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Jueves, 18 de diciembre de 2008

UN RECORRIDO POR LA FUTURA CASA DEL BICENTENARIO

Historia contada en imágenes

La Secretaría de Cultura de la Nación abrirá en mayo de 2009 un espacio pensado para exposiciones permanentes y temporarias, conferencias, seminarios, ciclos de música, poesía y cine y un intenso programa educativo.

 Por Silvina Friera

De lejos, las telas con el logo de la Casa del Bicentenario, que se extienden sobre la fachada del edificio ubicado en Riobamba 985, parecen ojos que miran a los transeúntes. De cerca, en cambio, se revelan como una refinada estilización de la bandera argentina. La mirada cambia según cómo y desde dónde se mire a esa seguidilla de ojos “mutantes”. El detalle visual no es menor en este espacio, creado por la Secretaría de Cultura de la Nación para recuperar “la historia viva de los argentinos” en sus múltiples manifestaciones, que abrirá sus puertas en mayo del próximo año con exposiciones permanentes y temporarias, conferencias, seminarios, ciclos de música, poesía y cine y un intenso programa educativo destinado a niños, jóvenes y docentes. “Nos proponemos plantear una visión contemporánea de los acontecimientos fundacionales del país con un lenguaje moderno y audiovisual. El soporte tecnológico es vital en la manera de exhibir los contenidos”, dice esa gran gestora cultural que es Liliana Piñeiro, directora de la Casa del Bicentenario, acompañada por José Nun. “Algunos museos no tienen feeling con los jóvenes”, agrega la directora durante la recorrida con un puñado de periodistas por los 3000 metros cuadrados del edificio, construido originalmente en 1913 como casas de departamentos para el personal de Obras Sanitarias de la Nación.

Y si de feeling se trata, la Casa del Bicentenario es un lugar que invita a quedarse. A pesar de que faltan varios detalles finales, como la instalación del sistema de refrigeración. Quizás esa grata sensación que genera la Casa provenga del concepto con el que se trabajó la estructura edilicia, centrado en la valoración de la arquitectura original de la fachada –restaurada con revestimiento superficial símil piedra París, carpinterías en hierro y madera y mansardas en pizarra–, y en la conservación de los accesos, puertas y balcones. Nun subraya que el objetivo es generar “un ámbito plural en el que la ciudadanía pueda debatir los conceptos claves de lo que somos como Nación y lo que queremos ser”. En la planta baja se inaugurará una exposición permanente, 1810-2010 en la República Argentina, con guión del historiador Fernando Devoto y videoinstalación y edición de Alejandro Areal Vélez, que desplegará cuatro historias paralelas en pantallas.

En la primera historia se indagará, a través de imágenes, la ocupación e integración del país, el crecimiento de las ciudades que organizan el territorio y las vías de comunicación: el ferrocarril, el vapor, los automóviles, carreteras, aeronaves y aeropuertos. También incluirá el tránsito de sistemas de comunicaciones, del correo al telégrafo, del teléfono a la radio y la televisión. La segunda historia presentará las actividades económicas según pasan los años, subrayando las diferencias regionales y sus ritmos de transformación: desde las crías de mulas y las vaquerías hasta las fases de la industrialización, pasando por los distintos ciclos intermedios, el saladero, el lanar, la agricultura, el azúcar, la vitivinicultura, entre otras. El motivo que organiza las dos primeras historias pivotea en torno del progreso y la desigualdad. En otra pantalla se proyectará una secuencia de cifras y de testimonios de personajes contemporáneos que brindarán una lectura abierta, que tanto informará como suscitará interrogantes sobre el pasado. Las otras dos historias se organizan en torno de la sociedad y la cultura y de la sociedad y la política y pondrán de relieve la tensión entre integración y conflicto.

En el primer piso habrá exposiciones temporarias que luego recorrerán el país. Las mujeres 1810-2010 pondrá en escena roles y situaciones de las mujeres en la Argentina desde los ámbitos de la política, el trabajo, la acción colectiva, la creación artística, la lectura, los saberes, el matrimonio y la belleza. Aunque el equipo de la Casa del Bicentenario es el productor del contenido de las exposiciones, contará con la colaboración de la Universidad Nacional de Tres de Febrero (Untref), a cargo del diseño del proyecto de la instalación multimedia. Nun destaca que toda la restauración y puesta a punto estuvo a cargo de los arquitectos de la Unidad de Infraestructura de la Secretaría de Cultura. “El costo de la obra fue un 50 por ciento más barato que si hubiéramos contratado una empresa”, aclara el secretario. La Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (Aecid) contribuyó con 300 mil euros, que serán destinados al equipamiento tecnológico y multimedia y al mobiliario. A la hora de las alianzas capitales para el funcionamiento de la Casa, se trabajará en forma conjunta con el Ministerio de Educación –a través del portal educativo educ.ar y del canal Encuentro– para desarrollar propuestas asociadas a la conmemoración del Bicentenario como entrevistas públicas, ciclos de conferencias y el sitio web de la Casa. Además, se difundirán los contenidos editados por el canal Encuentro vinculados con las exhibiciones, y Miguel Rep producirá un mural interactivo del Bicentenario. “Rep va a continuar haciendo el mural a la vista del público. Será toda una experiencia para la gente ver trabajar a un muralista”, señala Nun. El Instituto Nacional de Cine y Artes Visuales (Incaa) articulará la programación del área de cine de la Casa del Bicentenario y el Fondo Nacional de las Artes (FNA) organizará una librería en la planta baja, donde estarán disponibles sus publicaciones, las de la Secretaría de Cultura y otros textos sobre el Bicentenario. “Creo que hay un sincretismo de todo lo que he visto, no tuvimos un único modelo”, admite Piñeiro. “El lenguaje moderno favorece el acceso de los jóvenes.” Nun subraya lo original de la propuesta. “No hay otro país de Latinoamérica que tenga una Casa del Bicentenario.”

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La Casa del Bicentenario pretende mantener viva “la memoria de los argentinos”.
Imagen: Gustavo Mujica
 
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