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Sábado, 31 de diciembre de 2011

EL RADICALISMO, LA ECONOMíA EN EL GOBIERNO DE RAúL ALFONSíN Y BERNARDO GRINSPUN

“No fue un accidente”

Uno de los hijos de Bernardo Grinspun, también economista, critica la hipótesis principal del reciente libro de Néstor Restivo y Horacio Rovelli, El Accidente Grinspun: un Ministro desobediente.

 Por Gustavo Grinspun *

Bernardo Grinspun no fue un accidente, sino una consecuencia natural de su formación doctrinaria radical y de una acción política desarrollada en, y arropada por, el radicalismo. Su desobediencia en su vida pública, tanto como a lo largo de toda su vida militante, no fue a su pertenencia política, sino a los poderes constituidos que cuestionó. Y la suya no fue una circunstancia azarosa de pertenencias o banderías partidarias: Grinspun fue un producto militante ideológica, doctrinaria y políticamente radical, constitutivamente radical. Néstor Restivo y Horacio Rovelli acaban de lanzar el pasado día 22 el libro El Accidente Grinspun: un Ministro desobediente, a cuyos contenidos hicieron referencia en un artículo del número anterior de Cash. Allí desarrollan una tesis que explicitan desde el mismísimo primer párrafo: “Entre el Rodrigazo de 1975... y la crisis de 1998-2002, la única excepción a las políticas de ajuste y de valorización financiera fue la que impulsó Bernardo Grinspun, el primer ministro de Economía de la democracia renacida a fines de 1983”.

La ocurrencia de que en nuestra historia económica contemporánea no se haya ponderado debidamente como proyecto de nación la importancia estratégica (y de equidad social) de disponer de un mercado interno en expansión –Grinspun decía, y con verdad histórica, que todas las grandes potencias mundiales habían basado su poderío en la consolidación de sus mercados domésticos–, no implica que las excepciones seguidas a la norma y, entre ellas, la emergencia de la persona política de Grinspun haya sido accidental.

Si bien el libro se concentra en la gestión ministerial de Grinspun, la caracterización histórica accidental que desarrolla como tesis principal no se condice con la trayectoria de su identidad doctrinaria y partidaria.

Grinspun no es un evento esporádico o casual en el escenario partidocrático nacional de la segunda mitad del siglo pasado, ni un acontecimiento individual, ni ajeno a su pertenencia política, ni mucho menos al proyecto del cual él fue parte constructora y ejecutiva activa y sustancial, y que lideró políticamente Raúl Alfonsín. Grinspun fue el emergente circunstancial de una estructura ideológica que se nutrió del cuerpo de doctrina que apañó el radicalismo con la irrupción del Movimiento de Intransigencia y Renovación y del Programa de Avellaneda de 1945, y los programas partidarios de 1947 y 1949; del magisterio vital de Crisólogo Larralde, en el que se vería proyectado con pasión de discípulo y de doctrino, y de la influencia del ideario estructuralista cepalino de los ‘50-principios de los ‘60.

Estos bagajes principales de su formación y de su experiencia aportó Grinspun al proyecto político y a la formulación programática de época, en 1983. Son los mismos postulados esenciales que, entre otros, alimentaron la irrupción de Renovación y Cambio en el proyecto partidario a comienzos de los ‘70 y en la escena nacional, a partir de comienzos de los ‘80, y que fueron la base política de rechazo que el gobierno de Alfonsín blandió inicialmente frente a la penetración de los intereses de impunidad de la corporación militar y policial represora, a la restauración de los privilegios de la patria sindical, y al continuismo pretendido de las prerrogativas comunes del gran capital y de la corporación financiera, y que el peronismo amparó a través de una oposición cerril e ingenua a la gestión gubernamental, y en particular, a la económica.

Aquellos postulados que contextualizaron el surgimiento ministerial de Grinspun respondían a la conducción –que él mismo integraba– de un modelo político inescindible del liderazgo de Alfonsín. Ahora bien: si los mencionados componentes de la trayectoria de Grinspun son señalados en el libro (aunque con ligereza: “... el marco teórico en el cual se movía Grinspun –en los límites del reformismo radical, su techo ideológico–...”), ¿de dónde deviene entonces la naturaleza accidentológica de su tesis? ¿Cómo es posible entender la ocurrencia ministerial de Grinspun fuera de su trayectoria de acción política, pública y militante, y por tanto, por fuera del contexto de doctrina, de desarrollo político y de acción programática que respectivamente lo formó, le dio contención en la UCR y convergió en el proyecto político de 1983? Sólo si no se ponderase debidamente la real densidad de ese bagaje doctrinario radical puede entenderse a Grinspun como contestatario a su partido o desobediente a su gobierno; y, a mi modesto entender, esta falta de lógica en el libro es la mayor vulnerabilidad conceptual que exhibe. Ello tiene, inevitablemente, el aroma de una interpretación histórica que arriesga ser sesgada por funcional al relato oficialista.

Grinspun fue, definitivamente, la resultante emergente de su militancia y del partido que lo cobijó. Su lucha y su ideario han de servir de referencia insoslayable para repensar el contenido político y programático de una consolidación democrática transitiva desde la democracia normativa hacia la democracia social y económica. Finalmente, para repensarnos en nuestra condición paradigmática y tratar de encontrar un sendero superador común a las grandes mayorías partidocráticas nacionales puesto al servicio del interés general, como un desafío refundacional, en estos tiempos, de nuestra condición como Nación. Sólo entonces la lucha política por el pensamiento nacional dejará de interpretarse, aun por quienes genuinamente participan muchas veces de ella, como arrebatos accidentales o históricamente circunstanciales

* Economista, hijo de Bernardo.

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Bernardo Grinspun, primer ministro de Economía del gobierno de Raúl Alfonsín.

crítica

doctrina

-“Bernardo Grinspun no fue un accidente, sino una consecuencia natural de su formación doctrinaria radical.”

-“El surgimiento ministerial de Grinspun respondía a la conducción –que él mismo integraba– de un modelo político inescindible del liderazgo de Alfonsín.”

-“Grinspun fue la resultante emergente de su militancia del partido que lo cobijó.”

 
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