SOCIEDAD › GIL LAVEDRA Y SABBATELLA EXPLICAN SU VOTO Y ANALIZAN EL RESULTADO POSITIVO EN LA CAMARA

Las razones del debate en Diputados

Desde la ley o desde la idea de estar a la par de la sociedad que los votó, dos diputados de diferentes partidos recorren el camino que los llevó a votar por la reforma del Código. Un punteo de ideas positivas desde esquinas distintas.

Ricardo Gil Lavedra

“Todos tenemos prejuicios”

Por Emilio Ruchansky

El abogado penalista Ricardo Gil Lavedra es uno de los pocos que centraron su argumentación en lo jurídico durante el debate por el matrimonio gay. Es católico, aclara, pero cuando prestó juramento como diputado en diciembre no lo hizo por los Santos Evangelios, como venía haciéndolo en los múltiples cargos que desempeñó en los tres poderes del Estado. Planteó, como lo hicieran los jueces que permitieron los casamientos entre personas del mismo sexo, la inconstitucionalidad del artículo 172 del Código Civil, que señala que los cónyuges deben ser de distinto sexo. “Cuando el legislador hace distinciones en materia de género, de etnias o respecto de una minoría, cuando distingue sacándoles algún derecho, eso es una ‘categoría sospechosa’ porque el principio es la igualdad de derechos. Las categorías sospechosas tienen una presunción de inconstitucionalidad y, para sostenerlas, nuestra Corte Suprema dice que debe haber ‘una justificación racional entre el fin que quiere el legislador y el medio que emplea’”. Lavedra dejó claro en el recinto que la orientación sexual es una “categoría sospechosa” y no hay ninguna razón imperiosa para que los heterosexuales puedan gozar de mayores derechos que los homosexuales.

–¿Por qué cree que hubo tan pocas exposiciones jurídicas?

–Es un tema que incide en lo cultural, en los prejuicios. Un tema difícil por la procedencia de los diputados y la edad promedio, que es alrededor de los 50 años. Esto supone que todos hemos crecido en un contexto cultural fuertemente discriminatorio y homofóbico, sobre todo los legisladores que provienen del interior. Todos tenemos prejuicios y en realidad lo bueno es que uno puede identificarlos.

–¿Un ejemplo?

–Cuando se aproximaba el debate y se hablaba en el bloque salió el tema de la adopción. Y entonces dije: ¿Por qué hace tanto ruido? Porque se piensa, muy en el fondo: “¿Cómo les vamos a dar un chico a dos pervertidos? Lo van a hacer puto. Lo van a hacer un pervertido más”. Yo les preguntaba a otros, ¿si adoptan dos lesbianas tenés el mismo rechazo? “Nooo, porque va a tener dos mamás.” Qué cosa increíble. Lo importante es reconocer que uno tiene esos sentimientos instintivos que son culturales y luego poder razonar, darse cuenta de que es una barbaridad pensar esas cosas.

–El partido radical fue, históricamente, laico.

–No fue por razones tan confesionales. En algunos pudo haber pesado lo religioso, pero también es un cambio fuerte. Hay cosas que hoy nos parecen absolutamente normales pero eran impensables tiempo atrás.

–Hasta los que apoyaban la Unión Civil tenían cierta vergüenza, no terminaban de explicar por qué era mejor. El diputado Agustín Rossi atacó este punto.

–El argumento es “te doy un poco, no todo”. Si te doy un poco, cuál es la razón por la que no te doy todo, es porque creo que sos distinto. Podrían haber dicho que el cambio hacia la igualdad debería ser gradual “para el acostumbramiento cultural”, pero nadie hizo una buena argumentación en ese sentido, aunque les hubiera costado mucho. Si tenés el derecho, lo tenés ahora. El discurso de Rossi tuvo buenos pasajes, pero fue un discurso paternalista. Rossi dice: “Cómo no les vamos a dar una mano, nosotros que somos la mayoría tenemos que ser generosos y ayudarlos”. ¿Qué mano? Vos no le estás dando una dádiva, el otro tiene derechos. El poder no te concede los derechos, vos tenés derechos.

–Es algo que resaltó otro kichnerista (Remo Carlotto), que aclaró que no son concesiones sino “la lucha y maduración de nuestro pueblo”.

–Los hombres no nacen libres e iguales, eso no es cierto. Los hombres nacen con brutales desigualdades, lo que hace la ley es plantear que los hombres deben ser considerados como libres e iguales. Uno está reconociendo la existencia de esas dignidades humanas, los hace a todos portadores de la igualdad de derechos. Ese es el papel de la ley.

–Muchos legisladores resolvieron mal esa lucha interna entre los prejuicios y los principios.

–Siempre hay que optar por los principios para no equivocarse. Yo que he sido juez y conozco muy bien las tensiones que hay entre el poder y la Justicia, cuáles son las razones de la coyuntura política, alguna vez le he podido aconsejar a un juez que ante el asunto más complejo, con mayor cantidad de presiones, hay que resolverlo del modo más ortodoxamente posible. Y esa postura es la que prevalece, es la que hace no equivocarse, el apego a lo que siempre va a trascender, el principio. Uno puede dar vueltas, por las circunstancias, hacer un by pass, una vueltita. Yo he estado también en el Poder Ejecutivo y sé lo que son las necesidades políticas. El poder necesita resultados, pero siempre los atajos son malos consejeros.


