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Martes, 4 de octubre de 2016

TEATRO › FESTIVAL MUNDIAL DE TEATRO ADOLESCENTE VAMOS QUE VENIMOS

“El teatro les da a los jóvenes una construcción identitaria”

Entre las obras elegidas por los 22 elencos que participan de esta octava edición del VqV hay varias que tratan el tema de la identidad. “Pero los chicos también mostraron ganas de hablar de educación, de política y hasta de salud”, cuenta la directora Cecilia Ruiz.

 Por Paula Sabatés

“Lo central es que el festival es un espacio de encuentro entre los adolescentes y nosotros, los adultos”, dice Cecilia Ruiz.

La palabra “identidad” aparece en todas las charlas que Página/12 tiene a propósito de la nueva edición del Festival Mundial de Teatro Adolescente Vamos que Venimos (VqV). Primero es la directora del encuentro anual, la teatrista Cecilia Ruiz, quien la desliza: “El teatro le da a los jóvenes una construcción identitaria diferente”, apunta. Pero el concepto –o sus derivados– también aparecen en el discurso de Ciro Zorzoli, uno de los grandes directores de la escena nacional que forma parte del jurado del ciclo y en el de Lucía Brunner, de 18 años, una de las jóvenes actrices que durante una semana –desde hoy al próximo lunes– participará del festival con un espectáculo.

Que todos los que participan de VqV hablen de identidad no es casual, como tampoco lo es el hecho de que entre las obras elegidas por los 22 elencos que participan de esta octava edición haya varias que traten ese tema, de forma directa (relacionado a los procesos de identidad en la Argentina en vinculación con la última dictadura cívico militar) o indirecta. Y no es que el tema sea uno de los ejes que atraviesa el manifiesto del festival, ni que sea un tópico propuesto adrede por la comisión organizadora, formada por Ruiz y otros nueve teatristas. Es más bien, dicen los teatristas, una reafirmación: “Es que en un momento tan decisivo como es la adolescencia, donde uno se impregna tanto de lo que pasa alrededor para forjar la vinculación con uno mismo, el teatro está ahí para ampliar la sensibilidad y dar una mirada distinta”, arriesga Zorzoli, que participa como jurado del encuentro internacional por tercera vez.

Surgido en Buenos Aires en 2009, Vamos que Venimos se ha ganado justamente ese lugar: el de ser una cita anual para que los chicos tengan otra mirada de la realidad. “Esperamos este encuentro todo el año porque es una semana en la que nos encontramos con chicos que tienen los mismos gustos y las mismas pasiones que nosotros, con los que nos sentimos identificados y nos ayudamos a construir quienes somos”, dice Brunner, que forma parte del grupo Crearte Jr, el convocante del festival, que durante estos días compartirá talleres, funciones y seminarios con elencos de la Capital Federal, La Matanza, Ciudad Evita, Marcos Paz, Berazategui, Santiago del Estero, Corrientes, Chaco, Formosa, Mendoza, Jujuy, Córdoba, Colombia, Chile y Paraguay.

Luego de ocho años al frente de la dirección y organización, Ruiz sin embargo señala que el VqV no es solamente para adolescentes. “Ellos son los que se expresan, sí, pero después de todos estos años estoy convencida de que aprendemos tanto ellos como nosotros, los adultos. Es una buena oportunidad para que padres, docentes y teatristas grandes veamos qué es lo que está pasando con nuestros chicos”, afirma la directora, que es docente de teatro y todo el año trabaja con chicos de entre 13 y 19 años, la franja etaria que hay que tener para participar del festival.

¿Y qué es lo que está pasando con ellos? El año pasado, al final del encuentro, los organizadores armaron un plenario de cierre por primera vez en la historia del festival y ahí apareció, de nuevo, esa “identidad”. “Aparecieron muchas otras cosas que no tuvieron que ver con el teatro. Los chicos mostraron ganas y necesidad de hablar de educación, de política, hasta de salud”, cuenta la directora, para quien eso guarda “absoluta relación con el hecho de que hace unos años se los está incluyendo a los jóvenes en la discusión política”.

Algo de eso se nota en la selección de obras que eligió el jurado, compuesto por los actores, docentes y periodistas Julia Calvo, Héctor Díaz, Ciro Zorzoli, María de los Angeles Sanz, Alejandra Darín y Pablo Gorlero. Este año habrá una obra sobre cómo el pueblo alemán socialista del 1930 fue manipulado y convencido por Hitler (El gran desfile del pueblo alemán, versión libre de Terror y Miseria del Tercer Reich, de Brecht, que se verá mañana en el Teatro Nacional Cervantes); una versión libre del Diario de Ana Frank (Meine liebe Ana, que hará función el viernes en el Teatro 25 de mayo) y una obra jujeña que surgió a partir de la investigación de los hechos sucedidos en esa provincia durante la última dictadura (se verá el sábado en el Teatro Empire), entre otras piezas de profundidad temática y estética.

“Las obras y materiales que elegimos son la mejor carta de presentación y la mejor respuesta cuando nos dicen que los adolescentes no nos interesamos por nada”, dispara Brunner, que asegura que “en VqV los adultos nos escuchan y nos toman en serio y nos dan un lugar, algo que no sucede en otros ámbitos de nuestra vida”. Para ella, la clave está en que, a través del arte, “los adultos se dan cuenta de que estamos hablando en serio y no jugando”, pese a que aclara que no todos los que participan del encuentro ven al teatro como su próximo trabajo, algo “muy difícil de decidir”.

Justamente esa relación con el adulto es el otro gran tema que aparece en las charlas, y que tiene que ver con el encuentro. “Para mí lo central es que el festival es un espacio de encuentro entre ellos y nosotros, los adultos. Y es una oportunidad para para poder colaborar, promover e incentivar el teatro en un momento muy importante de sus vidas. Por otro lado, también nos sirve a nosotros para recordar cómo empezamos y por qué. Para contagiarnos un poco de eso que ellos tienen a flor de piel”, sostiene Zorzoli.

Para incentivar ese encuentro y ese intercambio, además de las funciones que son puramente llevadas a cabo por los adolescentes, Vamos que Venimos propone dos conferencias magistrales (ver recuadro) y distintos talleres gratuitos, coordinados, entre otros, por Martin Salazar, Mosquito Sancineto, Marcelo Katz y Gerardo Chendo. Todos se llevarán a cabo en las sedes de este año, que además de las mencionadas serán Andamio 90, el Auditorio Kraft y el Centro Cultural Recoleta.

“Es el festival que cualquier organizador quisiera hacer y lo vamos a seguir defendiendo. VqV ya tiene su identidad dentro del circuito teatral y es fundamental en la formación de nuestros chicos, que son nuestros próximos actores y agentes culturales”, sintetiza Ruiz, para quien “en un contexto como este, en el que hay que defender lo cultural y mostrarlo como una reafirmación frente a otras cuestiones, es fundamental sostener espacios en los que los jóvenes tengan lugar y oportunidad para decir lo suyo”.

* La programación completa del festival VQV se puede consultar en www.vamosquevenimos.com.ar Por tercer año consecutivo, todas las entradas a los espectáculos serán gratuitas.

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