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Viernes, 16 de noviembre de 2007

DOS LIBROS SOBRE LA HISTORIA DE ABUELAS DE PLAZA DE MAYO

“El que mira se emociona”

De distribución gratuita, La historia de Abuelas. Treinta años de búsqueda y Abuelas de Plaza de Mayo. Fotografías de 30 años en lucha corporizan un homenaje justo y necesario.

 Por Oscar Ranzani

Cuando todavía suenan los teléfonos de Abuelas de Plaza de Mayo, con mucho mayor intensidad que la de costumbre, producto del envión que provocó Televisión por la Identidad –el ciclo de tres unitarios de ficción que emitió Telefé sobre la temática de la apropiación y la restitución de nietos robados por la dictadura–, la asociación que preside Estela de Carlotto sigue trabajando con la misma fuerza de siempre, la que le permitió la recuperación de la identidad de 88 nietos hasta ahora. La tarea de Abuelas es incansable. Para corroborarlo basta mencionar la edición de dos nuevos libros de distribución gratuita que permitirán profundizar en el conocimiento de la lucha que emprendieron en plena dictadura: La historia de Abuelas. Treinta años de búsqueda y Abuelas de Plaza de Mayo. Fotografías de 30 años en lucha. El primero está estructurado cronológicamente y aborda temáticas sobre el significado de la represión y la apropiación durante la dictadura militar, el reconocimiento internacional del genocidio, las esperanzas y desilusiones de la democracia del período 1984-1989, la falta de justicia durante el período menemista, la convocatoria a los jóvenes hasta llegar a la actualidad, con la masificación de las presentaciones espontáneas de jóvenes que dudan de su identidad. El segundo libro está compuesto por 120 fotografías (algunas en blanco y negro y otras a color) que construyen un relato que permite comprender no sólo la historia de Abuelas, sino también los últimos treinta años del país. Ambas publicaciones se presentaron en el Salón Emilio Mignone de la Secretaría de Derechos Humanos de la Nación, y de ella participaron el reportero gráfico Martín Acosta, el compilador del libro de fotografías Alejandro Reynoso, el periodista de Página/12 Washington Uranga y la presidenta de Abuelas de Plaza de Mayo, Estela de Carlotto.

Acosta se refirió al libro Abuelas de Plaza de Mayo. Fotografías de 30 años en lucha, cuyo prólogo fue escrito por el columnista de Página/12 José María Pasquini Durán. Después de mencionar que el valor del libro reside en “el reconocimiento de la memoria como instrumento del conocimiento de su historia”, Acosta sostuvo que, en general, lo que les sucede a los fotógrafos es que “una gran cantidad de imágenes (la mayoría) quedan perdidas en los archivos y no funcionan como recordatorios de la memoria”. En ese sentido, y refiriéndose al caso concreto del libro, subrayó que “me parece magnífico desde muchos puntos de vista, porque la fotografía es memoria”. “Entonces –continuó–, el uso de la imagen como elemento para obtener la reflexión y recordar y, a partir de eso, conocernos a nosotros mismos, me parece que es un elemento central que está utilizando el libro pero, a su vez, incorpora un elemento más que tiene que también tiene que ver con el uso de la fotografía, y que es la documentación.”

Posteriormente, Uranga arrancó señalando que cada vez que tiene que presentar un libro siente generalmente el mismo dilema: “Hablar de la obra o hablar del/os autor/es de la obra. Es un tema que nunca resuelvo. En parte, porque no existe la obra sin el autor y viceversa. Pero casi siempre termino optando por hablar sobre los autores como una invitación a la obra porque la obra está ahí, persiste, es un testimonio, es un desafío y una convocatoria, y porque hablar de sus autores se transforma también en una invitación a la lectura”, expresó Uranga, quien agregó que, en este caso, “el sentimiento se hace todavía más radical porque La historia de Abuelas. Treinta años de búsqueda no puede remitir sino a hablar de ellas, las únicas y verdaderas protagonistas de muchas historias que, originadas en la barbarie y en el horror, terminaron finalmente transformadas en una apelación categórica a favor de la vida, de la dignidad, de la justicia y del derecho a la identidad”. Uranga señaló que este libro “es una parte esencial de la vida argentina” y que tendría que ser de lectura obligatoria “para nuestros hijos y para nuestros nietos, porque habla de la lucha por la justicia y la identidad, pero sobre todo habla de la vida y de la esperanza. Es un canto al amor y a la esperanza”. Luego agradeció a las Abuelas, a los nietos y a los jóvenes autores: Abel Madariaga, Clarisa Veiga, Guillermo Wulff y Luciana Guglielmo, por “la excelente tarea de investigación y de redacción que hoy nos acerca un producto que desborda de sabiduría profesional, pero también de pasión en el compromiso por los derechos humanos y de amor por la causa de las Abuelas”, concluyó.

La última expositora fue Estela de Carlotto, quien agradeció a los presentes por estar el día de la presentación, al que consideró “un día más en esta larguísima historia de 30 años, que ya vamos para los 31”. Carlotto reconoció que cuando leyó La historia de Abuelas. 30 años de búsqueda le resultó difícil “mirar para atrás y poder recorrer y tener una explicación de ese recorrido, porque es como haber hecho una historia sin querer: cada una pensaba que íbamos a llegar rápido a la meta. Sobre todo en los primeros tiempos, donde qué nos íbamos a imaginar que esto iba a durar toda una eternidad para nosotros, para nuestra vida”. La presidenta de Abuelas sostuvo que en aquel entonces “creíamos que íbamos a recibir los nietitos en el momento en que nacieran. Era la ley, era lo humano, era lo lógico esperarlo, prepararnos, acomodar nuestra vida a esa situación tan extraña y también esperar el regreso del hijo, de la hija”. Pero como eso no sucedió “nos fuimos dando cuenta al caminar y nada estaba programado, nada estaba previsto. Tuvimos que ir haciendo este camino”, recordó.

En relación a Fotografías de 30 años en lucha, Carlotto señaló que le encantó “el relato, cómo está diseñado. El que no sabe, el que no es de este arte, mira nada más y siente, se emociona. Es histórico. Es el primero que se hace y está graficando efectivamente una historia”. Al ver las fotos, Carlotto expresó: “Nos da pena mirar a las abuelas que ya no están. Cuántas se fueron sin encontrar a sus nietos, sin encontrar respuesta de sus hijos y sin ver que estamos consiguiendo justicia. Y las que quedamos decimos ‘Vamos a seguir por ellas’”. Luego de felicitar también a los jóvenes escritores de La historia de Abuelas. Treinta años de búsqueda, Carlotto manifestó que ellos “son nuestros chicos. Y bueno, uno se contagia de esa vida”. Por último, destacó que hay un motor fundamental en su lucha: “Es el gran amor que tenemos por nuestros hijos. Nosotros no somos nada. Somos madres de ellos, que son los verdaderos héroes de esta historia, porque son los que han dado todo, hasta la vida, por un ideal. Entonces, para nosotros ese es el motor que nos empuja. Y nos empujan los hijos que sobrevivieron, que felizmente no los alcanzó el brazo de la dictadura y están. Están acompañándonos”.

* Los dos libros pueden conseguirse gratuitamente en la sede de Abuelas de Plaza de Mayo (Virrey Cevallos 592, PB 1), en los nodos de la Red por el Derecho a la Identidad o leerse en www.abuelas.org.ar.

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“Es difícil mirar atrás y tener una explicación del recorrido: es como hacer una historia sin querer.”
 
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