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Domingo, 2 de noviembre de 2008

INFORME ESPECIAL

En carrera

Los industriales y los representantes del campo presionan al Gobierno para una mayor devaluación del peso. Sostienen que dejaron de ser competitivos por la caída del real y del euro. Sin embargo, un informe del Banco Central revela que el tipo de cambio multilateral sigue siendo competitivo para la industria y que las exportaciones siguen aumentando.

 Por Roberto Navarro

En el Coloquio de IDEA los empresarios volvieron a presionar al Gobierno para que deje subir el precio del dólar. Ya lo había hecho la Unión Industrial en un comunicado de prensa y mediante varias declaraciones de sus principales dirigentes. La posición empresarial es que con el actual tipo de cambio no son competitivos para exportar y que corren serios riesgos de ser invadidos por productos importados. Los industriales aseguran que “están igual que en 2001”. Cash tuvo acceso a un informe del Banco Central que muestra que el tipo de cambio multilateral a precios del jueves último, comparando el que se registra en Argentina con el de los países con el que mantiene relaciones comerciales, corresponde a un dólar real de 2,08 pesos con respecto al del promedio de la convertibilidad. Es decir que, en materia de tipo de cambio, les brinda a los empresarios el doble de competitividad que en los noventa. Según el BC, el tipo de cambio bilateral con Brasil es de 2,18 pesos. Y si se agrega a esa ecuación el factor salarios, la relación de cambio bilateral comparada con el promedio de la convertibilidad llega a 2,58 pesos. Estas estimaciones se realizaron con los precios que se utilizan para calcular el PBI, que incluyen una inflación más alta que la informada por el Indec. La disputa se da en un contexto en el que, según datos de Economía, las exportaciones de manufacturas industriales de los últimos doce meses crecieron un 31 por ciento en cantidades y un 45 por ciento en dólares con respecto al mismo período anterior.

El tipo de cambio alto ha sido un factor determinante en el plan económico kirchnerista, que sirvió para el desarrollo del sector industrial y agropecuario, con su consecuente impacto positivo sobre la generación de empleo. Este diagnóstico es compartido por el Gobierno y la mayoría de los empresarios. Las diferencias comienzan cuando se discute cuál debería ser el precio del dólar adecuado para seguir con esa política. Los popes empresariales dicen que el tipo de cambio se deterioró debido a la inflación acumulada desde enero de 2007. En el Banco Central señalan que “en ese mismo período la revaluación del real brasileño y del euro tuvieron un impacto mayor que la inflación local a favor de la competitividad nacional”.

Las cifras del comercio exterior muestran que la economía no mostró aún signos de falta de competitividad en su comercio exterior. Por el contrario. En septiembre se exportaron 6980 millones de dólares, un 45 por ciento más que en el mismo mes de 2007. Aunque buena parte del incremento se debe a la suba del precio de los commodities, el aumento en cantidades fue del 10 por ciento. Si se toman los primeros nueve meses del año, las ventas externas crecieron un 40 por ciento. El aumento en las cantidades fue del 5 por ciento. El 64 por ciento de esas ventas fueron manufacturas. Es decir que, luego de un año y nueve meses de inflación, no hubo ningún perjuicio en las ventas externas y las manufacturas tienen cada vez mayor presencia en el total de las exportaciones. En los últimos doce meses, el superávit comercial fue de 14.100 millones de dólares: un record histórico. El crecimiento en dólares de las manufacturas industriales en ese período fue del 45 por ciento con respecto a los doce meses anteriores. El crecimiento en cantidades fue de un impactante 31 por ciento.

Frente a estos datos, los empresarios responden que en las últimas semanas el real y el euro desandaron parte de su sendero de revaluación y que el peso argentino no los siguió. Al respecto, un importante funcionario del Banco Central señaló a Cash que “desde que comenzó la crisis financiera internacional hay precios que suben y bajan sin encontrar un equilibrio, como el real, la soja o el petróleo. Nosotros no vamos a seguirlos. Eso no sería una política de tipo de cambio administrada. Además, ¿con respecto a qué moneda brasileña estamos atrasados: al real a 2,50 o a 2,10? Y no hay que olvidarse de que estamos en Argentina y que lo que todos queremos es un dólar real competitivo. Si tuviéramos un salto brusco en nuestro tipo de cambio, lo seguiría otro salto, pero inflacionario”.

