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Domingo, 27 de marzo de 2016

ESTRATEGIA FALLIDA DEL MACRISMO PARA CONSEGUIR INVERSORES QUE INGRESEN DIVISAS A LA PLAZA LOCAL

No llovieron dólares

El equipo económico había prometido el ingreso de unos 20 mil millones de dólares en el primer trimestre. El gobierno no lo logró. Hubo una fuga de capitales por unos 400 millones de dólares. La política ahora es subir la tasa y acordar con los buitres.

 Por Federico Kucher

La promesa de los funcionarios económicos a mitad de diciembre pasado había sido sumar casi 20.000 millones de dólares a las reservas internacionales en unas pocas semanas. Pero el stock de divisas del Banco Central no sólo no aumentó en el primer trimestre de gestión sino que retrocedió hasta alcanzar los niveles más bajos de los últimos 12 años. El acuerdo del gobierno de Mauricio Macri con las cerealeras, los bancos y las multinacionales para “inundar” la economía de divisas en esos meses del año no se cumplió. Las dificultades para instrumentar el programa financiero implicaron una segunda ronda de devaluación (con el tipo de cambio anotando record de cotización de 16,10 pesos), una suba de la tasa de interés al 38 por ciento (generando distorsiones en el financiamiento de las empresas y los consumidos) y la necesidad de negociar créditos de urgencia en el mercado de capitales de Nueva York a tasas cercanas a 10 por ciento. La concesión total en la disputa con los fondos buitre para cerrar el acuerdo y acelerar el regreso del país al sendero de la deuda externa fue otras de las consecuencias.

Economistas críticos al programa de ajuste y vuelta al endeudamiento externo aseguraron que, pese al autobombo de los funcionarios, el plan financiero planteado por el equipo económico para los primeros meses de gobierno fue un fracaso. “Macri quería el dólar a 13 pesos con 50.000 millones de reservas y terminó su primer trimestre con un dólar a 15,50 y con 23.000. Lo dejaron pagando”, aseguró el ex ministro de Economía, Axel Kicillof. Explicó que las cerealeras, los bancos y los inversores que se habían comprometido a ingresar “una catarata de dólares” en las primeras semanas del año no cumplieron en la práctica las promesas. “Lo que ocurrió tiene un solo nombre: a Macri no le dieron los dólares y además le hicieron una corrida cambiaria, bien tapada y disimulada por la prensa oficialista”, remarcó.

Los empresarios agroexportadores, aunque incrementaron fuerte los ingresos por el ajuste del tipo de cambio del 60 por ciento y la quita de las retenciones, continuaron retaceando la liquidación de la cosecha y limitaron la oferta de dólares en la economía. Las promesas del campo eran liquidar cerca de 400 millones de dólares diarios pero en la práctica vendieron mucho menos de la mitad. En el caso de los bancos, el único ingreso de divisas relevante fue el pase acordado con el Banco Central por 5000 millones de dólares. Este instrumento financiero, además de ser de muy corto plazo (11 meses) y pagar una tasa de más del 7 por ciento, obligó a la autoridad monetaria a dejar en garantía bonos por 10 mil millones de dólares. En lo que refiere a los grandes grupos multinacionales que se comprometieron a adelantar las inversiones extranjeras directas, no hubo novedades. Macri viajó a Davos para tentar a compañías globales a hundir capital en el país pero estas firmas no ingresaron ni un dólar al mercado interno.

Ante la falta de oferta y el aumento continuo de demanda de divisas por importadores, ahorristas y empresas que dolarizan carteras, la fuga de capitales mostró una marcada aceleración en el primer trimestre. Algunas estimaciones privadas la calculan en 4000 millones de dólares, monto que estuvo agudizado por la desregulación de los flujos de capitales aplicado a partir de diciembre pasado. Las reservas llegaron a caer en el año hasta los 22.800 millones de dólares, la cifra más baja desde comienzos de 2005, lo que llevó al Gobierno a tomar medidas de urgencia para recomponer el stock de divisas. Una fue la muy fuerte alza de la tasas de interés y la otra fue el arreglo en el mercado de Nueva York de un préstamo con tasa de interés al 9,37 por ciento por 1250 millones de dólares colocado por la provincia de Buenos Aires. El alto costo de este crédito, cuando a nivel discursivo los funcionarios aseguran que buscan arreglar con los buitres para tomar deuda barata, manifestó la desesperación para que ingresen dólares a la economía

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Federico Sturzenegger, presidente del Banco Central. Aumentó la tasa de interés para frenar la corrida cambiaria.
Imagen: Pablo Piovano
 
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