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Miércoles, 16 de mayo de 2012

HOY COMIENZA LA 65ª EDICIóN DEL FESTIVAL DE CANNES

Una cierta mirada

La muestra más influyente del calendario cinematográfico internacional arrancará con Moonrise Kingdom, de Wes Anderson. El festival tendrá gran participación argentina, aunque no en la competencia oficial.

 Por Luciano Monteagudo

Desde Cannes

Con la más amplia participación argentina en años, comienza hoy la edición número 65 del Festival de Ca­nnes, la muestra más influyente del calendario cinematográfico internacional. Desde nombres ya consagrados en la Croisette, como el de Pablo Trapero, hasta debutantes en el largometraje, como Benjamín Avila, Gonzalo Tobal y Alejandro Fadel, los argentinos (ver aparte) estarán diseminados en casi todas las secciones del festival. La excepción será la competencia oficial por la Palma de Oro, que se abre esta misma noche en la gala oficial con Moonrise Kingdom, la nueva película de Wes Anderson, con un elenco multiestelar.

Si no falla ningún famoso, por la legendaria montée des marches del Palais des Festivals estarán los principales intérpretes de la nueva comedia del director de La vida acuática: Bruce Willis, Bill Murray, Edward Norton, Tilda Swinton, Frances McDormand y Jason Schwartzman, entre otros. De hecho, el cine estadounidense o angloparlante hegemoniza este año la competencia oficial, con Francia como único contrincante serio a la vista. Además del film de Anderson –ambientado en la costa de Nueva Inglaterra hacia mediados de los años ’60–, hay por lo menos otros cuatro films producidos en Hollywood y sus alrededores: Killing Them Softly, un policial de Andrew Dominik, trae por enésima vez a Brad Pitt a la pasarela de Ca­nnes, donde se convierte (generalmente en compañía de Angelina Jolie) en la pieza más buscada por los paparazzi y cazadores de autógrafos. De hecho, sin ir más lejos, el año pasado nomás, Pitt se llevó de Cannes la Palma de Oro gracias El árbol de la vida, la película dirigida por Terrence Malick que no sólo protagonizó, sino que además coprodujo.

También de Estados Unidos provienen Mud, de Jeff Nichols (que el año pasado se coronó aquí en Cannes con Take Shelter, premiada en la Semana de la Crítica) y The Paperboy, de Lee Daniels (el director de Precious), un melodrama de tema social que tiene la particularidad de compartir con el film de Nichols al mismo actor protagónico, Matthew McConaughey, que hará doblete en la alfombra roja. Y por Estados Unidos concursa además The Lawless, de John Hillcoat, el director de La carretera.

Después hay casos curiosos: On the Road, la esperadísima adaptación del director brasileño Walter Salles de la célebre novela de Jack Kerouac (en Cannes se viene hablando de esta película desde hace un par de años, al menos), tiene como productor ejecutivo a Francis Ford Coppola y su elenco –como corresponde– es íntegramente estadounidense, empezando por Garrett Hedlund como Dean Moriarty y Sam Riley como Sal Paradise, los célebres amigos y viajeros, y siguiendo por Kirsten Dunst y Viggo Mortensen en papeles secundarios. Pero técnicamente la película es una coproducción entre MK2 de Francia y VideoFilmes, la productora brasileña del propio Salles.

Un caso equivalente es el de Cosmopolis, el regreso de David Cronenberg a la competencia oficial, donde ya participó antes con Crash (1996), Spider (2002) y Una historia violenta (2005). Ahora el gran director canadiense trae su adaptación de la famosa novela de Dom DeLillo sobre la caída del capitalismo, protagonizada por Robert “Crepúsculo” Pattinson como el joven multimillonario empeñado en hacerse un corte de pelo mientras se derrumba su imperio, en una Manhattan convertida en un escenario dantesco. Pero lejos de tener producción de Hollywood (con quien Cronenberg nunca se llevó bien), la película es, como en el caso de Salles, una producción mayoritariamente francesa, con aportes de Canadá.

