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Domingo, 31 de agosto de 2003

AGRO › CONFLICTO DIPLOMáTICO CON EL “CLIENTE” IRáN

Se cerraron las puertas

Por Susana Díaz

Irán cree en la Justicia divina, pero no en la universal. El país islámico no está dispuesto a que sus funcionarios sean juzgados por terceros países, y menos por aquellos con los que mantiene un intercambio comercial negativo. La detención en Londres del ex embajador iraní en Buenos Aires, Hadi Soleimanpur, a quien se lo acusa de ser uno de los organizadores del atentado contra la AMIA, disparó una serie de retaliaciones diplomáticas crecientes. Entre ellas, la ruptura de relaciones culturales y comerciales con la Argentina.
Al margen de las consideraciones judiciales, la decisión de Irán de utilizar la política comercial como instrumento de disuasión, política que de alguna manera comenzó a partir de 1998, cuando las exportaciones habían alcanzado los 900 millones de dólares, fue realmente una mala noticia para los sectores exportadores e importadores. Y dada la naturaleza del comercio exterior argentino, un peor dato para el sector agropecuario, donde se originaba el grueso de las ventas.
Sólo durante el primer semestre de este año, la Argentina exportó al destino ahora cerrado, cerca de 423 millones de dólares e importó por 331 millones. Si las cifras se comparan con el 2002, las ventas fueron, siempre considerando la primera mitad del año, de 550 millones de dólares y las compras de alrededor de 260 millones. Vale aclarar que la retracción interanual del superávit comercial respondió, antes que a las dificultades en las relaciones bilaterales, al fenómeno de la recuperación económica argentina. En particular, porque las relaciones comerciales con Irán reproducen el patrón del comercio exterior argentino. Esto es, el grueso de las exportaciones son productos primarios y algunas manufacturas de origen agropecuario, como por ejemplo carnes, pescados, tabaco, cueros, lanas, cereales y aceites, mientras que las importaciones son productos elaborados. Por la misma razón, quienes deberán redireccionar su comercio a otras plazas serán las principales firmas exportadoras del país y las que tienen alguna relevancia en el área de las manufacturas, como las aceiteras. Por el lado de las importaciones, habrá que comprar químicos, plásticos, maquinarias y productos farmacéuticos en otras plazas.
Tales los efectos concretos de la amenaza de que la Argentina deberá “hacerse responsable de todas las consecuencias legales y políticas –que afectan las relaciones bilaterales por esta detención”, según lo había hecho saber la cancillería iraní.

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