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Sábado, 27 de noviembre de 2010

CULTURA › HOY Y MAñANA SE REALIZARá EL FESTIVAL FáBRICA DE FALLAS

Batalla por el conocimiento

Cada vez más organizaciones se suman a este encuentro en el que se discuten la Cultura Libre y el Copyleft. Este año, en la sede de La Tribu, habrá charlas, música, instalaciones artísticas, programas de radio e intercambio de archivos vía pendrives.

 Por Facundo García

Por tercer año consecutivo, el Festival Fábrica de Fallas ofrecerá un panorama de las tendencias en el mundo de la Cultura Libre y el Copyleft. Durante todo el fin de semana, FM La Tribu (Lambaré 873) funcionará como cuartel general para una constelación de organizaciones que poco a poco se han ido sumando al movimiento. Ya no se trata de un rejunte de comunicólogos y hackers granujientos. En la lista de invitados para esta edición figuran el músico e historiador Gabo Ferro, los investigadores Franco “Bifo” Berardi, Ezequiel Netri y Andrés Carrasco y el escritor Osvaldo Baigorria, entre otros referentes. No estarán solos: un somero recorrido por el cronograma basta para comprobar que la defensa del acceso al conocimiento y los bie-nes culturales se está articulando en un frente casi tan amplio como las formas de resistencia del siglo XXI lo permiten.

La grilla (ver recuadro) parece destinada a inteligencias múltiples. Incluye conversaciones, talleres, conciertos de música, programas de radio, consultorías de software, instalaciones artísticas y charlas a favor de la legalización del aborto y contra la represión. Siempre con la colaboración y el trabajo colectivo como estandarte. Además –y teniendo en cuenta que “la ‘piratería` es la forma más extendida de circulación de los bienes culturales en muchos países de América latina”– habrá un espacio de “trueque inmaterial”. Esto es, se podrá llevar un pendrive e intercambiar música, películas, software o libros sin tener que pasar por la mediación del dinero.

Pareciera que se está a punto de alcanzar una masa crítica para catapultar estos eventos a otra etapa. De un tiempo a esta parte, se ha vuelto difícil ignorar el crecimiento de reuniones como la propia Fábrica de Fallas o la Feria del Libro Independiente (FLIA), que nacieron como juntadas casi amicales y hoy reúnen a cientos o miles de asistentes sin necesidad de marketing ni auspicios millonarios. Semejante explosión se debe a que los problemas planteados –el libre acceso a los bienes culturales, el derecho a no ser espiado, el respeto por la diversidad– captan en sintonía fina las preocupaciones de una generación que creció rodeada por tecnologías digitales y formas de interacción social novedosas. Al principio, las discusiones se daban entre jóvenes activistas copyleft y profesores universitarios. Paulatinamente, campesinos, docentes y militantes políticos hicieron escuchar su perspectiva y se sumaron.

Contra las cifras millonarias de las multinacionales, la necesidad de democratizar los contenidos. Contra un sistema que propone el pavor a lo inesperado, la disrupción como camino. El mismo nombre “Fábrica de Fallas” está basado en una concepción del error que se desmarca de las corrientes que lo consideran un defecto improductivo. La propuesta es investigar, tocar, copiar, modificar, compartir e integrarse en polémicas que todavía no están resueltas. Por eso, los que llevan varias primaveras en la movida saben que el festival refleja, en cada nueva convocatoria, la maduración de los que se han enganchado.

Esta tercera Fábrica cae en un contexto en el que la comunidad artística está dividida respecto de lo que proponen los defensores de la Cultura Libre. Y no es un fenómeno que se restrinja al Tercer Mundo. Esta semana, el periódico británico The Guardian publicó un artículo en el que el escritor Cory Doctorow metía el dedo en la llaga. “Una de las preguntas recurrentes cuando se habla de copyright es cómo van a hacer los creadores e inversores (sellos, estudios de cine, editoriales, etc.) para ‘ganarse la vida’ en la era digital (...) Pero nunca se especifica qué tipo de creadores e inversores son los que supuestamente habría que proteger; ni qué constituye, para estas personas, ‘ganarse la vida’.” Lo que se está intentando construir desde el copyleft y sus territorios aledaños es, entonces, una concepción distinta de lo que significa “vivir bien”.

En efecto, los organizadores del Festival Fábrica de Fallas adelantaron algo de lo que será el clima general a través de un texto del grupo francés Tiqqun que se publicó junto al cronograma: “Vagamos entre las ruinas de la civilización; y precisamente porque se encuentra en ruinas, no nos será dada la posibilidad de enfrentarla. Es una guerra bien curiosa ésta en la que nos hallamos comprometidos. Una guerra que requiere que se creen mundos y lenguajes, que se abran y ofrezcan lugares, que se constituyan hogares, en medio del desastre”. Ahí se cifran las potencialidades del encuentro.

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Esta es la tercera edición de Fábrica de Fallas, un encuentro repleto de potencialidades.
 
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