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Jueves, 31 de julio de 2014

CULTURA › SE REALIZA OTRA EDICION DE BELLOS JUEVES, EN EL MNBA

Entre Van Gogh y Bestia Bebé

Como todos los últimos jueves de cada mes, hoy convergerán en el Museo Nacional de Bellas Artes “plásticos”, performers, poetas y músicos contemporáneos, en un ciclo que permite apreciar el arte en interacción con otras disciplinas.

 Por Facundo Gari

Recientemente, el Museo Nacional de Bellas Artes (Figueroa Alcorta 1473) contuvo la gran muestra de dibujos Oski, un monje enloquecido, del propio Oscar Esteban Conti, y el próximo domingo finalizará, tras unos ciento diez días, la exposición Atlas de las Bellas Artes, de Miguel Rep. No es novedad que el hogar del mayor patrimonio artístico de la Argentina haya abierto sus puertas a las artes populares, pero es subrayable su garra por redoblar esa apuesta. En esa línea avanza Bellos Jueves, un ciclo en el que convergen “plásticos”, performers, poetas y músicos contemporáneos. Sirva un ejemplo de la programación de la cuarta edición, que ocurrirá hoy de 19.30 a 23.30 con entrada libre y gratuita: la primera actividad será un recital de Bestia Bebé, banda juvenil que se destaca en el circuito underground de escenarios porteños y del conurbano, que les canta con distorsión a los amigos, al barrio y al fútbol, y que tiene sólo un disco –homónimo y editado por el sello autogestivo Laptra–, con una tapa en la que brilla un equipo de “hermosos perdedores” sobre las canchitas linderas al Hospital Garrahan. Doble subrayado le cabe al esfuerzo si se lo lee como potencial círculo virtuoso: el público de Tom Quintans y compañía podrá ver un cuadro de Van Gogh mientras ellos suenan, y los asiduos al MNBA conocerán una de tantas propuestas de la nutritiva pero poco difundida escena musical emergente.

“El objetivo es generar una interacción entre la colección del museo y diferentes exponentes del arte contemporáneo”, sostiene Santiago Villanueva, curador general de Bellos Jueves, en diálogo con Páginað12. Algunos de esos artistas fueron hasta aquí Leandro Tartaglia, Carlos Motta, Adriana Minoliti, Mariela Scafati y Claudia del Rio. Prosigue Villanueva: “Por un lado, ese choque genera lecturas nuevas para obras que permanecen exhibidas de modo permanente en el museo. Por otro, el ciclo atrae a un público que por diversas razones ha dejado de visitarlo habitualmente. Bellos Jueves da la posibilidad de recorrer la colección poniéndola en foco desde la música, la poesía y las artes visuales, sin dejar de lado el programa educativo que el museo desarrolla”. Es decir, no sólo intenta ser un principio de solución al hermetismo de las artes visuales –por ejemplo indicado como “problema central en todo el mundo” por el curador Andrés Duprat a este diario acerca de la exposición Igualdad Cultural en la Casa del Bicentenario, a comienzos de año–, sino un dispositivo de apertura a otras formas de vivir esta institución, formas acaso menos solemnes que la contemplación con una mano en el mentón. Podrá verificarse esta noche como en la edición anterior: mientras tocaban Los Hermanos Mckenzie en la sala de impresionismo, una adolescente se tomaba una selfie junto al hierático retrato de mármol de Miguel Angel realizado por Pietro Calvi y un grupo de jóvenes debatía si Jackie Chan, “Gangnam Style” o Gokú (¡!) eran oriundos de la misma nación que los jarrones de la dinastía Ming que tenían adelante. Era necesaria “una propuesta no sólo atractiva sino que volviera partícipes a los visitantes: ver obras de contemporáneos exhibidas junto con las del Renacimiento transforma al museo en un espacio más accesible, en el que las piezas pueden pensarse desde el presente”, aporta Villanueva.

Verificable será también cómo esa solemnidad adherida al museo por una historia de prácticas exclusivas se trastrueca al menos un poco con algo de ritmo del que suena en las radios y bastante movimiento en los pasillos (unas 1600 personas en junio), de sala en sala, de sala en terraza, donde se reúnen los fumadores con los que buscan aire fresco o una copa de vino, con la imponente Facultad de Derecho anocheciendo. En ese marco cerrará la cita de hoy Le Freak Selector, alias y laboratorio sonoro de Martín Nardone. Entre otros, en los Bellos Jueves ya tocaron Barrio Lindo, VJ Mauro Balzarotti, Marina Fages y Lucy Patané, CeHacheRespira y Sol del Rio, seleccionados por Diego Bulacio, más conocido como Villa Diamante. Habrá presentaciones, como la que dará el profesor Angel Navarro sobre Rembrandt, y visitas guiadas, muy didácticas, una del propio Rep. “Es un ciclo convocante. Puede ser una forma de hacer que más personas se arrimen al museo, con pocos recursos porque la cosa va creciendo con el boca a boca”, vindica el dibujante. Es importante la divulgación en redes sociales a través de flyers que, en sintonía con el espíritu de la jarana, se desmarcan de las estéticas protocolares. Rep, que ríe frente a la observación de que sea tal vez el primer artista en exponer piezas en el MNBA con alguna marquita de corrector líquido (la exhibición es de sus originales, claro), evalúa la concurrencia: “Es un público joven ‘un poco ArteBA’, de galería, avisado. Quizá no haya todavía uno más ‘choripanero’, por decirlo de algún modo, y ojalá lo hubiera, porque acá hay obra como para convocar a un espectro menos jazz y más popular. Pero es un buen principio”.

Las devoluciones con respecto a Bellos Jueves son en su mayoría positivas, no sólo las que recibe en persona Villanueva en cada edición sino las que giran en redes sociales y sitios web. Las hay también negativas, claro. Una repetida –y atinada– es la falta de aviso por parlantes de las actividades que están por arrancar, lo cual provoca que muchos obnubilados frente a tamañas demostraciones de sensibilidad artística se pierdan el convite más buscado. Otra crítica ronda en torno del “peligro” que iniciativas de esta clase entrañarían para el patrimonio artístico del MNBA, por la cantidad de concurrentes y una presunta laxitud del numeroso personal de vigilancia. “Las condiciones de seguridad son una preocupación constante de cada área del museo”, arremete Villanueva. “Trabajamos en relación con cada obra, intervención y material: cuáles son los riesgos y cuáles las medidas que hay que tomar para que nada corra peligro. Los riesgos del ciclo son los mismos que se corren al abrir el museo todos los días. En este caso, tanto la seguridad como cada trabajador estamos más atentos por la numerosa afluencia de público.” Aunque ninguna amenaza a las piezas fuera constatada por este cronista durante la edición pasada de Bellos Jueves, es posible que la llamada de atención sea solidaria, que hayan habido y ocurran aún episodios “peligrosos”. También es posible interpretarla como el peronismo a “Casa tomada”.

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La edición de Bellos Jueves de junio congregó a más de mil seiscientas personas.
Imagen: Sandra Cartasso
 
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