los seis policías involucrados en el operativo fueron pasados a disponibilidad preventiva y el sindicado autor del crimen, Ricardo Guidobuono, fue detenido. “Lamentablemente se desbordó (por el imputado). No tenemos precisiones sobre cómo comenzaron los disparos ni descartamos que desde dentro de la casa no nos hayan disparado”, informó ayer a la tarde el comisario Castronuovo.

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