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Miércoles, 14 de mayo de 2008

MURIó ROBERT RAUSCHENBERG, PRECURSOR DEL “POR ART”

El transformador de objetos

El artista estadounidense renovó la producción de su tiempo y compartió la escena con Andy Warhol y Roy Lichtenstein, aunque en este caso burlándose del culto al autor como héroe.

El primer artista estadounidense en ganar un premio en la Bienal de Venecia y precursor del junk art, Robert Rauschenberg, falleció el lunes por la noche en Captiva Island, la isla de Florida donde residía. Tenía 82 años y una carrera de más de sesenta. Su trabajo tomó estado público hacia mediados de la década de 1950, en el marco de la transición pictórica entre el expresionismo abstracto y el pop art, y compartió escena con Andy Warhol y Roy Lichtenstein. Pero se burló del culto al artista como héroe y huyó siempre a las etiquetas que le atribuyeron críticos de arte y expertos contemporáneos.

La muerte del artista plástico, nacido en Port Arthur, Texas, en 1925, fue informada por su galerista en Nueva York, Pace Wildenstein. Rauschenberg estudió arte en París, retornó a Estados Unidos y, en 1949, ingresó al colegio Black Mountain, en Carolina del Norte. Allí conoció a Josef Albers, un alemán miembro de la escuela Bauhaus que se exilió en Norteamérica y se convirtió en su maestro. Incomprendido a partir de sus primeras incursiones artísticas, Rauschenberg ganó terreno en la plástica durante la década de 1950, cuando se desdibujaron las fronteras entre expresionismo abstracto y un incipiente pop art.

“A mí lo que me interesa es la movilidad de los objetos, de los pensamientos y de las actitudes, y una relación con la forma: transformar el objeto”, declaró Rauschenberg en una de sus últimas entrevistas, en 2005. Esa decisión estética se comenzó a entrever en 1953, cuando realizó el “Erased de Kooning drawing”, o “el dibujo borrado de Willem Kooning”, un expresionista abstracto holandés a quien dijo rendir “respetuoso homenaje”. Luego, combinó esculturas, fotografías y collages en la galería Leo Castelli de Nueva York y logró el gran premio de la Bienal de Venecia, convirtiéndose así en el primer estadounidense en acceder a ese honor.

“Su obra es trascendental, es uno de los pocos artistas que cambiaron los patrones artísticos y ampliaron la definición de qué es y qué debe ser una obra de arte”, concluyó en su recuerdo René Morales, comisario del Museo de Arte de Miami. Morales indicó que el denominador común entre Rauschenberg y los artistas plásticos actuales es el desprecio por el culto a la personalidad y la puesta en lienzo de objetos cotidianos. “Rechazó la idea del artista como un héroe de la cultura”, dijo Morales.

Al igual que Andy Warhol y Roy Lichtenstein, con quienes compartió estética visual, utilizó como musas las revistas ilustradas de moda y sociedad, la publicidad, el cine y los comics. Pero Rauschenberg incursionó luego en lo que llamó las “Combine paintings”, una serie de obras que incorpora elementos reales y no reproducciones, demostrando su interés en cristalizar en una obra plástica la idea de lo tridimensional. “Fue un innovador en el mundo de las artes; esperemos que algún día se vuelva al oficio, a la consideración de la calidad y del verdadero dominio de la técnica como él la mostró”, deseó Ramón Cernuda, de la galería Cernuda Arte de Miami. Para él, Rauschenberg legó “una de las obras más interesantes dentro del pop art, de la abstracción orgánica y de la vitalidad del color”. Precisamente, su utilización del color es lo que para Cernuda lo eleva por sobre otros artistas de su generación. Entre las pinturas fundamentales figuran Bed, creada durante su propia crisis económica, en la que Rauschenberg siquiera podía acceder a comprar un lienzo. ¿Cuál fue su respuesta para seguir produciendo arte? Utilizó su cubrecama a modo de lienzo y lo pintó con dentífrico y laca de uñas. También Estate, contada entre las más representativas de su “técnica de transferencia”, que integra la pintura artesana con imágenes de la prensa.

Rauschenberg incursionó además en las artes escénicas y la coreografía, reutilizó objetos hallados en la basura o en las calles de Nueva York para sus obras, inspirado en las experiencias anteriores de Pablo Picasso o Marcel Duchamp. En la actualidad, el artista texano fue consagrado por el mercado de arte mundial y varias de sus obras figuran en el programa de ventas de la subastadora norteamericana Sotheby’s. Su obra Overdrive, una combinación de óleo y serigrafiado sobre el Distrito Financiero de Nueva York, fue tasada entre 10 y 15 millones de dólares, aun antes de conocerse su muerte. Pero el valor comercial de la obra de Rauschenberg no supera el valor filosófico de ser trabajos creados para romper con lo establecido.

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Robert Rauschenberg fue el primer artista estadounidense que ganó en la Bienal de Venecia.
 
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