cash

Domingo, 28 de marzo de 2004

DEL CAPITALISMO PREBENDARIO AL SCHUMPETERIANO

“Otra cultura, otra política económica”

Por Alejandro Peyrou *

Cuando a fines del siglo XIX, la Argentina se integró al sistema de división del trabajo, lo hizo desde una posición en la cual era receptora de tecnología, capital (los ferrocarriles, por ejemplo) y mano de obra, y aportaba tierra. Una buena parte de esa tierra ya tenía propietarios. El notable crecimiento de la producción y las exportaciones generó un fortísimo proceso de valoración de la tierra y flujos de renta fenomenales que moldearon una cultura empresaria. Los propietarios de la tierra se enriquecieron de forma notable por el solo hecho de poseerla, o dicho de otra manera, por arrendarla. Aquellos que además producían de forma directa o eran empresarios rurales ganaron aún más. Esos años fueron los de la construcción de las bases institucionales de la Argentina moderna. El sistema funcionó, en una medida significativa, como un generador de rentas, subsidios o de transferencias de ingresos hacia algunos sectores de la sociedad sin demasiadas restricciones ni compensaciones sustanciales futuras por parte de los beneficiarios.
El proceso de industrialización del ‘40 y del ‘50 también se construyó sobre el proceso de transferencia de ingresos de algunos sectores de la sociedad hacia otros, también sin demasiadas restricciones ni pedidos explícitos de compensaciones presentes o futuros. A partir de 1976 hubo una marcada política de transferencia de ingresos a los intereses financieros. La diferencia con la situación anterior no es menor porque los casos anteriores tenían la contrapartida natural de ser actividades productivas y de creación de trabajo. El ejemplo más grosero de esa transferencia de ingresos fue la estatización de la deuda privada que mantenía un grupo de las empresas más importantes de la Argentina con entidades financieras del exterior.
En los ‘90, Argentina tuvo privatizaciones sin transparencia, sin garantía de tarifas razonables y con renegociaciones permanentes. La salida de la convertibilidad generó también inmensas transferencias de ingresos, algunas de las cuales quizás eran inevitables y otras, no.
La reiteración de episodios como los citados no puede ser casual. Existió una práctica de transferencia de ingresos y rentas entre sectores empresarios o sociales por decisión del gobierno. Esa historia consolidó una “cultura” de la economía en muchos sectores: se podría decir que es la cultura de la prebenda, lejana del capitalismo competitivo en cualquiera de sus versiones europea o americana. El empresario exitoso no es el que invierte, innova, arriesga y gana: es el que tiene amistades que consiguen prebendas. Nada más lejos del capitalismo “schumpeteriano”. Es otra lógica de construcción capitalista. Posiblemente la más perversa. Porque esa lógica impregna la sociedad, las instituciones, la política y la economía. Se podría llamarla la lógica del empobrecimiento y del enriquecimiento sin causa.
En realidad no toda la cultura empresaria argentina es así: existen importantes sectores y agentes económicos que tienen una actitud distinta o sea una actitud empresaria competitiva y progresista, y están dispuestos a invertir, arriesgar y ganar. Si embargo, cien años de experiencias como las mencionadas no son gratis. El Premio Nobel de Literatura anglo-hindú Vidia S. Naipul tuvo vinculaciones con la Argentina y hablando de nuestro país decía: “La Argentina ha destruido la idea del pionero, del éxito a través del trabajo, para reemplazarlo por la viveza criolla”. La tarea pendiente es, exactamente, desmentirlo en los hechos y tener presente que a medida que salimos del pozo hay que construir otra cultura para tener otra economía.
* Economista, ex diputado nacional.

Compartir: 

Twitter
 

 
CASH
 indice

Logo de Página/12

© 2000-2019 www.pagina12.com.ar | República Argentina | Política de privacidad | Todos los Derechos Reservados

Sitio desarrollado con software libre GNU/Linux.