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Viernes, 19 de diciembre de 2008

ANDY CHANGO Y UN DISCO ENLAZADO CON LA LITERATURA

De Chiche a Boris Vian

Lejos de aquellos acalorados debates sobre drogas, el músico se dedica hoy a lo que mejor sabe y más le gusta y se anima a traducir canciones de Vian sin mayor conocimiento del francés.

 Por Javier Aguirre

Ya pasaron poco más de seis años desde que Andy Chango jerarquizara –por decirlo de algún modo– los debates de la televisión basura cuando, en el programa de Chiche Gelblung, defendió el consumo de drogas con tanta sorna nihilista como seriedad argumentativa. Aquel personaje desgarbado y aún así elegante (Andy, no Chiche) había alcanzado un pico de popularidad mediática que no le habían brindado sus canciones de entonces, incendiarias y divertidas, de explícito tono hedonista y mensaje pronarcótico. Ahora es padre, lleva más de una década radicado en España, y por momentos no parece tan dispuesto a lanzar una bomba molotov cada vez que abre la boca, a pesar de que ha incorporado monólogos en sus conciertos y de que conduce el programa Andy & Amigos, por la española Radio3. “Hace veinte años que hablo sin parar, ya era hora de que me pagaran por ello”, le dice Andy Chango a Página/12. Hace algunas semanas editó en España su cuarto álbum, Boris Vian, sin composiciones de su autoría, sino formado por canciones compuestas por el autor de “Con las mujeres no hay manera”, “Que se mueran los feos” y “Escupiré sobre vuestra tumba”, que Chango tradujo al castellano... aunque no sabe francés.

“Comencé a traducir con desparpajo y mi caradurismo habitual, con un diccionario, con algunos recuerdos de los tres años de francés que tuve en el colegio. Y luego, por suerte, tuve la decencia de trabajar en equipo y rodearme de mis amigos más cultos”, dice el ex líder de Superchango. Entre quienes colaboraron con Chango para la traducción estuvieron el cantautor español Javier Krahe, quien integró el trío La Mandrágora, que lideraba Joaquín Sabina.

La conexión entre Andy Chango y Boris Vian no es azarosa, ya el autor de “Qué lindo es drogarse en familia” había recurrido a la literatura como musa en varias de sus canciones anteriores, como “El club de lucha” (basada en la novela de Chuck Palahniuk) o “Bailando con Mr. Hyde” (sobre el clásico de Robert Louis Stevenson), ambas de su disco Las fantásticas aventuras del Capitán Angustia, de 2000. “A mí la literatura me funciona muy bien para inspirarme, aunque de todas maneras, en este proyecto, el principal inspirador fue Boris Vian”, señala Chango, quien revela que su acercamiento a la obra del autor francés obedeció a que ambos comparten “el cinismo, la bebida, el humor pueril, la fantasía y el desprecio por la trinidad Iglesia-Ejército-Dinero, que son sentimientos en común que unen a las personas más allá del tiempo y el espacio”. Y agrega, casi a la defensiva: “Traducir y cantar esas canciones fue una mezcla de canallada y de noble intento cultural por difundir la figura de Boris Vian”. ¿Por qué en el presente de Andy Chango parece haber más contactos con los libros que con la escena rock? “Me siento parte del rock y de todo... o de nada. No son áreas tan separadas: Charly García escribió ‘El fantasma de Canterville’ y Andrés Calamaro me inició en la lectura de Emile Cioran. Aunque es verdad que, últimamente, disfruto más leyendo en casa que yendo a ver un concierto de rock. De hecho, salvo compromisos ineludibles, no suelo ir jamás a recitales.”

Chango planea presentar Boris Vian en la Argentina a mediados de 2009. Su último paso por Buenos Aires, en 2007, fue tan fugaz que no tuvo tiempo para ninguna aparición pública. “Fue un viaje curioso y ligeramente frustrante; había ido a San Luis y sólo pasé tres días en Buenos Aires,lo que resulta tan insatisfactorio como hacer el amor tres segundos”, compara. En esos tres días tampoco hubo espacio para reeditar ninguna de sus participaciones estelares en talk shows televisivos. ¿Extraña aquellas discusiones públicas con Chiche Gelblung? ¿Volvería a ser su invitado? Chango piensa con cuidado y responde: “Preferiría no hacerlo. Aunque el otro día me quedé perplejo al ver en YouTube que 101.625 personas se bajaron a sus computadoras el concurso de marihuana en el que fui jurado y que transmití para la Argentina”. Sea o no riguroso el sistema de recuento de bajadas que utiliza el sitio YouTube, lo cierto es que esa grabación en la que Chango cata distintas cepas de cannabis parece tener mucha más popularidad en Internet que los propios videoclips de sus canciones. Pero el músico minimiza aquella experiencia: “Nunca tuve calidad de jurado. De hecho, este año planté ocho plantas impresionantes y algo me falló en el proceso de curación. Si tuviera que puntuar mi propia marihuana, le daría 3 puntos”. Un aplazo rico en autocrítica.

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“Hoy preferiría no ir al programa de Chiche Gelblung.”
Imagen: Arnaldo Pampillon
 
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