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Viernes, 7 de diciembre de 2007

OPINION

Ciudad cerrada, señal de alerta

 Por Elvio Vitali *

En nuestro país, la decisión de Estado dirigida al cierre de un medio de comunicación, o de cualquier emprendimiento que exprese las diversas manifestaciones creativas de la población, remite a un cercenamiento de índole ideológica. Por ello, la amenaza anunciada por el electo jefe de Gobierno de la ciudad, Mauricio Macri, coloca a todo el campo de la cultura en situación defensiva, incómoda, injusta y desfavorable.

Cuando atravesamos esta época de modelos de vida denominados “cultura mediática”, o política mediática, o estéticas mediáticas, definidos por la importancia vital y neurálgica de lo audiovisual de mercado, ¿podríamos coincidir con quienes justifican, plantean y pretenden efectivizar la extinción de un canal de televisión pública que la propia historia de la ciudad consiguió instalar, hacer suyo durante los últimos cinco años?

Y más interrogantes: ¿Por qué no se discute desde la política, la identidad, la cultura, lo artístico, alternativas para revalidar Ciudad Abierta? Defensa del patrimonio, resguardo de la producción técnica e intelectual, programación, ubicación en la grilla, difusión al ciudadano, articulación de presupuesto con la Secretaría de Cultura de la Nación. Son ejes legítimos a favor del canal, lo fortalecen frente a otros engranajes comunicativos hegemónicos y dominantes.

El campo cultural aparece ahora, en cambio, acusado de algo de lo cual no necesitaba defenderse. Esta ha sido, es, la permanente actuación de la derecha: obliga a defender lo que no tiene por qué ser defendido; obliga a fundamentar y a convencer sobre aquello ya fundamentado por existencia, biografía y trabajo cultural; transforma al Estado en lo contrario de su función. Resulta absolutamente discutible y confrontable el criterio de audiencia o rating para comprender la política cultural de carácter democrático y plural. El solo enunciado de la variable confunde gobierno comunitario y despacho de gerencia empresaria, educación y mercado, cultura y cuantificación de pérdidas y ganancias. ¿Se mide en pesos, dólares o euros la historia del Teatro Colón, cuyo espectacular Turandot (200 artistas en escena, 110 músicos) continúa despertando elogios, ahora también fuera del país? ¿Cotiza la admiración en América y Europa hacia el Teatro San Martín? ¿Y el prestigio del Bafici?

La existencia misma de Ciudad Abierta significa, además, el espacio ideal para que una joven generación de profesionales porteños dedicados a distintos lenguajes, técnicas y estéticas experimenten, trabajen, enseñen las nueves variables expresivas, las nuevas orientaciones periodísticas, sin convertir a nuestro canal en burda repetidora de modelos adoptados por medios de grandes audiencias. ¿De qué manera se está valorando ese aporte generacional? ¿Desde cuáles referentes culturales, políticos, ciudadanos, analiza el PRO el fenómeno de la inclusión de jóvenes creativos egresados de la propia ciudad que los educa? Fundamento del Servicio Público de Radio y Televisión Española: “Este servicio público de titularidad del Estado es esencial e irreemplazable para la comunidad democrática, que tiene como motivos satisfacer necesidades de cultura, educación e información plural, fuera de los intereses particulares de los sectores privados, en lo económico y político”. Fundamento de la televisión pública de Francia, canales 1, 2, 3, 4 y 5: “La intervención del Estado en la comunicación pública es decisiva en todo régimen democrático republicano que quiera asentar una lógica de identidad propia y un carácter nacional y plural frente a la actual globalización mediática a la que expone culturalmente el mercado interno y externo”.

Recordemos que tales lineamientos fueron avalados por Aznar, son avalados por Sarkozy, del mismo modo que similares conceptos sostienen la gestión de Merkel en Alemania; es decir, tres héroes políticos del gobierno porteño electo. Analizar y decidir acerca de la televisión cultural y pública con criterios de gastos irrecuperables, de pérdidas monetarias, de balances financieros negativos, es exactamente lo que podía esperarse de una nueva derecha gerencial tercermundista, golpeada por el fin del sueño de los ’90, pero melancólica de aquellas lógicas depredadoras de todo patrimonio cultural, grande o pequeño.

* Diputado, presidente de la Comisión de Comunicación Social de la Legislatura de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

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