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Miércoles, 23 de febrero de 2011

HISTORIETA  › LA DELIRANTE SAGA DEL MUNDO GUSANO, A CARGO DEL ALEMáN DANIEL LIESKE

Fantasías y pasadizos secretos

Desde su lanzamiento en la web hace un par de semanas, el comic ha recibido elogios de la crítica y casi medio millón de visitas. Lieske da cuenta de una intención sutil pero permanente de desafiar las convenciones del género.

 Por Facundo García

La Saga del Mundo Gusano (wormworldsaga.com) se inicia con una pregunta que le complicaría el día a cualquier adulto: “Cuando recordás el pasado, ¿siempre podés distinguir entre lo que fueron los hechos reales y lo que fueron sueños o fantasías?”. Mediante esa invitación a derrumbar los muros de lo cotidiano se larga a contar el alemán Daniel Lieske. Si el lector recoge el guante, se sumergirá en un comic que resucita las emociones de la infancia y que, desde su lanzamiento en la web hace un par de semanas, ha recibido elogios de la crítica y casi medio millón de visitas. Y encima es gratis.

Al principio nadie sabía quién era ese personaje. Hacía bastante que circulaban por Internet un par de dibujos con un nene explorando paisajes fantásticos, pero el resto era una incógnita. En la Navidad pasada –con la publicación de Mundo Gusano– llegaron las respuestas. Hoy se sabe que el muchachito es Jonás, uno de esos pibes que viven “en la luna” a causa de sus ensoñaciones. Las viñetas se sitúan en 1977; Jonás acaba de terminar la primaria y está ansioso por pasar el verano en casa de su abuela. Una vez allí –y mientras “los grandes” vegetan hipnotizados con la tele–, él se interna por un pasadizo secreto, armado con su espadita de madera. Quién no intentó esas expediciones en su momento, y quién no continúa intentándolas de una u otra manera. En este caso, la jugada sale bien. Del otro lado, el protagonista encontrará una síntesis de aquellos reinos infantiles que duraban hasta que las madres rompían la magia, avisando que la media tarde estaba lista. Se desplegarán criaturas tan deformes como queribles, y hasta un gusano gigante que cumplirá un papel fundamental.

Lieske, el autor del delirio, tiene treinta y tres años. De adolescente vendía sus comics en el patio de una escuela de pueblo, y tras completar sus estudios se mudó con su mujer y sus dos gatos a la pequeña ciudad de Warendorf. “Tengo recuerdos en el bosque, escalando árboles y explorando lugares sombríos”, rememora. No cuesta percibir que el entorno cultural de los ’80 le marcó el estilo. Las referencias más obvias son el Mundo Disco de Terry Pratchett y la estética de Maurice Sendak, padre del clásico –ahora remozado para el cine– Donde viven los monstruos. Por algún otro resquicio se cuelan giros de Indiana Jones y de La guerra de las galaxias, pasando por el clima de las aventuras gráficas que la generación X recorrió en monitores mastodónticos. Pero cualquier lista queda opacada si se añade un dato que lo explica todo: la serie se presentó justo cuando el primer hijo del artista estaba a punto de nacer. A eso no hay con qué darle.

Como las obras maestras, la saga se explaya a través de varias capas de sentido sin alardear de su complejidad. El detalle de que el colegio al que asiste Jonás se llame Michael Ende –en honor al creador de La historia sin fin– o la intención sutil pero permanente de desafiar las convenciones de la historieta son sólo puntas de un iceberg de decisiones que Lieske fue tomando a lo largo de los muchos meses que le llevó completar la entrega inaugural. Para colmo, su empleo como diseñador le ocupa la semana entera, por lo que hubo que buscarle algún beneficio al hecho de que la producción se fuera concretando a paso de tortuga: tal vez sea por eso que la novela gráfica transmite una intensidad poco común, a pesar de que todos sus trazos se realizaron con herramientas digitales.

La forma de lectura es otro acierto, porque en vez de ir página por página basta con bajar en la pantalla –o “scrollear”– para que las ilustraciones se vayan sucediendo. La modalidad, sumamente ágil, recoge las ideas propuestas por el comiquero Scott McCloud en su teoría del “lienzo infinito”, que busca darle un lenguaje propio a las historietas digitales. Sin necesidad de pasar las hojas, ni abusar del click, se elimina esa interrupción del ensueño que se genera con cada cambio de página, y la inmersión se vuelve más completa.

La Saga del Mundo Gusano se publicará gratuitamente, aunque los lectores pueden hacer donaciones y comprar piezas autografiadas, además de pagar por el merchandising que se pondrá a la venta próximamente. “Yo quería que la mayor cantidad de gente disfrutara de lo que hago. Si hubiera publicado con la típica editorial alemana, se habría producido un máximo de cinco o diez mil copias. Yo en dos semanas superé en más de diez veces ese número gracias al rebote en la red”, detalla Lieske, que dice estar viviendo “el tiempo más loco de mi vida”. “La verdad, no estaba preparado para la avalancha de feedback positivo que me llega desde todo el planeta”, se sincera. La repercusión fue tal, que su creación ya cuenta con versiones en inglés, español, alemán, ruso y hasta turco.

A mediano plazo, la idea es ir liberando capítulos con la mayor brevedad posible. Igual, el trecho es largo, ya que la trilogía completa ocupará entre cuarenta y cinco y sesenta episodios. Con la certeza de que no será fácil mantener el ritmo, el ilustrador decidió sumar en los créditos a cada uno de los que le hacen donaciones. “Ellos –comenta– también son responsables de que esto esté ocurriendo.”

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El comic se puede disfrutar en forma gratuita a través de la dirección wormworldsaga.com
 
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