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Lunes, 24 de noviembre de 2014

SERIES › GOMORRA, UN NUEVO GIRO SOBRE EL TEMA DE LA MAFIA

El asesinato no tiene glamour

Basada en el exitoso libro de Roberto Saviano que ya tuvo su versión cinematográfica, la serie puede verse por la señal Max. “Mi personaje tiene algo de los grandes personajes shakespeareanos, como Yago”, aseguró Marco D’Amore, uno de sus protagonistas.

 Por Federico Lisica

Si Los Soprano renovó el género de mafia rindiendo homenaje desde la TV a todos sus predecesores (Coppola, Tarantino, Scorsese, DePalma), Gomorra (miércoles a las 22 por Max) parte desde un punto más difícil y un contexto diferente. La serie no sólo tiene esos tótems por desacralizar, sino que le anteceden el propio libro de investigación de Roberto Saviano y la laureada versión cinematográfica de Matteo Garrone.

Compuesta por doce episodios de una hora, Gomorra se centra en las luchas y tácticas criminales de un clan de la camorra tras el encarcelamiento de su líder. Ciro (Marco D’Amore) es el subalterno que queda a cargo del asunto, del hijo del capo y de su esposa. Incluso tomar decisiones como la de pactar con una familia enemiga. Todo para sembrar más caos. El ascenso en el poder de un segundón no es un tópico tan novedoso, lo singular es el modo en el que se lo presenta. Gran parte de la trama transcurre en los tiempos muertos antes de la acción, en los bautismos con fierros y muestras de masculinidad. En el primer episodio, la mano derecha del jefe va camino a enviarle un mensaje a un rival, suena hip hop y discute sobre Facebook con un compañero. Luego vendrá el derramamiento de sangre. En su escenificación y temporalidad, Gomorra le debe más al registro de Baltimore en The Wire que a otros modismos del género.

El proyecto, que fue un éxito en Italia y se ve en más de 30 países, ofrece una Nápoles desidealizada y posmoderna. Hay prostíbulos y negocios turbios, pero en vez de casinos hay bares con máquinas tragamonedas. Las construcciones de asfalto crudo y monoblocks evidencian que por ese territorio hubo, y hay, una guerra. “Gomorra no es un espacio geográfico en sí, no es Nápoles, no es la campaña, no es siquiera Italia, es un estado de mente y de alma, todo el mundo sabe de la batalla a la que se refiere Gomorra cualquiera sea el espacio en el que vivan”, le asegura D’Amore en una teleconferencia de la que participó Página/12.

–Gomorra parece cruzar todo el tiempo la realidad con la ficción. ¿Qué sucedería si su personaje se encontrase con Roberto Saviano?

–¡Qué tremendo encuentro sería ése! Ciro Di Marzio y Roberto Saviano... Una gran guerra (se ríe). Del tipo intelectual, tal vez, porque Roberto es un escritor y Ciro es un monstruo que ha surgido de su imaginación. Puede haber conexiones con lo que ha pasado en la realidad, pero es una ficción. Pero para nuestros personajes es real.

–Ciro se considera a sí mismo como inmortal, ¿cómo construye un personaje así desde lo físico y lo psicológico?

–Tuve que ganar mucho peso. Stefano Sollima, el director del proyecto, lo primero que me dijo sobre Ciro fue esto: “Es un soldado, un hombre de fuego, debe estar listo para actuar, listo para la guerra, así que tenés que reconstruir tu cuerpo”. Esa fue la primera etapa del trabajo. Luego fue ponerse a pensar en este hombre de acción pero con una habilidad psicológica. Para mí, tiene algo de los grandes personajes shakespeareanos como Yago de Otelo. Es un sujeto estratégico que se encuentra con un gran poder para manipular todo a su favor.

–¿Qué otras motivaciones tiene además de escalar?

–Su principal motivación es el amor. Seguramente alguien dirá, “¡¿qué?!”. Pero sí. Ciro es un ser humano, no es un robot. Perdió a su mejor amigo por esta guerra y actúa por esa sensación. A partir de ahí odia a todos. No sé si yo podría hacerlo, pero Ciro tiene esa capacidad. Ciro tiene un gran corazón aunque sea un criminal.

–Al igual que en el film, la serie eliminó las características más glamorosas que se asocian con la mafia. Estos sujetos se mueven en guetos, son extremadamente marginales. ¿Esta mirada es más honesta que otras obras sobre cómo opera la mafia?

–Creo que hay films que forman parte de nuestra memoria colectiva cinematográfica. Todo lo que has visto, leído y escuchado te instruye. Buenos Muchachos o El Padrino son obras maestras. Lo interesante de este caso es que se busca instaurar un nuevo lenguaje a ese estilo. Son acercamientos distintos. Esto es ficción, pero no deja de tener grados de verismo.

–¿Es cierto que había un criminal con el nombre de Diego Maradona en la serie?

–No, no lo es. En Nápoles hay un tipo de fuego artificial que se llama “la bomba Maradona” y este personaje había sufrido una explosión cerca de una de estas bombas. Por eso lo llamaban Maradona. Luego se lo cambió porque el personaje fue cambiando y ya no hubo lugar para Maradona en la serie. Pero siempre habrá lugar para Maradona en el corazón de Nápoles. Es “Il Dio”.

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“Gomorra no es un espacio geográfico en sí, no es siquiera Italia.”
 
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