Hablando de regresos a la Croisette, el elegante bulevar marítimo sobre el que se recuesta el Palais des Festivals de Cannes, Cronenberg no es el único que vuelve a la lucha por la Palma de Oro, que deberá discernir un jurado presidido por el director italiano Na­nni Moretti, ganador él mismo del premio mayor en 2001 por La habitación del hijo. El austríaco Michael Haneke, también ganador de la Palma por La cinta blanca (2009) y del premio al mejor director por Caché (2005), regresa por más con Amour, un retrato familiar protagonizado por tres de las más grandes figuras del cine y del teatro de Francia: Jean-Louis Trintignant y Emmanuelle Riva como los padres e Isabelle Huppert (mejor actriz en Cannes 2001 por La profesora de piano, del propio Haneke) como la hija de la pareja.

Otro “abonado” de Cannes, el inglés Ken Loach, Palma de Oro 2006 por El viento que acaricia el prado, vuelve a su vez con The Angel’s Share, una agridulce comedia de tema social, que suelen ser su marca de fábrica. El rumano Cristian Mungiu, Palma de Oro 2007 por 4 meses, 3 semanas, 2 días, viene por el doblete con Dupa dealuri (Detrás de las colinas), una historia que promete cruzar el tema de la inmigración con el del misticismo. Y otro ganador de la Palma de Oro, el iraní Abbas Kiarostami (El sabor de la cereza, 1997), reaparece en la competencia con Like Someone in Love, una producción francesa filmada en Japón (su largo anterior, Copia certificada, lo había rodado en Italia).

Los franceses, por cierto, figuran como coproductores de casi la mitad del programa oficial en concurso, pero además tienen tres grandes nombres en competencia. El maestro Alain Resnais (a un mes de cumplir 90 años) presenta Vous n’avez encore rien vu, una reflexión sobre el cine, el teatro, la vida y la muerte, protagonizada por su troupe habitual: Pierre Arditi, Sabine Azéma y Lambert Wilson. Leos Carax, el recordado realizador de Mala sangre y Los amantes de Pont Neuf, reaparece con Holy Motors, una película envuelta hasta ahora en el misterio. Y Jacques Audiard, Grand Prix du Jury en Cannes ’09, trae ahora De rouille et d’os, con Marion Cotillard como protagonista.

Los coreanos también pisan fuerte este año en la competencia oficial, con sendos títulos de dos de los realizadores más singulares y valiosos de una cinematografía particularmente rica y diversa. Por un lado, el gran Hong Sang-soo, también apodado “el Eric Rohmer coreano” y uno de los directores que cotizan más alto en el Bafici, presenta Da-reun na-ra-e-suh (En otro país), donde Isabelle Hu­ppert interpreta a tres personajes distintos –pero todos llamados Anne– perdidos en un territorio desconocido. Y por otro, Im Sang-soo, autor de esa joya que fue The President’s Last Bang (Cannes 2005), aporta ahora otra película de género, Do-nui mat (El sabor del dinero), que promete aires de film noir.

De América latina, el único representante en concurso es el mexicano Carlos Reygadas, que después de su dreyeriana Luz silenciosa (Premio del Jurado 2007) ahora propone Post tenebras lux. El danés Thomas Vinterberg, el austríaco Ulrich Seidel, el italiano Mateo Garrone y el ruso Serguei Loznitsa también son viejos conocidos de la competencia de Cannes, que este año casi no tiene nombres nuevos. Y que ciertamente no tiene ninguna realizadora mujer, decisión que le ha valido al director artístico Thierry Frémaux no pocos cuestionamientos, sobre todo de las propias directoras francesas. Pero para Frémaux –ésa es siempre su respuesta– el cine no es una cuestión de género, sino de calidad.

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