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Domingo, 7 de septiembre de 2014

TEATRO › LA BESTIA RUBIA, UNA OBRA TEATRAL SOBRE EL PADRE MUGICA

Homenaje al cura de los pobres

Con una puesta vertiginosa, que combina actuación, danza y canto, la pieza teatral montada en El Cultural San Martín pone en escena algunos de los pasajes más significativos de la historia del sacerdote y militante.

Vinculado con el Movimiento de Sacerdotes para el Tercer Mundo, y un símbolo político de lo que significó el peronismo revolucionario en los ‘70, su muerte fue la síntesis de una época. Asesinado hace 40 años, el 11 de mayo de 1974, el cura villero hizo de la militancia activa junto al pueblo su bandera y su doctrina. La obra teatral La bestia rubia, escrita por Andrés Gallina, dirigida por Tatiana Santana y protagonizada por Nelson Rueda, pone en escena algunos de los pasajes más significativos de la historia de este hombre convertido en mártir.

Con una puesta vertiginosa, que combina actuación, danza y canto, la obra narra algunos hechos claves de la vida de Mugica, como su conversión al peronismo, la renuncia al amor, su pasión por el fútbol, el encuentro con Perón en Madrid, la renuncia a su cargo en el Ministerio de Bienestar Social, y su asesinato, adjudicado a la Triple A, entre otros. La interpretación de Rueda, trabajada con destreza desde lo actoral y lo estético, es acompañada por la presencia de otros cuatro actores –Laura Figueiras, Pedro Frías, Gabriel Del Río y Melisa Noe Pereyra– que bailan, cantan y ofician de testigos del relato. La obra trasciende lo biográfico, pero aun en su exposición construida en base a lo afectivo no escapa a la mirada política. “Mugica es nuestra historia”, sostiene Rueda.

–¿Cómo surge la idea de llevar la vida de Carlos Mugica a la escena teatral?

Tatiana Santana: –Hace muchos años que Nelson tenía el deseo de contar la historia del padre Mugica, y a principios del año pasado se contactó conmigo para proponerme que dirigiera una obra sobre él y que la creáramos juntos, y ahí lo convocamos a Andrés. Yo no conocía la historia del padre, aunque tenía cierta referencia, pero al ponerme a investigar descubrí un mundo apasionante, de una persona con mucha fuerza. Su figura y su forma de vivir las cosas, y esa pasión desenfrenada que tenía por todo fue el mayor aprendizaje para mí, y creo que eso fue lo que más retratamos en la obra, y lo que más nos interesó.

Nelson Rueda: –Yo tiré la piedra, pero con Tatiana y Andrés formamos un bloque de trabajo. Cualquiera puede leer o ver en un video la historia de Mugica, pero lo que nosotros quisimos mostrar fueron sus contradicciones, sus elecciones y su personalidad, teñida por pasajes de la historia. Apuntamos a que la gente viera a un ser abocado al amor, a la construcción, a la lucha en el buen sentido y desde una Iglesia que promulgaba valores, junto a la gente más necesitada.

Andrés Gallina: –La obra nació como un riesgo, y casi en contra de lo que yo sentía que podía escribir. Mi escritura iba por otras zonas, más mínimas, y me daba algo de temor trabajar sobre una figura tan imponente y cristalizada. Pero a partir de la investigación que fuimos generando en grupo hay algo de Mugica que me empezó a seducir mucho, entonces traté de trabajar dejando entrar la voz de ese personaje histórico, y de intervenir la obra desde los lugares que me resultaban más amorosos y más dolorosos para escribir.

–Mugica era un personaje muy político...

N. R.: –Sí, porque él era político, y en un contexto totalmente político del país. Entonces, aunque quieras evadir eso lo tenés que transitar, y nosotros tratamos de hacerlo de la forma más poética posible, y no ser panfletarios. Por eso decidimos ir por las aristas de sus contradicciones, de sus decisiones amorosas, aunque también tuvimos la certeza de que había ciertas cosas que necesitábamos contar de la época, porque nosotros queremos que puedan venir a ver la obra quienes sí lo conocen mucho, pero también los que no lo conocen, para que aprendan algo de él y puedan entenderlo. Esta obra no es biográfica, sino un ejercicio teatral que tiene mucho de homenaje a alguien que admiramos.

–¿Por qué eligieron un montaje que combina múltiples lenguajes como la música, el baile y el canto?

T. S.: –El texto estaba planteado originalmente de forma unívoca, dividido en cantos y escrito en verso libre. Sólo aparecía la voz de Mugica. Por esa misma estructura, lo musical se me impuso desde el comienzo, y supe que iban a ser necesarios otros cuerpos y otras voces. La música, junto con la coreografía, hace que se pueda ver esta historia desde distintos ángulos, desde el lugar de Carlos y desde quienes lo acompañan. Fue interesante cómo se planteó el trabajo, porque cuando se incorporaron los bailarines, Nelson estaba mucho más sólido. Así, la obra fue expandiéndose; él creció como actor, junto con el trabajo de sus compañeros, con el de la coreógrafa Mecha Fernández y con la música de Rony Keselman.

–El título –La bestia rubia– es un concepto nietzscheano, que además plantea un oxímoron.

A. G.: –El concepto aparece en La genealogía de la moral, de Nietzsche, pero cuando lo elegimos no estábamos tanto pensando en este autor, sino en ese oxímoron que implica, en cómo ese adjetivo y ese sustantivo chocan y se dan fuerza. La idea de lo bestial es un antecedente histórico, porque sus amigos lo llamaban La Bestia, pero a su vez Mugica tenía un modo de vivir bestial, apasionado y frenético. Por otro lado, lo rubio nos llevaba más a un campo semántico asociado a los “rubios de Recoleta”, y también remitía a una mirada angelical.

–¿Qué significó ponerse en la piel de Carlos Mugica?

N. R.: –Este fue el desafío más grande que tuve en mi carrera de actor, y función a función lo voy descubriendo. Es un personaje con el que no podés regalar nada, apasionante, muy corporal y sentimental, y tenés que entrar a escena totalmente concentrado y con las consignas muy claras. Como soy un enamorado de Mugica me planteo hacerle un homenaje en cada función y, por eso, para mí hacer esto es una fiesta.

* La bestia rubia puede verse en El Cultural San Martín (Sarmiento 1551), de jueves a sábados, a las 21, y los domingos, a las 19.

Informe: Candela Gomes Diez.

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El autor de la obra, Andrés Gallina, la directora Tatiana Santana y el actor Nelson Rueda.
Imagen: Pablo Piovano
 
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