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Viernes, 6 de febrero de 2009

TEATRO › LOS MACOCOS VUELVEN AL CERVANTES CON DON JUAN DE ACá (EL PRIMER VIVO)

“Este espectáculo sigue creciendo”

Tras realizar el año pasado una exitosa gira por el interior y el ciclo en el Salón Dorado, el grupo reestrena en la sala María Guerrero una pieza que sitúa a Don Juan en los albores de la Revolución de Mayo y reflexiona con humor sobre la viveza criolla.

 Por Alina Mazzaferro

Tres Macocos se acomodan en los antiguos butacones de la sala principal del Teatro Nacional Cervantes. Se hunden en ellos con inocultable regocijo porque han logrado que la risa, por fin, llegue al escenario grande: a partir de mañana y hasta mediados de abril Don Juan de acá (El primer vivo) volverá a las andanzas en la sala María Guerrero del recinto de Córdoba y Libertad (habrá funciones de jueves a sábados a las 21 y los domingos a las 20.30). La obra, escrita por Los Macocos y Eduardo Fabregat –periodista de Página/12–, con dirección de Julián Howard, se estrenó en gira por el país en 2008, para luego asentarse durante septiembre y octubre pasados en el Salón Dorado del Cervantes. Pero eso, para los creadores del idioteatro, fue un mero precalentamiento: “Un espectáculo de humor crece y se modifica en cada función; éste es un bebé, es nueviiiiitoooooo”, cantan al unísono Daniel Casablanca, Martín Salazar y Gabriel Wolf, con esa tonada de pregoneros que se les ha pegado del espectáculo.

Porque este Don Juan tiene una particularidad: está ubicado en 1810 y, tras un naufragio, viene a parar a la Argentina, justo cuando el espíritu de la revolución está tomando cuerpo. Este galán español viene a aportar algo fundamental para la idiosincrasia nacional: es el primer vivo. Contagiará su picardía al resto de los revolucionarios, explicando así la génesis de la viveza criolla. Por supuesto que no le faltarán bellas mozas para conquistar en la costa rioplatense: hija, esposa y suegra (Doña Casatta, Melba y Charlotte, todas interpretadas por Laura Silva) de un general realista (Gabriel Wolf) sucumbirán a sus encantos, aunque en esta versión del mito del seductor las mujeres no son víctimas, sino que simplemente pretenden divertirse un rato: “Y luego abandonan a Don Juan, le gritan ‘impotente’ –anticipa Salazar–. Porque Don Juan es un clásico de la lengua y a ellas, con eso, no les alcanza.”

Por supuesto que también estará allí la doncella imposible de conquistar (Esperanzina, encarnada por Mónica D’Agostino) y hasta un espectro que perseguirá al protagonista desde el más allá (Ida, interpretada por Paula Requeijo). Tampoco faltará el clásico compañero de aventuras del héroe, el pregonero Ronesto (Daniel Casablanca), que en este caso llevará adelante la narración, no sólo para comentar la trama sino también la noticia del día: “Es parte de nuestro lenguaje poder contar una historia del 1800 y acotar cosas como que Boca le ganó a River la semana pasada”, festeja Casablanca.

Pero el lenguaje macocal es mucho más complejo aún. El humor de los creadores de La fabulosa historia de los inolvidables Marrapodi está apoyado en el cruce de distintos géneros escénicos: el clown, la farsa, la Commedia dell’Arte, el monólogo de stand up, la rutina al estilo de Los Tres Chiflados, el absurdo y la comedia musical, entre otros. Los Macocos, sin embargo, no se sienten pioneros en el campo teatral. Más bien, se consideran herederos de Los Podestá y el primer teatro criollo: “Este cruce de lenguajes es bien argentino. El teatro nacional nace en un circo cruzando la mímica con la poesía, la música, animales vivos, payasos, actores dramáticos y la sátira política. Ahí se empiezan a mezclar el sainete, el grotesco y el realismo”, recuerda Salazar.

Como si esta hazaña de combinarlo todo no se acabara allí, esta vez el grupo decidió utilizar un clásico de la literatura universal (ya había trabajado con autores clásicos en Turandot, ópera de Giacomo Puccini, y Androcles y el león, de Bernard Shaw). Así, intercalaron textos propios con los originales de Tirso de Molina, Molière y Mozart, entre otras versiones. Además, toda la música de la obra fue extraída del Don Giovanni del compositor austríaco. En esta oportunidad, las melodías mozarteanas son interpretadas por Pablo Bronzini y Lucas Ferrara con teclado, guitarra, acordeón y bombo de cancha. “Hay una canción que se llama ‘El catálogo’, porque enumera todo el listado de mujeres con las que estuvo Don Juan, a la que nosotros le tradujimos la letra, que fue escrita por Mozart y Lorenzo da Ponte –cuenta Casablanca–. La gente no puede creer que ésa sea la letra original, piensan que es uno más de nuestros chistes tontos. Pero es real; la ópera tiene hoy un color muy culto pero Mozart en su época trabajó mucho en la ópera popular y cómica.”

Idioteatro combinado con elementos de la cultura operística; teatro clásico y teatro popular. Una cantidad de ingredientes heterogéneos con los que Los Macocos armaron otro de sus combos explosivos: una obra para descostillarse de risa pero también para reflexionar acerca de la realidad nacional. En este caso, es la viveza criolla la que está en jaque, cuando Los Macocos ponen sobre el tapete las dos caras de esta destreza popular que es a la vez orgullo nacional y el origen de más de uno de nuestros problemas como sociedad: “En algún momento el pensamiento del argentino era: ‘¡Menem es un genio! Además de ser presidente tiene una Ferrari y le va bien con las minas... ¡Qué vivo!’ –se exaspera Casablanca–. La gente por ahí no estaba de acuerdo con su política pero lo consideraba un piola y quería ser como él. Esa es la viveza argentina, que tomamos como modelo. Y así nos va...”

Mientras tanto, así les fue a ellos: “El año pasado hacían cola afuera y lloraban por una entrada para vernos”, resumen con comicidad los actores. Listos para encarar otra temporada donjuanesca exitosa, Los Macocos ya están planeando lo que vendrá: una gira por la provincia de Buenos Aires y el interior del país con esta misma obra y un estreno para el invierno, Pequeño papá ilustrado, dedicado a las relaciones entre padres e hijos. En esta oportunidad, Casablanca, Salazar y Wolf subirán solos al escenario, sin elenco que los acompañe, pues ya sienten que se han consolidado como “power trío”. Si 2008 fue un año duro para el grupo, luego de la partida de Marcelo Xicarts y del fallecimiento de Javier Rama a fines de 2007 (su director desde 1990), este año encuentra al nuevo grupo reacomodado y con muchos planes. “Estamos pensando en volver a reponer Don Juan de acá el año próximo con motivo del bicentenario de la Revolución de Mayo. Nos interesa seguir ahondando en esa temática y nos da ganas de meternos con los padres de la patria”, anticipa el grupo. Todo esto y mucho más irá a parar a la cocina macocal, que prepara en secreto un festín para 2010 con motivo de sus veinticinco años sobre el escenario.

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“La ópera tiene hoy un color muy culto, pero Mozart en su época trabajó mucho en la ópera popular y cómica.”
Imagen: Guadalupe Lombardo
 
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