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Domingo, 3 de julio de 2016

LA POSICIóN DE LOS TAXISTAS FRENTE AL DESEMBARCO ILEGAL DE LA FIRMA ESTADOUNIDENSE

La amenaza UBER

La Asociación Taxistas de Capital denuncia que UBER viola todas las leyes que regulan el transporte en la Ciudad y el país. Advierte que no paga impuestos y no reconoce ninguna ley de protección del trabajo.

 Por Alberto T. Rodríguez *

En los días previos y luego de la histórica y multitudinaria movilización taxista el 9 de junio en la Av. 9 de Julio, convocada por todas las organizaciones gremiales del sector, han aparecido artículos sobre la actividad ilegal y clandestina de este monopolio con diversa argumentación, más abierta o más encubierta a favor de la empresa UBER, para explicarnos la inevitabilidad de su actividad, de su exclusividad en representación de la “modernidad”, amenazando unos y tratando de “convencernos” otros de bajarnos de la “lucha frontal” contra UBER para adaptarnos a una “realidad” que pretenden imponernos.

El domingo 26 de junio, en el suplemento económico de Página/12 se publicó una entrevista a la politóloga Natalia Zuazo, que caracteriza a UBER para luego plantear algunas opiniones sobre la salida a los graves problemas que construye esta empresa con las que permito polemizar.

En las primeras respuestas al cuestionario que le plantea la periodista Natalia Aruguete, Zuazo explica algunas de la características fundamentales de UBER, su origen, su dimensión financiera, su política de desembarco en los países, obviando a mi entender un criterio principal de su política: la de no tener el mínimo respeto a las soberanías nacionales y los gobiernos de los países.

Tampoco se encuentra analizado en el artículo el conjunto de normas, leyes y derechos, particularmente los que protegen a los trabajadores, que la empresa viola en una aplicación sin anestesia de todos los políticas del neoliberalismo, que en este caso amenazan a los taxistas pero cuyo objetivo es el conjunto de los trabajadores.

Ante la pregunta sobre la respuesta en la calle que dimos los taxistas a UBER, Zuazo afirma: “Al principio genera en los Sindicatos una situación de enfrentamiento”. Desconocemos en que se apoya para limitar nuestro rechazo solo “al principio”. La continuidad de la respuesta lo explica con su propuesta, “Pero, en una segunda etapa, los sindicatos deben replantearse el manejo de su negocio”… y continua “...los sindicatos deben promover leyes que los hagan competir con otras empresas” para que se cumplan las mismas reglas impositivas, laborales.

¿De qué negocio del sindicato habla Zuazo? Creerá que los 8000 taxistas de la Ciudad de Buenos Aires salieron a la calle a defender “el negocio”. ¿O habrá querido decir su fuente de trabajo, sus ingresos, sus salarios y sus derechos sociales y laborales? ¿De qué competencia habla? ¿Se pude competir con estos violadores seriales de leyes y derechos? ¿Acaso nos quiere convencer de la “libre competencia” del neoliberalismo? Un poco de enfrentamiento está bien, nos plantea, pero después hay que competir. Los taxistas no tenemos absolutamente nada que negociar con UBER.

Para caer en el lugar común de desprestigiarnos para que nos rindamos, Zuazo se pregunta: ¿cómo hacen para adaptar su negocio, que también tiene manejos poco democráticos y concentrados? Aquí la descalificación se materializa caracterizando a los taxistas que trabajamos 10, 12 o más horas conduciendo un taxi por la Ciudad, a sus organizaciones gremiales como antidemocráticos y ridículamente como un monopolio.

Un editorial de La Nación, coincidente con la opinión de Zuazo, nos llegó a caracterizar como un cártel.

La politóloga plantea, desconociendo lo que hemos manifestado públicamente y lo que estamos haciendo, que lo único que planteamos es que se prohíba UBER y eso se ajusta a derecho por la actividad “ilegal y clandestina” de UBER que decidió un fallo judicial. ¿Qué hay de ridículo en esto? Informo además que estamos gestionando ante el Estado la creación de una Aplicación Única Gratuita y Oficial para el servicio público de taxis de la CABA, no como plantea la politóloga, que se preocupa para conseguirnos un “negocio” y que el “sindicato se quede con el 10 por ciento”.

Para concluir, UBER viola todas las leyes que regulan al transporte en la Ciudad y el país, su negocio implica no pagar impuestos, por ello a dos meses de su desembarco no tienen ni CUIT, ni domicilio legal en el país, no reconocen ninguna ley de protección del trabajo, tratan de imponer el trabajo no registrado, no se responsabilizan, ni se hacen cargo de ningún aspecto de la seguridad de los pasajeros, ni siquiera amplían el mercado de viajes, no hacen inversión alguna, fugan el dinero de los argentinos al exterior, no respetan fallos de la justicia argentina.

* Secretario de la Asociación Taxistas de Capital.

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