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Domingo, 30 de mayo de 2004

EL BAúL DE MANUEL

Baúl I y II



Como somos
La vida a cada paso nos propone elegir: esto o aquello. En el siglo 19, economistas como Gossen, Jevons, Walras, Edgeworth y Pareto elaboraron la “función de utilidad”, destinada a mostrar el mecanismo decisorio desde adentro de la persona. Pero lo que tenemos dentro, no se reduce a comparar precios ni sólo atañe a adquirir productos. Invadir a fuego y sangre campos petrolíferos ajenos, o despojar de sus tierras a aborígenes, supone anteponer el lucro a la vida humana. Cuando en Europa los economistas construían la función de utilidad, en este país se decidía la suerte de la tierra arable, cuyos productos comenzaba a demandar el viejo continente, y a cuyas poblaciones originarias se las había declarado inexistentes al llamar “desierto” a la tierra del indio. Las mejores plumas, las de futuros presidentes, escribieron: “al exterminar [los españoles] a un pueblo salvaje cuyo territorio iban a ocupar, hacían simplemente lo que todos los pueblos civilizados hacen con los salvajes, lo que la colonia efectúa deliberada o indeliberadamente con los indígenas: absorbe, destruye, extermina... Puede ser muy injusto exterminar salvajes, sofocar civilizaciones nacientes, conquistar pueblos que están en posesión de un terreno privilegiado, pero gracias a esta injusticia, la América [del Norte], en lugar de permanecer abandonada a los salvajes, incapaces de progreso, está ocupada hoy por la raza caucásica” (Sarmiento, 1844). “Las tribus salvajes son una gran potencia respecto de nosotros... es necesario que la civilización conquiste ese territorio: llevar a cabo un plan de operaciones que dé por resultado el aniquilamiento total de los salvajes... teniendo siempre por vista el objeto primordial de la conquista de las tierras en que hoy dominan los indios” (Mitre, 1852). A siglo y medio de Sarmiento, la nueva Constitución dispuso “Reconocer la preexistencia étnica y cultural de los pueblos indígenas argentinos. Garantizar el respeto a su identidad... reconocer la posesión y propiedad comunitarias de las tierras que tradicionalmente ocupan; y regular la entrega de otras aptas y suficientes para el desarrollo humano; ninguna de ellas será enajenable, transmisible ni susceptible de gravámenes o embargos”. En apenas 24 horas la Justicia elegirá que las tierras sean de Benetton o de la comunidad mapuche, y si la Constitución rige o es letra muerta.

Revistas
Mientras el conocimiento económico fundamental y organizado se transmite mediante libros, el nuevo conocimiento, fruto de investigaciones especializadas, se transmite a través de revistas. En el país existieron cinco o seis revistas económicas. En julio de 1913 apareció el primer número de la Revista de Ciencias Económicas (RCE), editada por el “Centro de Estudiantes de Ciencias Económicas”. Entre 1913 y 1979 publicó 2340 artículos y más de 4600 notas breves. Desde 1952 la RCE decayó visiblemente y hacia 1979 dejó de editarse. Fundada y dirigida por Alejandro E. Bunge, la Revista de Economía Argentina (REA) publicó su primer número en julio de 1918, con un trabajo de su director sobre el costo de la vida en la Capital Federal. Luego Bunge siguió publicando en ella sus trabajos, que luego compilaba en libros. La REA sería órgano de expresión de ideas económicas y una autorizada y accesible fuente de información cuantitativa sobre la economía del país. Bunge compartía su dirección con Juan José Díaz Arana, Enrique Ruiz Guiñazú, Enrique Uriburu y Luis Roque Gondra. La REA dejó de aparecer en 1952. En 2004 cumple su primer medio siglo de vida Económica, fundada y dirigida desde 1954 por Oreste Popescu, fallecido hace poco. Económica, a pesar de sus dificultades de publicación, marcó durante su existencia el nivel máximo del país en análisis económico. Recibió colaboraciones de todos los centros y grupos de investigación del país. Como sus ediciones eranespaciadas y cada una publicaba sólo entre tres y cinco artículos principales, la enumeración de sus autores es una muestra bastante fiel del núcleo principal de investigadores de la época. En 1974-’75 la revista Económica suspendió transitoriamente su publicación, luego reanudada bajo la dirección de Mario Szychowski. En febrero de 1959 la Junta de Planificación Económica de la Provincia de Buenos Aires publicó el Nº 1 de Revista de Desarrollo Económico (DE). Disuelto en 1960 el grupo fundador, éste, encabezado por Norberto González y Oscar Cornblit, creó el Instituto de Desarrollo Económico y Social, que continuó desde 1961 la publicación de DE. La Universidad Nacional del Sur publicó en marzo de 1962 el primer número de Estudios Económicos. La dirigió inicialmente el profesor Uros Bacic. La edición se interrumpió en 1973 y fue reanudada en 1982, al cumplir la Universidad su 25º aniversario.

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