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Domingo, 24 de julio de 2016

MáS GASTOS DEL PRESUPUESTO FAMILIAR PARA PAGAR LA LUZ Y EL GAS

Pobreza energética

La “pobreza energética” es la imposibilidad de una familia de pagar tarifas de energía relativas para el normal funcionamiento de su hogar. El estudio para Europa y la situación en Argentina.

 Por Belen Ennis y Federico Bernal *

En la Unión Europea definen “Pobreza Energética” como la imposibilidad de una familia de hacer frente a las tarifas de energía relativas al normal funcionamiento de su hogar (por ejemplo, cocinar, calefaccionarse). También se padece de este flagelo cuando determinado grupo familiar se ve obligado a destinar una cantidad excesiva de sus ingresos al pago de la factura energética. Ser “pobre” en estos términos significa entonces no poder mantener una adecuada temperatura del hogar o, por lo menos, contar con serias dificultades para hacerlo.

En Europa, 54 millones de “pobres energéticos” y 40.000 muertes en el último invierno por hipotermia o congelamiento es el saldo arrojado por más de un lustro de combinación entre políticas de ajuste y un fundamentalismo ambiental promotor de una desenfrenada e injustificada incorporación de las mal denominadas energías “verdes” (eólica y solar).

Sólo en el Reino Unido –uno de los países con las tarifas eléctricas más elevadas– cerca de 750.000 adultos mayores se vieron obligados en el invierno de 2015 a elegir entre alimentarse o calefaccionarse. La causa de dichas consecuencias: un incremento inédito de las tarifas del orden de un 42 por ciento promedio en los últimos ocho años.

De Europa, lamentablemente, nos trasladamos a la Argentina que padece aún peores políticas de ajuste, peor desenfreno por las mismas energías renovables y con un tarifazo que multiplica por 10 a 50 veces el del Viejo Mundo. En nuestro país, la leña comienza a reemplazar al gas (sea por garrafas o por redes) allí donde los ciudadanos no pueden adquirirlo. Pero ni en todas partes hay leña ni su aprovisionamiento es siempre posible.

La “pobreza energética” se instala en la Argentina con el cambio de gobierno. Con la finalidad de profundizar esta cuestión desde la experiencia europea, se realizó una entrevista al investigador español Pedro Linares, vicerrector de Investigación e Internacionalización en la Universidad Pontificia Comillas y codirector de Economics for Energy, organización especializada en el análisis económico con eje en la energía.

¿Cuáles son sus causas y consecuencias de la pobreza energética?

–Si bien existen diversas aproximaciones, entendemos por pobreza energética a la incapacidad de un hogar de hacer frente al costo de sus necesidades energéticas básicas. Respecto de las causas el consenso es más generalizado, siendo tres las principales: 1) un bajo nivel de ingresos del hogar; 2) la ineficiencia energética de las viviendas; y 3) el alto impacto de los costos de la energía en el presupuesto familiar. Por su parte, las consecuencias podemos clasificarlas en: 1) impactos en la salud, asociados a una temperatura inadecuada de la vivienda; 2) impactos sociales, relacionados con las barreras para una adecuada integración social; y 3) impactos económicos, tanto a nivel familiar (pobreza material) como colectivo (pérdida de productividad).

¿Existe una relación directa entre pobreza energética y pobreza general o puede haber quienes sufran de la primera sin padecer la segunda?

–La pobreza energética, en cuanto pobreza, es una faceta más del problema de la pobreza general y, por tanto, los sectores sociales que sufren más el problema son justamente los más desfavorecidos. Sin embargo, la pobreza energética presenta algunas particularidades.

¿Cómo es que precios elevados de la electricidad afectan de forma diferente a los hogares en función de sus ingresos?

–Los precios elevados de la electricidad afectan más a los hogares pobres ya que éstos dedican un mayor porcentaje de su presupuesto al consumo de electricidad. Partiendo del indicador clásico de pobreza energética del 10 por ciento (gasto en energía del hogar mayor o igual que el 10 por ciento de su renta), se observa cómo los hogares situados en los deciles de renta más bajas son los que más porcentaje de gasto dedican al consumo de electricidad. Esta situación explica también la mayor incidencia en estos hogares de la pobreza energética.

¿Qué cantidad de familias son afectadas por esta problemática en la Unión Europea?

–Si bien nuestras estimaciones hablan de España (entre cuatro y doce millones de españoles se han visto atrapados por la pobreza energética, según el último informe elaborado la Asociación de Ciencias Ambientales), recopilamos algunos datos para otros países de la Unión. Los números que indicamos son el porcentaje de hogares en situación de pobreza energética, para el indicador del 10 por ciento: Alemania 10,5 por ciento, Francia 14,4, Reino Unido 10,4 y 13,8 en Italia.

¿Qué medidas ha tomado el gobierno español para solucionar el problema?

–La principal medida desde el ámbito estatal para luchar contra la pobreza energética es el Bono Social Eléctrico, algo claramente insuficiente.

¿En qué consiste este Bono Social Eléctrico?

–Es un descuento del 25 por ciento sobre la factura eléctrica al que se pueden acoger los consumidores según diferentes criterios. Nosotros proponemos extender los beneficios conforme los siguientes puntos: 1) que comprenda los gastos en todos los combustibles energéticos, no solo los eléctricos; 2) que puedan acceder a él los consumidores vulnerables, y solo ellos (familias de bajos ingresos, con menores a su cargo, y con situación laboral inestable); 3) que se vehiculice no como un descuento al precio, sino como una transferencia en función de las características del hogar, utilizable únicamente para pagar gastos energéticos; y 4) que su financiación se traslade a los presupuestos públicos.

* OETEC.

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La “pobreza energética” se instala en la Argentina con el cambio de gobierno.
Imagen: DyN

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- Se padece pobreza energética cuando determinado grupo familiar se ve obligado a destinar una cantidad excesiva de sus ingresos al pago de la factura energética.

- Ser “pobre” en estos términos significa no poder mantener una adecuada temperatura del hogar o, por lo menos, contar con serias dificultades para hacerlo.

- En Argentina, la leña comienza a reemplazar al gas (sea por garrafas o por redes) allí donde los ciudadanos no pueden adquirirlo.

 
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