“No creo que en Brasil estén contentos con lo que les está pasando. Ellos no devaluaron. Tuvieron una fortísima fuga de capitales que los llevó a esa situación. Pero es muy factible que su tipo de cambio real se estabilice en valores inferiores a los actuales”, señaló el economista del Plan Fénix Alberto Müller a Cash. Y agregó: “En general nuestros economistas relacionan la competitividad con el precio del dólar. Lo que uno ve es que los problemas con Brasil los tuvimos cuando ellos tuvieron recesión y no cuando tenían el dólar a 3,50”. Las exportaciones hacia Brasil crecieron el 73 por ciento en septiembre, con respecto al mismo mes del año anterior. Las de manufacturas de origen industrial se incrementaron en un 64 por ciento.

La misión de ser competitivos y mantener una alta rentabilidad basada en un tipo de cambio alto es un complicado desafío, ya que estimula un crecimiento constante en el saldo comercial que produce un flujo positivo de divisas que impacta a la baja en el precio del dólar. Marta Bekerman, investigadora del Conicet, señaló a Cash que “ningún país puede mantener un tipo de cambio alto por muchos años: es un esfuerzo económico muy grande. Hay que pensar que eso no va a durar. En ese lapso debe haber un cambio de precios relativos por otros medios, con políticas micro, inversión en tecnología, apoyo a las pymes: una interacción muy fuerte entre el Estado y el sector privado. En una estrategia de aumento del mercado interno, hay que incrementar la inversión y la calidad de la inversión. Hubo algunos avances en software y en biotecnología. Pero, en general, en muchos sectores faltó inversión y, fundamentalmente, vocación para producir encadenamientos productivos, trabajar con las universidades y proponerle al Estado otras cosas, además de pedidos de subsidios”.

Jorge Katz, economista de Cepal, pone el eje en la responsabilidad que le cupo al Estado en no haber aprovechado el buen ciclo económico del último lustro para alentar el desarrollo industrial. “Está en duda si las plantas fabriles que tiene hoy Argentina son competitivas en un escenario más abierto de comercio. Fundamentalmente, después de la reciente transformación del aparato productivo brasileño o chino, en ámbitos como el textil, la indumentaria, el calzado o los electrodomésticos. En este sentido, el país ha dejado pasar una oportunidad importante de reencarar su política industrial y tecnológica en el quinquenio de bonanza que ya se fue. La creación del Consejo Nacional de Innovación para la Competitividad en Chile dos años atrás es una indicación de cuánto tiempo hemos perdido al no desarrollar una institucionalidad adecuada en este sentido”, señaló.

Cerca de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner aseguran que tener un tipo de cambio real alto es el objetivo del Gobierno. Argumentan que ésa es la meta “porque significa una política de pleno empleo”. “Pero nosotros estamos a cargo de la nave en medio de la tormenta, no podemos hacer maniobras bruscas”, explican. Un funcionario del Banco Central que participa en el diseño de la política monetaria señaló a Cash que “los industriales quieren un tipo de cambio real que le sirva aún al sector más ineficiente. Así los sectores promedio obtienen una enorme rentabilidad. Hoy estamos en el entorno de un tipo de cambio de equilibrio”, indicó.

En definitiva, más allá de que existen debates internos sobre los tiempos y la instrumentación del ajuste cambiario, la idea del Gobierno es que el actual tipo de cambio sigue siendo competitivo.

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Imagen: Bernardino Avila

Claves

Los industriales y los representantes del campo presionan al Gobierno para una mayor devaluación del peso.

Sostienen que dejaron de ser competitivos por la caída del real y del euro.

Un informe del Banco Central revela que el tipo de cambio multilateral sigue siendo competitivo para la industria.

Las exportaciones de manufacturas industriales de los últimos doce meses crecieron un 31 por ciento en cantidades y un 45 por ciento en dólares con respecto al mismo período anterior.

En los últimos doce meses, el superávit comercial fue de 14.100 millones de dólares: un record histórico.

Los industriales quieren un tipo de cambio real que le sirva aun al sector más ineficiente. Así los sectores promedio obtienen una enorme rentabilidad.

Existen debates internos sobre los tiempos y la instrumentación de un ajuste cambiario, pero la idea del Gobierno es que el actual tipo de cambio sigue siendo competitivo.

 
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