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Domingo, 7 de octubre de 2012

TEATRO › PIANTADOS, UN SAINETE CON TOQUES GROTESCOS POR LA COMPAÑIA PURO GRUPO

“Exponemos las locuras más internas”

La obra despliega una importante batería de recursos: un elenco de quince actores, un afiatado quinteto de músicos en vivo y un texto en verso que se une al canto y al baile. Además de ser el autor, Pablo Di Felice asume la dirección del espectáculo.

 Por Carolina Prieto

Cuando vio en Chile un espectáculo sobre Nicanor Parra, el hermano de Violeta, fue tal el impacto que, al regresar a Buenos Aires, Pablo Di Felice, el fundador de la compañía Puro Grupo, decidió encarar un proyecto en esa misma línea. “Me deslumbró cómo la obra abordaba las raíces del pueblo chileno de una manera tan creativa. Me dieron ganas de hacer algo y me puse a escribir un sainete en verso”, cuenta el artista a Página/12. Así nació Piantados, la reciente creación de Puro Grupo, un colectivo de artistas que desde hace veinte años produce espectáculos para un público joven formado por niños y adolescentes pero que también disfrutan los adultos.

Los domingos a las 19, en Espacio Aguirre (Aguirre 1270), la obra despliega una importante batería de recursos: un elenco de quince actores, un afiatado quinteto de músicos en vivo, un texto en verso que se une al canto y al baile para narrar la historia de amor trágico entre Celestino (Di Felice) y Palmira (Mónica Spada). Ellos siguen enamorados a pesar de que ella lo dejó para casarse con un hombre más adinerado, abandonar el conventillo en San Telmo y mudarse al centro, convirtiéndose en una bacana. La anécdota refleja con buenas dosis de humor la vida de la comunidad variopinta que habita esa vivienda en plena década del ’30. Asoman Josefa, la gallega autoritaria dueña del conventillo y madre de Palmira; dos hermanas solteronas, sedientas de amor y hasta dispuestas a compartir un mismo hombre; Mimí, una prostituta despreocupada del qué dirán y muy solidaria; un funebrero borracho; el tano que vive con una tía déspota que le prohíbe traer una mujer al cuarto; y el esposo de Josefa, también gallego. Además se cruzan el policía y el Oriental, marido de Palmira, un malevo afecto a los asuntos mafiosos y a resolver todo cuchillo en mano.

Apenas unas chapas de colores y unas baldosas delimitan el patio del conventillo donde se concentra la acción. La orquesta se ubica a la izquierda y juega un rol esencial: acompaña a los personajes cuando se presentan y exhiben sus necesidades, sonoriza las escenas grupales, genera cambios de climas y hasta algunos efectos especiales. Violín, flauta traversa, guitarra criolla, bajo y cajón peruano tejen las melodías, casi todas de origen rioplatense como el vals, la milonga, el tango y hasta algo de flamenco. “De alguna manera es redoblar la apuesta: animarse a llegar a los jóvenes con una obra en verso y desterrar el prejuicio de que a ellos no les interesa el teatro”, sostiene Di Felice, que además de ser el autor y encarnar a Celestino, asumió la dirección del espectáculo. Para atraer a los espectadores, apuntaló el trabajo en la calidad de la música original creada por Ricardo Scalice, y en un texto directo que incluye palabras en lunfardo, algunas puteadas y que suma ingredientes de oscuridad: “Es que se producen muchas muertes, como en las obras de Shakespeare”, compara. En efecto, el tano y el gallego envenenan a las mujeres que los someten (la tía y la mujer respectivamente); en el cabaret Chantecler un travesti muere defendiendo a su enamorado; Palmira mata a su marido al querer defender a Celestino de su ataque. Pero Celestino se hace cargo de la muerte y va a la cárcel evitando que Palmira quede encerrada. Cuando sale, el secuaz del Oriental le clava una puñalada.

“El título nace de la intención de querer mostrar a los personajes en sus locuras más internas, exponer ese mundo interior”, asegura el director. Y en esta recreación musical de la vida porteña en las primeras décadas del siglo pasado, hay momentos muy bien logrados, alegres y animados, y otros en los que aún falta profundizar la intención de cada escena para que resulte más orgánica, natural y sobre todo verdadera. Seguramente, con el transcurrir de las funciones, esos desajustes se irán calibrando y potenciarán este intenso trabajo colectivo.

Di Felice y Spada se conocieron hace más de veinte años cuando integraban el elenco de La lección de anatomía. Juntos crearon la compañía Puro Grupo, que se especializó en espectáculos para toda la familia, generalmente adaptando textos de la literatura universal y articulándolos con elementos de nuestra cultura. Así crearon obras como Hamlet, milonguita entre fantasmas; Romeo y Julieta, una obra en construcción; Alcón de Drácula; El Quijote no se mancha; Alto Colón; y Cuatro noches, basado en el cuento Noches blancas, de Dostoievski, entre muchos otros. Muchos de estos trabajos recibieron premios en el Festival de Necochea, en la Feria del Libro Infantil y Juvenil, y varias distinciones de la Asociación de Teatristas Independientes para Niños y Adolescentes de la Argentina (Atina). 

Más que trabajar en Capital, Puro Grupo prefiere salir de gira por el interior y también por España y México, llevando sus piezas a escenarios y escuelas. Pero por ahora no habrá que trasladarse lejos: la cita es los domingos a las 19 en Espacio Aguirre, cuando sale a escena el numeroso elenco.

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Unas chapas de colores y unas baldosas delimitan el patio del conventillo donde se concentra la acción.
 
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