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Jueves, 5 de septiembre de 2013

DANZA › DESDE HOY, EL CULTURAL BAILA EN EL C. C. GENERAL SAN MARTIN

Danzar en plena incertidumbre

Este ciclo, del que participarán algunos de los intérpretes y compañías más destacados del momento, propone un espacio de reflexión para entender el panorama de crisis que atraviesa la danza. Además de espectáculos, también habrá conferencias, seminarios y talleres.

 Por Paula Sabatés

El grupo Krapp hará una recorrida por su historia dentro de El Cultural Baila.

Están pasando cosas con la danza. Días atrás se hizo público un intercambio de cartas entre la comunidad de artistas de danza y Darío Lopérfido, director artístico del Festival Internacional de Buenos Aires (FIBA), por la baja cantidad de espectáculos de esa disciplina incluidos en la programación del evento. Por otro lado, se acerca la fecha límite para que el Congreso pueda promulgar la Ley Nacional de Danza, situación que tiene pendientes a los artistas que desde hace mucho tiempo militan por ella. Frente a este panorama de cambios e incertidumbres, el Centro Cultural General San Martín (Sarmiento 1551) propone desde hoy un espacio de reflexión para entender el panorama que atraviesa esta expresión artística. Se trata de El Cultural Baila, un ciclo del que participarán algunos de los intérpretes y compañías más destacados del momento y en el que también habrá conferencias, seminarios y talleres de reflexión. Se extenderá hasta diciembre y en total tendrá más de treinta funciones.

El espíritu de reflexión que propone el ciclo se ve reflejado en la elección de los espectáculos e intérpretes participantes. Todas las obras que se presentan son producto de extensos trabajos de investigación y cuestionamiento por parte de los artistas, que piensan la danza como un objeto complejo que hay que problematizar constantemente. Lo interesante es que en cada caso esa investigación se da de forma distinta. El músico y coreógrafo Pablo Rotemberg, por ejemplo, que durante el ciclo presentará su pieza La Wagner (Etapa primera), realiza un fino cuestionamiento acerca de los límites entre lo que se debe mostrar y lo que no. Con esta obra, que irá del 24 al 29 de septiembre, pretende indagar en el lenguaje y explorar temas que ya ha tratado en anteriores trabajos, como la violencia y la sexualidad. También plantea una investigación sobre el cuerpo y los supuestos sobre cómo debería ser.

Además se presentará, del 19 al 22 de este mes, el espectáculo Una cosa por vez, de Diana Szeinblum y Lucas Condró. Según los creadores, la obra “propone salir del imaginario habitual con el fin de experimentar otras leyes, formas y espacialidades”. Se trabaja con objetos, pero se impone una nueva lógica donde éstos abandonan su condición para acercarse al movimiento del hombre, lo que hace que todo pase a ser una misma “cosa”. Y, desde hoy y hasta el domingo se podrá ver EIR, el primer trabajo como directora de la coreógrafa Marina Sarmiento. La pieza, que es un solo, fue creada a partir de la reconocida artista platense Iris Scaccheri, de gran trascendencia en las décadas del ’60 y ’70. A partir de una gran investigación de archivo que realizó Sarmiento, el objetivo del trabajo es preguntarse por las huellas que dejó aquella artista, qué vino después de ella, en qué momento está la danza ahora y cómo dialogan los jóvenes creadores con el paso del tiempo, las obras y las figuras icónicas del arte.

Por último, tendrá una participación especial el Grupo Krapp, formado en el 2000 por Luciana Acuña, Luis Biasotto, Fernando Tur, Gabriel Almendros y Edgardo Castro. La compañía hará una retrospectiva de su historia con la reposición, del 1º de noviembre al 14 de diciembre, de sus obras Mendiolaza, Olympica, Adonde van los muertos (Lado B) y Adonde van los muertos (Lado A). También se verá su espectáculo ¿No me besabas?, aunque no serán los integrantes quienes la repongan sino artistas jóvenes que fueron convocados para esta oportunidad con la tarea de unir los restos que dejó la obra (videos, fotos y archivo periodístico) y así reconstruirla. Además de este espectáculo, el Grupo Krapp realizará seminarios de reflexión, mesas redondas y conferencias sobre la danza y los ejes que la ponen en juego en la actualidad. Participarán teóricos, entre los que se destaca Susana Tambutti, e instituciones como Prodanza. Consultados por este diario, los participantes de El Cultural Baila coinciden en que se trata de uno de los momentos más críticos para la danza. Frente a la respuesta de Lopérfido, que retrucó que se incluyeron pocas propuestas en el FIBA (menos del 10 por ciento de la programación total) porque se recibieron pocas en la convocatoria, los coreógrafos denuncian que eso tuvo que ver con que las cláusulas advertían que no podían presentarse aquellos espectáculos que ya hubieran participado de Ciudanza, también organizado por el Gobierno de la Ciudad, ni aquellos que recibieran un subsidio de Prodanza, lo que redujo las posibilidades. Pero éste no es el único problema, ya que aseguran que lo del FIBA es sólo un reflejo de lo que sucede a nivel general con la participación de la disciplina en las políticas culturales. “La situación es crítica en general. La danza está desplazada, hoy no tiene apoyo ni difusión y así es difícil que pueda sostenerse”, asegura Rotemberg, autor y director de La idea fija, una de las dos obras de danza que sí fueron seleccionadas para el festival.

Los problemas que señalan los artistas son varios. Junto con la falta de políticas culturales, que hace que muchos artistas no se animen a crear, una de las mayores dificultades tiene que ver con la poca difusión que tiene la danza, cosa que no sucede con el teatro, por ejemplo, que tiene más presencia mediática. “Hay muy poca gente en los medios de comunicación que puede escribir sobre danza y eso complica el panorama. Si no hay quienes puedan hablar de ella, entonces empieza a dejar de existir, se complica el boca en boca y todo se hace más difícil”, señala Acuña. De todos modos, los creadores también hacen autocrítica y reconocen parte de la responsabilidad. “Durante mucho tiempo la comunidad no se posicionó para hacerle ganar un lugar a la danza y para movilizar al público”, asume Sarmiento, que destaca que ahora los artistas de varias generaciones estén más organizados y se reúnan frecuentemente para debatir estos temas. “Durante muchos años nuestra generación se durmió. Pero las cosas cambiaron y ahora entendimos que hay que despertarse”, concluye Acuña.

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