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Viernes, 23 de octubre de 2015

CULTURA › ERRI DE LUCA FUE ABSUELTO EN UN JUICIO POR “INCITACIóN A LA VIOLENCIA”

Distintos usos de la palabra “sabotaje”

El escritor italiano, de 65 años, había sido denunciado por haber llamado a sabotear las obras de construcción de una línea de Tren de Alta Velocidad entre la ciudad italiana de Turín y la francesa de Lyon, en defensa de los pobladores de los valles alpinos.

 Por Silvina Friera

El gran saboteador ganó una batalla lingüística, judicial y política. “Si mi palabra es un crimen, estoy dispuesto a pagar las consecuencias”, afirmó el escritor italiano Erri De Luca, quien fue absuelto por la jueza Immacolata Iadeluca al considerar que no hubo delito de “incitación a la violencia”. El autor de Los peces no cierran los ojos (Seix Barral) llamó a sabotear las obras de construcción de una línea de Tren de Alta Velocidad (TAV) entre la ciudad italiana de Turín y la francesa de Lyon, en defensa de los pobladores de los valles alpinos de Susa, Venaus y Sangone, por donde pasa el trazado ferroviario. Los habitantes de esas localidades protestan desde los 90 porque temen los efectos negativos medioambientales y para la salud que implica remover miles de toneladas de uranio y amianto que se encuentran sepultadas bajo las montañas alpinas. Con la absolución termina, por fin, el extraño calvario del escritor napolitano, que empezó en 2013, cuando el diario digital Huffington Post de Italia y la agencia de noticias Ansa publicaron las declaraciones de De Luca. Entonces, la empresa francesa LTF, constructora del tren, presentó una denuncia contra el escritor.

De Luca (Nápoles, 20 de mayo de 1950) había manifestado que se debía evitar por la fuerza que se perforaran unas montañas del valle de Susa (noroeste de Italia) para construir un largo túnel. “El TAV ha de ser saboteado. Para eso precisamente sirven las cizallas: son muy útiles para cortar las verjas. Las mesas de negociación del gobierno han fracasado. El sabotaje es la única alternativa”, expresó el escritor en esas declaraciones, que llevaron a la empresa francesa a iniciarle un juicio. Numerosos intelectuales de todo el mundo se habían manifestado a favor del escritor italiano, aun no compartiendo sus ideas, por considerar que el proceso judicial intentaba enjuiciar las opiniones de De Luca. Alcanza con mencionar un puñado de nombres como el filósofo italiano Gianni Vattimo, los españoles Antonio Muñoz Molina, Rosa Montero y José Caballero Bonald, entre otros. “Me siento mejor, no sólo por mí, sino también por el aire que se puede respirar en este país”, declaró De Luca luego de conocer la absolución. “Cuando yo hablo de ‘sabotaje’, me refiero a la movilización civil, a su paciencia y a su constancia para que se mantenga una protesta popular en la que se incluyen niños, ancianos, mujeres, bomberos, guardias urbanos y alcaldes”, explicó el escritor italiano hace unos meses, antes del comienzo del juicio. “‘Sabotear’ es un verbo internacional y difuso en todas las lenguas. Aparte del daño material, existe todo este otro significado que hace que el verbo sabotear sea una idea bella y justa. ¡Quiero poder usar el verbo ‘sabotear’ como a mí me parezca!”

El juicio contra el autor de La palabra contraria fue iniciado en enero de este año. La fiscalía de Turín había solicitado ocho meses de prisión para el escritor de 65 años por su llamamiento a sabotear las obras del TAV entre Turín y Lyon. Antes de que el tribunal se retirara a deliberar, el escritor volvió a reclamar para que “la línea de alta velocidad en el valle de Susa sea frenada, entorpecida, saboteada por legítima defensa de la salud, el sol, el aire, el agua de una comunidad amenazada”. Antiguo albañil y conductor de vehículos de apoyo durante la guerra de los Balcanes, De Luca formó parte del grupo de extrema izquierda Lotta Continua a finales de los 60. Siempre defendió que la labor de un escritor es dar voz a quienes no la tienen y que el sabotaje es la única respuesta que les queda a los habitantes del valle afectado. Hace más de diez años, el autor de más de 50 obras –algunas de las cuales han sido traducidas a 23 idiomas– se enteró de que la policía había atacado un campamento de activistas del grupo No-TAV. Entonces, él se solidarizó con la causa. Un centenar de personas acompañaban al autor de Montedidio y El peso de la mariposa, quien insistió en que “sabotear es un verbo noble y democrático, pronunciado y puesto en práctica por Gandhi y Mandela”. A la lectura de la absolución siguieron aplausos y gritos de alegría.

El escritor aclaró que no es una victoria personal, sino un triunfo de la legalidad. “Esta sentencia corrobora que el artículo constitucional sobre la libertad de expresión está en vigor. Como ciudadano de este país, no podría haber permitido que ninguna sentencia recortara mis derechos. Ahora vuelvo a ser uno más y el valle de Susa continúa siendo una cuestión que me preocupa”, subrayó De Luca. Cuando Jean-Paul Sartre firmó el “Manifiesto de los 121” contra la guerra de Argelia, una parte del gobierno pedía que cayera todo el peso de la ley sobre el intelectual francés, pero el presidente Charles De Gaulle replicó: “No se encarcela a Voltaire”. Cinco décadas después, más allá de compartir o no la devoción del escritor italiano por la palabra sabotear, incluso en la disidencia, hay que festejar que “No se encarcela a Erri de Luca”.

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“¡Quiero poder usar el verbo ‘sabotear’ como a mí me parezca!”, había dicho De Luca.
 
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