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Domingo, 1 de febrero de 2009

OPINION

La peor opinión es el silencio

 Por Graciela Aráoz *

La nota publicada en este diario el pasado 28 de enero, titulada “Conflicto de la SEA. En la búsqueda de un diálogo pacífico”, traiciona, a nuestro entender, la misma intención de su título, porque los escritores citados en el artículo reclaman una “retractación” de los términos de la declaración de la SEA que condena la masacre perpetrada en Gaza por el ejército de Israel. Como sabe cualquiera, la retractación no forma parte de los modos de la controversia intelectual, sino de los procesos judiciales. Esa palabra es la misma que utilizaba la Inquisición, o la que se utilizó en los Procesos de Moscú, a principios del siglo XX. Para colmo, la SEA debería retractarse de haber condenado una masacre, lo que constituye un absurdo y un despropósito si se piensa que es una institución comprometida en la defensa de los derechos humanos.

Como argumento para exigir la retractación, estos escritores que critican el proceder de la Comisión Directiva de la SEA invocan “asuntos de lenguaje, estilísticos o como se quiera llamarlos”, o dicen que habría que pasar “un peine fino” en los textos de cada declaración. Acaso esos colegas hablan de “peine fino” porque no están dispuestos a pasar un “peine grueso” sobre el contenido de la declaración, que es lo que verdaderamente importa. En todo este galimatías de lenguajes y estilos, los escritores que no pueden convivir en el disenso y que en vez de llamarnos al diálogo, de presentarse ante la CD para debatir o de solicitar formalmente una asamblea –cosa que se les hubiera concedido inmediatamente– decidieron llevar su crítica y su opinión a los medios. ¿Es eso democracia gremial? ¿Es eso diálogo?

La mayor parte de los escritores que firman la nota de renuncia a la SEA que está circulando por Internet ni siquiera son socios de nuestra entidad. Y los portavoces del grupo, cuyas declaraciones se publicaron en dos notas periodísticas, no han hecho más que dar giros y piruetas sobre cuestiones de estilo, sin pronunciarse sobre la cuestión de fondo, que es el crimen de lesa humanidad cometido en Gaza. ¿Es que creen ellos que la mejor opinión es el silencio? La Comisión Directiva de la SEA asumió la responsabilidad de unirse a otros colectivos internacionales contra la masacre, pero con ello no vulneró el derecho de ningún asociado que disienta o que opine en contrario. Cuando ello ocurra, habrá una polémica y habrá una deliberación en la SEA. El período estival no habilita a convocar a una asamblea suficientemente representativa, pero nos comprometemos a hacerlo en marzo. Necesitamos planear y programar con nuestros asociados toda la agenda del año. Allí podrán expresarse –como ha sido hasta hoy– las diferentes posiciones y sensibilidades.

No concebimos otro diálogo que no sea pacífico y fraterno, entre miembros de una misma sociedad. Sí rechazamos, y no admitimos de ningún modo, que un puñado de escritores lance un ultimátum o exija una retractación. No estamos dispuestos a suplantar la confrontación de ideas por diktats o por procesos sumarios. La SEA es producto de una lucha muy larga y sacrificada. Fueron años de oposición en la SADE y otros tantos, al principio muy solitarios, para fundar esta organización. Tenemos la responsabilidad de defenderla como conquista institucional y como metodología de la construcción social, en el campo de la cultura. Algunos de los escritores renunciantes –debemos decir, aunque sin ánimo de ofender– ni siquiera conocen la sede propia de nuestra entidad, en el barrio de Once. Y han pasado seis años. Algunos de los que han utilizado la primera persona plural para decir “logramos” no fueron jamás a una asamblea ni a una marcha ni a las concentraciones en la Legislatura, por la Pensión del Escritor. No los discriminamos por eso. Pero deberían tener cierto pudor.

Comienza febrero y es importante el esfuerzo de todos los que nos han acompañado para que sea aprobada en la Legislatura porteña la ley de reconocimiento a la actividad literaria, es decir, la pensión para los escritores de esta ciudad. También es importante juntar fuerzas y permanecer unidos para impulsar a nivel nacional el proyecto de la pensión. Nuestra Comisión Directiva ha avanzado en conversaciones con legisladores nacionales de los distintos bloques. Entonces, para concluir, tenemos mucho trabajo por delante. Sólo aquellos interesados en sabotear ese trabajo y en desmerecer los éxitos obtenidos pueden insistir en buscar “retractaciones”, incitando a una insólita “caza de brujas” y reflotando el macartismo de tiempos pasados, para castigar a una organización democrática, plural y comprometida desde un primer momento en la defensa de los derechos humanos.

* Presidenta de la SEA.

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