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Viernes, 30 de septiembre de 2005

ENTREVISTA CON GERARDO NUÑEZ

Pasado y presente de un referente del folklore

Integró durante años una dupla histórica con su hermano Pepe, ya fallecido. Ahora presenta un nuevo grupo, Trealilo.

Por K. M.

Los hermanos Pepe y Gerardo Núñez formaron una prolífica dupla creativa que firmó algunos de los temas fundamentales del cancionero como Chacarera del 55, Agüita demorada o Tristeza, por nombrar algunos de los que recorrieron el mundo en la voz de Mercedes Sosa. Tras la muerte de Pepe, en el ’99, Gerardo siguió trabajando con distintos poetas, y recientemente se unió con dos jóvenes músicos tucumanos (Café Valdez y Ariel Alberto) para formar el grupo Trealilo. Una doble edición de Melopea hace justicia con la historia y el presente de Núñez: por un lado, el CD doble Del mismo vientre, que reúne algunos de los principales temas del dúo, en grabaciones que incluyen conversaciones entre los hermanos que devuelven la historia de los temas y el momento en que fueron cantados. Por el otro, la edición de Basta de espejitos, el flamante CD de Trealilo. Para presentar este material en Buenos Aires, Gerardo Núñez y Trealilo actuarán mañana a las 22 en la Peña del Colorado (Güemes 3657). Anoche, en tanto, se presentaron en la Casa de la Provincia del Tucumán.
Hijos menores de diez hermanos (“yo digo que debe ser que papá y mamá han ensayado mucho para tenernos, los demás sirvieron de introducción”, bromea Gerardo), los Núñez nacieron en Salta pero fueron a estudiar a Tucumán con otro hermano, Canuto. “Yo fui a estudiar arquitectura, Pepe filosofía, Canuto ingeniería. Terminamos Canuto y yo, Pepe no. Era el más rebelde, más para el canto popular, sobre todo para las letras. Y el mayor, Canuto, canta muy lindo, siempre lo digo, pero no se dedicó. Como cantaba mejor que Pepe y que yo lo hicimos a un lado, para que no moleste...”, sigue el cantautor. Por adopción, pero tucumano al fin, Gerardo Núñez tiene la chispa que caracteriza a sus coprovincianos, es un conversador de esos que da gusto escuchar. Suena su celular, que tiene un ringtone de música caribeña (una de las grandes influencias del dúo, revelará Gerardo durante la charla) y es su amigo, el escritor Teuco Castilla, que recomienda: “Si está haciendo una entrevista alábese mucho, que va a ser el primer negro de bronce”.
Fue en Tucumán que los dos hermanos (músicos autodidactas que aprendieron sacando temas de la radio o de los discos de sus hermanos mayores) cayeron al lugar que terminaría dando nombre a uno de sus primeros temas, que muchos estudiosos marcan como un punto de quiebre estilístico en la chacarera: la del 55. El 55 no remite a un año, sino a un lugar: “Era un boliche de una bohemia pesada. Ahí estaba siempre Hugo Díaz, que entonces vivía en Tucumán, los hermanos Carmona, muchos... Ellos eran más grandes y nos protegían, debía ser que éramos bastante atrevidos a lo mejor, porque nos tomaron a nosotros como ahijados. Y mire que nos amanecíamos, entrábamos el viernes y salíamos el domingo...
–Era el lugar de reunión.
–¡Era el lugar de la caída! Estaba en la plaza Alberdi, rodeado de cabarets. Era un salón rodeado de piezas de 2 x 2 con una mesa al medio. Le decían reservados pero no eran para hacer el amor, sino para jugar a los naipes, para tocar la guitarra, o para castigarse con material blanco: se tomaba cocaína pero muy en secreto y personas grandes. No se veía ni se decía nada, pero todo el mundo sabía. Sobre todo la policía...
Habiendo nacido en Salta, los Núñez tuvieron mucha música a mano: “Resulta que nos dábamos vuelta y estaban el Cuchi, Juan Carlos y Jaime Dávalos, Eduardo Falú, Perdiguero... ¡Qué diablos, con semejantes bichos...!”, recuerda. “Pero como nosotros éramos jóvenes, y por lo tanto rebeldes, nos pareció que lo que ellos hacían ya había pasado. Qué equivocados estábamos. No importa: formó parte del aprendizaje. Y llegamos a Tucumán con ese equipaje, más bien para desatarlo y ver qué hacer.”
–¿Qué puntos de unión hay entre los Hermanos Núñez y Trealilo?
–Hay cosas que con los Hermanos Núñez teníamos claras. Ojo, tener las cosas claras no significa que porque estén claras las vayas a hacer bien.Tenerla clara significa saber por qué has arribado a ciertas condiciones que te definen desde el oficio. Es saber que el canto popular responde al pueblo, y que el pueblo es el tamiz por donde la canción va a quedar o va a pasar de largo. Y estos dos chicos, que son jóvenes, también la tienen clara. No dicen: “Vamos a hacer esta zambita que a lo mejor se vende...”. Y toman la referencia de los Hermanos Núñez pero con las influencias que tienen hoy, de rock o lo que sea.
–¿Llegó a ejercer como arquitecto?
–Sí, vivo de eso. Publiqué un libro que editó la Universidad de Tucumán: Entre el arquitecto y la realidad, la copla. Son dos cosas que tengo adentro mío y van parejas. En la música la creación es muy libre, tenés un montón de lugares para volar. En la arquitectura no, por ahí empiezo a volar y me doy cuenta de que no puedo seguir porque hay un cliente que va a pagar por eso. Pero los momentos son parecidos, nada más que por ahí se me confunde uno con el otro... ¡Y suena el cliente!

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Gerardo Núñez actuará mañana a las 22 con Trealilo en la Peña del Colorado.
 
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