Martín Sabbatella

Reflejar a la sociedad

Por Carlos Rodríguez

“Lo que hizo Diputados al votar a favor de la igualdad de los homosexuales y los heterosexuales es muy importante, es histórico, pero es necesario tener en cuenta que el Congreso no hizo más que recoger el avance que hay en la sociedad respecto de las discusiones sobre temas como el matrimonio entre personas del mismo sexo.” El diputado Martín Sabbatella, de Nuevo Encuentro, en diálogo con Página/12, resaltó también que este avance fue posible “gracias al trabajo muy importante que vienen realizando, desde hace muchos años, las organizaciones sociales, tanto la Federación de Lesbianas, Gays, Bisexuales y Transexuales, como la Comunidad Homosexual Argentina (CHA) y otros grupos similares. Ellos y ellas han trabajado mucho dentro y fuera del Congreso, para que de una vez por todas les demos el derecho que se merecen. Darles ese derecho también nos hace muy bien a todos, homosexuales o heterosexuales, porque estamos avanzando hacia una igualdad que está marcada en nuestra Constitución”.

Sabbatella fue optimista respecto de las posibilidad de que la misma norma sea aprobada por el Senado. “Hay que pensar que en el debate que se dio en Diputados, tanto en el recinto como en las comisiones, fue realmente muy difícil argumentar seriamente en contra de reconocer un derecho que tiene que ver con la igualdad, con no discriminar ni poner ningún impedimento para que todos seamos libres de elegir en relación con el deseo y a la elección sexual. ¿Quién puede argumentar seriamente y negar ese derecho después de todo lo que se ha avanzado a nivel de sociedad?”

Según Sabbatella, es posible que en unos años, “cuando nuestros hijos más pequeños crezcan, seguramente ellos se van a sorprender de que haya pasado tanto tiempo para reconocer este derecho. Del mismo modo nos sorprendimos nosotros, cuando empezamos a crecer y nos enteramos de que hubo un momento en el país en el cual las mujeres no podían votar. O que en otro tiempo la mujer tenía que pedirle permiso a su marido para ir a trabajar”. Insistió en que el Congreso lo que está haciendo “es ponerse a tono con lo que hoy está expresando la sociedad”.

El diputado de Nuevo Encuentro destacó el hecho de que “una vez en el recinto, a la hora de la votación, el consenso a la ley de matrimonio entre personas del mismo sexo se fue dando en forma transversal. Esto ocurrió en todos los partidos grandes, donde sus diputados votaron en forma diferenciada. Allí surgió claramente que, en las grandes bancadas, se reúnen legisladores progresistas y conservadores. En cambio, la votación fue unánime entre las bancadas progresistas, de centroizquierda, lo que también es un elemento importante a tener en cuenta en el futuro”.

Sabbatella elogió a Vilma Ibarra, diputada de su misma bancada, “porque ella realizó un trabajo enorme para ir creando consenso y conciencia respecto de la necesidad de aprobar la ley. Es muy interesante todo lo que pasó, porque el debate no se limitó a los ámbitos públicos, en diputados y en los distintos niveles del gobierno. Nosotros sabemos que la polémica se trasladó a las casas de los legisladores, a sus amistades, a sus conocidos, a sus propios hijos. Creo que todos fuimos construyendo opinión. Vilma Ibarra nos comentó que hubo muchos diputados que, al principio, rechazaban el matrimonio entre personas del mismo sexo y que después le dijeron con total sinceridad: ‘Lo discutí con mi familia. Antes tenía una opinión en contra y ahora cambié’. Creo que eso es muy importante para la salud de la democracia”.

Para el legislador “fue muy importante que en la sesión (del martes a miércoles de la semana pasada) se haya tratado en primer término el tema del matrimonio, porque eso impidió que hubiera antes otros debates que sumaran carga política a un tema que pasaba por otros carriles. Fue muy importante haberle sacado al debate la presión de la coyuntura política. Eso hizo posible que la ley de matrimonio no pasara a ser rehén de una coyuntura política determinada”.

Por esas razones, Sabbatella dijo que su bloque es “muy optimista” respecto del resultado que puede arrojar el debate en el Senado. “Creo que hay un contexto político y social que genera la posibilidad de debatir estos temas. Estamos aprobando cuestiones que años atrás era imposible imaginar. Estoy convencido de que se corrieron los límites y volvió el debate político. Pasó con la ley de medios, pasó, aunque no a nivel parlamentario, con la Asignación Universal por Hijo. Pasó con el fin de las leyes de Obediencia Debida y Punto Final, y ahora con la detención del ex ministro (de Economía) José Alfredo Martínez de Hoz. Por eso creo que se han ampliado las fronteras del debate público y eso es positivo, porque tiene que ver con la ampliación y la profundización de la democracia. Esto sirve para la construcción real del Estado de derecho y para consolidar un Estado que lo garantice.”

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