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Miércoles, 16 de julio de 2008

DANZA › LA COMPAñíA CORPORACIóN TANGO Y SU OBRA VIBRACIONES DEL ALMA

La belleza de la tradición

Trabajando sobre el más puro tango de salón, el grupo de Alejandra Armenti y Daniel Juárez logró plasmar un resultado vertiginoso y moderno en su reciente show, todos los miércoles hasta septiembre, en el teatro El Cubo.

 Por Carlos Bevilacqua

A veces, ser menos pretencioso puede ser una virtud. La mayoría de los espectáculos de tango intenta contar una historia que, además de ser más o menos la misma, se suele narrar con recursos también repetidos y por momentos más teatrales que coreográficos. La compañía Corporación Tango, en cambio, se concentra en potenciar la belleza del baile en sí. Por eso mismo, el grupo dirigido por Alejandra Armenti y Daniel Juárez casi no transgrede las formas clásicas del género. La originalidad de la propuesta radica en un uso más ingenioso del espacio, una mayor y más creativa interacción entre las parejas y, sobre todo, una técnica que se mantiene firme en los muchos tramos veloces.

Al menos esos fueron los rasgos salientes del show que, con el mismo nombre de la compañía, se viene presentando desde 2003 en las milongas porteñas, pero en forma errática y casi siempre fragmentada. La favorable repercusión que lograron entre el público bailarín no tuvo un correlato en el interés de los empresarios teatrales, por lo que sólo en 2005 las entonces cuatro parejas lograron mostrar la obra completa en un teatro, pero por poco tiempo. Hoy parecen haber encontrado la oportunidad largamente añorada con un extenso ciclo de funciones que se prolongará hasta el 17 de septiembre, todos los miércoles a las 20, en El Cubo (Zelaya 3053).

Rebautizado como Vibraciones del alma, el espectáculo de Corporación Tango seguirá organizado en tres grandes actos: Cielo, Tierra e Infierno. Esos estadíos del alma, según los definen los propios directores, son apenas atmósferas generales en las que transcurre la acción. Pero lejos de moralejas o indagaciones metafísicas, el sustrato de los 80 minutos se mantiene ceñido a la coordinación y la musicalidad de los movimientos. En varios pasajes los intérpretes dibujan figuras tanto hacia adentro del abrazo como en función del conjunto, generando círculos y diagonales que se aprecian mucho mejor desde cierta altura. En esa apelación a la geometría Armenti y Juárez sí admiten haberse inspirado en otras danzas. “Muchas ideas las tomamos del contemporáneo, del clásico y del folclore, que también están en nuestra formación”, confiesa Juárez.

Es sabido que, más allá de las condiciones de los artistas, sólo con tiempo y esfuerzo se consiguen algunos resultados. Esta última versión del show demandó dos horas de ensayos de lunes a viernes durante seis meses. Ya la concepción original había llegado con mucho tesón. “En el trío que se ve en el vals ‘Desde el alma’ hay una preparación de tres meses para tres minutos”, ejemplifica Alejandra. Sólo las ganas, ese motorcito incorruptible, pueden explicar tanto esmero puesto en la sincronización. Al respecto, cuenta Armenti: “Nuestras coreografías requieren tanta atención que después de los ensayos los bailarines muchas veces nos decían que tenían más cansancio mental que físico”.

Tampoco es casual que toda la música instrumental que se escucha en el show sea grabada. “Está todo tan ajustado a determinadas divisiones del tiempo que esas pequeñas variaciones de una orquesta en vivo nos complicarían”, explica Alejandra. La selección musical incluye exquisitos popurrís de estilos, como uno de tangos por la orquesta de Alfredo De Angelis, otro de milongas por la de Francisco Canaro y otro de valses por la de Juan D’Arienzo. La dinámica infernal también deja lugar a otros clásicos más recientes, como Mariano Mores y Astor Piazzolla. A pesar de ser en su mayoría antiguas, las grabaciones suenan limpias y homogéneas. Los matices más novedosos probablemente lleguen con las intervenciones de Esteban Riera, uno de los cantantes más talentosos de los surgidos en los últimos años. Todas señales auspiciosas para esta nueva etapa que viene con un desafío de último momento: adaptar la obra al doble de parejas para una minipresentación durante la final del Campeonato Mundial de Tango Salón, a realizarse el 30 de agosto en el Luna Park.

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La compañía Corporación Tango propone un popurrí de estilos.
 
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