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Domingo, 11 de enero de 2009

EL DOLAR, LA DEUDA DE ESTADOS UNIDOS Y EL IMPACTO DE LA CRISIS MUNDIAL

“Pierden más los más débiles”

La situación de la economía mundial continúa en estado crítico pese a que las variables financieras y bursátiles se han estabilizado en el último mes.

 Por Natalia Aruguete

La creciente caída de la actividad industrial y el aumento de la desocupación, esta vez, no diferencian a países ricos y pobres. “En promedio, todos pierden en una crisis”, señaló el economista mexicano, Alejandro Valle Baeza. El investigador de la Universidad Nacional Autónoma de México dialogó con Cash sobre las particularidades de la debacle económica global, el impacto del nuevo escenario sobre el sector productivo y las posibles consecuencias para el mapa de liderazgos a nivel mundial.

¿Cómo caracteriza la actual crisis mundial?

–Será una crisis de larga duración. Podrían ser unos 15 años. O una crisis de menos años pero muy intensa. Pareciera que ya no hay alternativa, especialmente para países de la región, que tienen un estancamiento de 20 o 30 años. No es lo mismo un estancamiento de 15 años, como el que aún tiene Japón después de una expansión que lo ubicó en el 2º lugar en la economía mundial, que como el de Argentina, que en la década del 30 era la 9º economía del mundo y ahora está muy lejos de eso, o como México. Se habló del milagro mexicano durante muchos años y tenemos 20 años de estancamiento. Será importante lo que pase dentro de Estados Unidos, que está sufriendo cambios que escapan a la comprensión de los norteamericanos.

¿Qué particularidades encuentra respecto de crisis anteriores?

–Hubo una época dorada del capitalismo desde finales de Segunda Guerra Mundial hasta finales de los años ‘60. Casi todo el mundo creció mucho. A partir de mediados de los ‘70 empezó a disminuir la rentabilidad promedio de las principales economías del mundo. Eso provocó que a mediados de los ‘70 y principios de los ‘80 se dejara de poner el énfasis en el estímulo de la demanda, al estilo keynesiano, y se pusiera en el estímulo a la oferta. Nos vendieron la idea de que eso iba a funcionar y ahora ellos mismos dicen que hay que volver a la intervención del Estado. La particularidad es que esto no ocurría hace mucho tiempo, menos en el centro hegemónico del mundo.

¿Qué consecuencias podría traer el que la crisis haya pegado en los países centrales?

–No están mal los que piensan que esto será el fin de la hegemonía estadounidense. Creo que no será abrupto pero vamos a ver 10 o 15 años de debilitamiento. Y un aspecto es que el dólar como moneda mundial ya no podrá operar más.

¿Cómo influyó la dinámica de obtención de ganancias?

–Las maneras de obtener esa ganancia no son estables. Una forma de incrementar las ganancias que no afecte tanto a los asalariados de un país es sobrevaluando la moneda y, de esta forma, se puede importar medios de producción baratos e incrementar las ganancias, como hizo Argentina o México en la década del 90. Eso es lo que veo en Estados Unidos, y quien está proporcionándoles esa fuente de ganancias es Japón. Esto no es estable. El papel hegemónico de Estados Unidos hace que sea más estable que en otros países, pero no puede ser eterno.

¿Qué efecto cree que tendrá este aspecto sobre países como Japón o China, como proveedores de las ganancias de Estados Unidos?

–Para Estados Unidos sería ideal devaluar toda su deuda a la mayor merma posible. Con la resolución de estos desequilibrios alguien va a perder. Si se devalúan las deudas, el acreedor pierde y el deudor no gana aunque no tiene que seguir pagando. Pero no es fácil, porque dentro de Estados Unidos no es tan manejable. Cómo va a resultar esto depende de la correlación de fuerzas al interior de Norteamérica y con China, que está intentando convertir esas deudas en capital productivo, invirtiendo en todo el mundo, principalmente en Estados Unidos. Los activos financieros que tenían los chinos hace un año ya perdieron más del 20 por ciento de su valor, por la devaluación del dólar durante los últimos cinco años. Estos países van a perder, mucho o poco pero van a perder. En una crisis no hay ganadores.

Pero el impacto no es igual para todos.

–Pierden más los más débiles, lógicamente. Pero, en promedio, todo el mundo pierde. Porque en una crisis siempre hay destrucción de riqueza.

A nivel productivo, ¿qué sectores serán los más afectados a mediano y largo plazo?

–Uno puede ver que las burbujas hipotecarias se dan en Estados Unidos, en buena parte de la Unión Europea, pero también en China y la India. Pero no es la única fuerza, hay muchos sectores que están teniendo problemas. Claramente, el sector automotriz norteamericano está en franco retroceso. Pero los problemas de ese sector son anteriores, la crisis hizo que afloren, pero no los generó.

¿A nivel macroeconómico qué análisis hace?

–Actualmente, estamos viendo desequilibrios inéditos en la economía. El Fondo Monetario tiene un mapa donde muestra los países que tienen déficit de cuenta corriente –y el nivel de gravedad de los mismos– y cuáles tienen superávit. Bolivia y Rusia, por ejemplo, tienen superávit. Pero la cantidad de países que tienen déficit es enorme y, en algunos casos, no se sabe cómo se va a resolver, porque cuanto más aumenta el déficit de cuenta corriente, la producción doméstica empieza a ser menos rentable y necesita importar más. Es un fenómeno explosivo, ya que a ese déficit de la cuenta corriente le sigue una crisis cambiaria, que deriva en una crisis financiera y, finalmente, en una crisis productiva. Hasta ahora, eso ocurría en los países subdesarrollados pero ahora está ocurriendo en las economías centrales.

¿Cuál sería una solución ante estos desequilibrios?

–La devaluación es la forma de ajustar, pero Estados Unidos no puede devaluar porque hay muchos intereses para que no lo haga. De hecho, están presionando a China para que revalúe. Han conseguido algo pero no suficiente. Otro caso es el de España, donde el déficit es del 10 por ciento, el doble que en Estados Unidos. Es algo que yo no he visto en un país grande.

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“Para Estados Unidos sería ideal devaluar toda su deuda”, dice Alejandro Valle Baeza.
Imagen: Rafael Yohai

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“Será una crisis de larga duración. Podrían ser unos 15 años. O una crisis de menos años pero muy intensa.”

“No están mal los que piensan que esto será el fin de la hegemonía estadounidense. Creo que no será abrupto pero vamos a ver 10 o 15 años de debilitamiento.”

“En una crisis no hay ganadores. En promedio, todo el mundo pierde. Porque en una crisis siempre hay destrucción de riqueza.”

“Uno puede ver que las burbujas hipotecarias se dan en Estados Unidos, en buena parte de la Unión Europea, pero también en China y la India.”

“Actualmente, estamos viendo desequilibrios inéditos en la economía.”

 
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