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Jueves, 20 de agosto de 2015

CULTURA › UN DOCUMENTO CONFIRMA LA PARTICIPACIóN DE LA DICTADURA FRANQUISTA EN SU ASESINATO

Pistas para la eterna búsqueda de Lorca

El documento policial llevó a que la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica prepare una denuncia por la desaparición del poeta ante la jueza María Romilda Servini de Cubría, que investiga los crímenes cometidos por el franquismo.

“Mataron a Federico/ cuando la luz asomaba./ El pelotón de verdugos/ no osó mirarle a la cara.” Estos versos pertenecen a “El crimen fue en Granada”, poema de una hondura estremecedora. Lo escribió Antonio Machado y se lo dedicó a Federico García Lorca, fusilado a los 38 años en la madrugada del 18 de agosto de 1936, en un punto del camino que va de Víznar a Alfacar, por “socialista, masón y homosexual”. Aún se busca el cuerpo del poeta y dramaturgo andaluz –enterrado supuestamente en Víznar, en un lugar “muy difícil de localizar”– después de años de silencio, ocultamientos, vergüenza y sistemática desmemoria. La Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica (ARMH) presentará una denuncia por la desaparición de García Lorca ante la jueza argentina María Romilda Servini de Cubría, que investiga los crímenes cometidos por el franquismo desde 2010. La entidad tomó la decisión tras recibir “de forma anónima” un documento redactado en 1965 por la Jefatura Superior de Policía de Granada.

El relato no deja dudas sobre la responsabilidad política de las fuerzas sublevadas en la detención y asesinato del poeta. “En el cuartel de Falange, instalado en la calle San Jerónimo, se hallaban el jefe de bandera don Miguel Rosales Camacho cuando en él se presentaron el diputado obrerista por la CEDA, don Ramón Ruiz Alonso, don Juan Trescastro, don Federico Martín Lagos y algún otro que no ha podido precisarse, con una orden de detención dimanante del Gobierno Civil contra Federico García Lorca”, se lee en una parte del informe. “Se ha podido precisar que García Lorca fue sacado del Gobierno Civil por fuerzas dependientes del mismo y conducido en un coche al término de Víznar, provincia de Granada, junto a otro detenido cuyas circunstancias personales se desconocen, y que en las inmediaciones de un lugar conocido como Fuente Grande fue pasado por las armas”. Antes del fusilamiento, Lorca había quedado bajo la custodia del comandante José Valdés Guzmán. Entre los cargos contra el poeta, figuraban el “ser espía de los rusos, estar en contacto con éstos por radio, haber sido secretario de Fernando de los Ríos y ser homosexual”. Varios intentaron salvarle la vida al autor de Romancero gitano, la familia Rosales primero y luego el compositor Manuel de Falla, quien posteriormente se exilió en Argentina. En el mismo documento –cuyo lenguaje burocrático eriza la piel– se agrega que fue “enterrado en aquel paraje, muy a flor de tierra, en un barranco (...) en un lugar que se hace muy difícil de localizar”. La propia dictadura franquista, que había solicitado en 1965 este informe para atender la petición de la hispanista francesa Marcelle Auclair –que entonces preparaba una biografía sobre Lorca–, decidió ocultar el resultado de la investigación. Francisco Franco y su banda criminal nunca reconocieron oficialmente que hubiesen tenido participación en el asesinato del poeta.

¿Qué pasó con el cadáver? Entre las hipótesis que se barajan, una es que el cuerpo de Lorca, que habría sido enterrado en un paraje de Alfacar, pudo haber sido trasladado por los franquistas para evitar que el sitio se convirtiera en un lugar de peregrinaje de viejos republicanos, comunistas, la propia familia del poeta, amigos y lectores del mundo. No viene mal recordar que en 2008 el entonces juez Baltasar Garzón ordenó la exhumación de 19 fosas, entre otras aquella en la que se suponía que estaba el autor de La casa de Bernarda Alba. Pero la Audiencia Nacional puso palos en la rueda y logró frenar las exhumaciones. En 2009 se realizó la excavación en Alfacar, pero tras mes y medio de trabajo sólo apareció una roca. El hispanista Ian Gibson, biógrafo de Lorca, subrayó que el informe “demuestra que no fue un asesinato callejero, que fue sacado por el Gobierno Civil para asesinarlo. Ellos mismos lo dicen”. Gibson aseguró que todo lo que contribuya a buscar los restos del poeta y conocer la verdad le parece “positivo” y advirtió que España tiene una deuda pendiente con los miles de muertos que permanecen en las cunetas de toda la geografía nacional. Para el hispanista, García Lorca simboliza “todo el horror” de esa etapa inicial del franquismo y es probablemente el desaparecido “más famoso y más amado”.

“Nunca habíamos conocido un informe similar”, dijo Emilio Silva, presidente de la ARMH, al diario El país de España. “Avala la responsabilidad del Estado en el asesinato del poeta. No aporta testimonios, aporta documentación producida por las propias instituciones franquistas”, explicó Silva, cuyo abuelo fue fusilado a principios de la Guerra Civil. La ARMH solicitará a Servini de Cubría que reclame al gobierno de España cualquier documentación similar que pueda servir para conocer el paradero de desaparecidos y esclarecer los hechos que desembocaron en sus detenciones ilegales y posteriores asesinatos. La sede del Ministerio del Interior alberga numerosos informes oficiales sobre las víctimas de la dictadura que el gobierno presidido por Mariano Rajoy no quiere facilitar. Los documentos del asesinato de Lorca trascendieron por obra y gracia de una mano anónima, cuya conciencia tal vez repudió la infame historia de una impunidad sin fin.

“Desde el punto de vista histórico, es importante que exista un documento interno del régimen de Franco reconociendo que fue un crimen político”, opinó Laura García Lorca, sobrina del autor de Bodas de sangre. La difusión de la documentación interna de la dictadura sobre el crimen de Víznar pulveriza las versiones “peregrinas” que circularon sobre el fusilamiento, que obedecía a “rencillas familiares” o “pasiones homosexuales”. “La policía reconoce lo que ya sabíamos: que fue un crimen político motivado porque le consideraban, y por ese orden, socialista, amigo de Fernando de los Ríos, masón y homosexual”.

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Lorca fue fusilado el 18 de agosto de 1936, a los 38 años.
 
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