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Viernes, 23 de noviembre de 2007

SANTIAGO FELIU PRESENTA SU DISCO “SIN JULIETA”

El regreso de un trovador

 Por Karina Micheletto

En una nueva visita a Buenos Aires, el trovador cubano Santiago Feliú mostrará las canciones de su CD más reciente, Sin Julieta, un material que, aunque ya tiene un par de años, recién se edita en la Argentina, por el sello Random Records. Claro que el concierto –hoy en el teatro ND Ateneo, Paraguay 918– también repasará la carrera de este artista que llegó por primera vez a estas tierras presentado por Silvio Rodríguez, cuando era un adolescente.

Muchas de las canciones del último disco de Feliú parecen estar atravesadas por un hilo conceptual que apunta a la dificultad –o imposibilidad– de los seres humanos para relacionarse, una suerte de mirada poética sobre estos tiempos de “amor líquido”, en términos de Zygmunt Baumant. El autor de estas canciones las define, sin más, como “canciones de amor desamorado”: “Cierto es que el amor a todo nivel está en apuros, pero en este caso sólo hablo del amor de dos”, asegura el trovador.

En giras anteriores por Latinoamérica, Feliú se presentó acompañado por el folklorista argentino Fernando Barriento. “Un amigazo. Escribe lindos versos y sus músicas folklóricas matan”, lo halaga el cubano. Tiene otros amigos músicos. Entre ellos, Joaquín Sabina. De hecho, el tema “Ayer, pasado, mañana”, de su último disco, fue compuesto “en una larga tarde que se hizo noche” entre ambos y que transcurrió en un hotel argentino. “Yo le toqué la melodía, él decía: ‘¡Espera!.” iba al baño, y venía con un verso. Así una y otra vez. Luego dijo: ‘Parece que lo escribiste tú, ¿eh?’. ‘Claro’, le dije. ‘¡Porque escribiste sobre mi música!’ Fue muy simpático”, recuerda el trovador sobre la génesis del tema.

–Por su origen y su presente, a usted le cabe la categoría de “trovador”. ¿Se siente bien con esta definición? ¿Qué significa para usted en estos tiempos?

–Trovador es para los cubanos un término definitorio, muy ligado a la poesía cantada... Son más de dos siglos de trova, de canciones al amor, a la patria. Muchos trovadores participaron no sólo con su canción en las guerras independentistas. Y estas guerras no han terminado... De manera que prefiero que me digan “trovador”, porque “cantautor” es aquel que canta lo que compuso y chau... El trovador es más juglar, más poeta de la canción. Justo lo que estos tiempos se vuelve a necesitar.

–Existe una relación duradera entre su música y el público argentino, aun cuando sus discos no son editados inmediatamente aquí. ¿Qué rasgo distintivo tienen para usted los shows argentinos?

–Creo que lo distintivo pasa por mi guitarra, mi poesía y mi voz. Vengo hace ventitantos años, y hasta he vivido aquí. La verdad es que me encanta volver.

–¿Cuáles son hoy para usted sus referentes musicales?

–Ya no tengo referentes. Sólo trato de hacer una canción de arte: el más alto nivel estético que pueda lograr con mi poética y mi música.

–Si mira para atrás y encuentra al adolescente que pisó por primera vez los escenarios sudamericanos de la mano de Silvio Rodríguez, ¿en qué se sigue pareciendo a aquel joven y en qué aspectos no se reconoce parecido?

–No cambió mucho... Aquel joven ahora es un jovenzote. Soy el mismo... crecidito y con las mismas ganas de ser yo mismo.

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