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Lunes, 12 de mayo de 2008

MUSICA › RECITAL DE ADRIANA CALCANHOTTO EN EL TEATRO GRAN REX

Una sirena en busca de la simplicidad

Ante un público fervoroso, la cantante gaúcha radicada en Río de Janeiro presentó su último disco, Maré, en un escenario de fondo marino, rodeada de bichos de mar. Exhibió su concepción minimalista de la MPB, sin concesiones ni demagogia.

 Por Karina Micheletto

Hay que ver cómo contrasta el fervor de los muchos que esta noche se revelan como fans declarados de la Calcanhotto con la sobriedad impuesta por esta mujer que tiene una marca de estilo ya declarada: así aparece, sentada con su guitarrita, quieta, casi inmutable, envuelta en una de las mantas vaporosas con las que suele cubrirse, casi sin mirar hacia adelante. Adelante está el Gran Rex casi lleno, con muchos que le gritan linda, diosa, te amo, o alguna de las inflexiones abrasileradas con las que el público argentino que escucha música brasileña suele querer mostrar su pertenencia, siempre en incorrecta pronunciación. En el escenario está ella, que parece concentrada en otra cosa, en este caso en su música. Y mientras bajan los gritos y aplausos encendidos desde la hinchada del pullman, se abre el telón, Adriana Calcanhotto se acomoda en su banqueta, mira hacia las cuerdas de su guitarra y empieza a tocar el tema que da nombre a su último disco, Maré, que por aquí todavía pocos conocen, a pocos días de su lanzamiento local.

Como la Alfonsina de la canción de Félix Luna y Ariel Ramírez, Calcanhotto se presenta en un escenario de fondo marino, rodeada de bichos de mar (caballitos, sirenitas, delfines), con una cuerda fosforescente colgando en las alturas sobre la que se lanzan las apuestas: ¿Una red de pesca? ¿La línea de fondo de un barco? ¿Una soga que alguien colgó por joder, nomás? En esa atmósfera marina transcurren las canciones que viene a presentar la gaúcha radicada en Río de Janeiro, que tienen al mar en sus letras y también en sus músicas. Ese mar suena calmo en la bellísima “Seu pensamento”, más turbulento en “Mulher sem razao”, perturbador en “Sem saída” o “Teu nome mais secreto”, con el calor de la playa en la festiva “Porto Alegre”, que en el disco trae el canto-encanto de sirena de Marisa Monte.

Calcanhotto explicó que Maré, su octavo disco, forma parte de una trilogía marina que empezó en 1998 con Maritmo (un juego con las palabras “mar” y “ritmo”, que en portugués suena como “marítimo”) y que a lo mejor concluya alguna vez con otro disco de mar, o a lo mejor no. Así que en esta noche marina también encajan temas entresacados de aquel CD: “Vambora”, que todos festejan como un viejo hit; “Mais feliz” y “Asas”, donde aparecen distorsiones más extrañas o efectos de programación que remiten al sonido “+2” de las bandas en las que se alternan como protagonistas Moreno Veloso, Domenico Lancelotti y Alexandre Kassin, habituales parceiros de Calcanhotto en la música y la composición. También aparece “Maresia”, del disco Publico, otra letra marina festejada. Domenico es esta vez parte de la banda de Calcanhotto, que aquí también alterna con Rafael Rocha (del grupo carioca Brasov), en una percusión de gran despliegue técnico.

Las canciones de Calcanhotto tienen eso que caracteriza a la música popular del Brasil y que se envidia desde estas tierras a la hora de las comparaciones: todo el folklore brasileño ya sintetizado e incorporado, y abierto luego al libre juego de la música, asumido sin prejuicios hace rato, con la naturalidad de una generación que creció, con mayor o menor conciencia, bajo los preceptos del Tropicalismo. Esa forma que les permite mantener encendido lo más experimental no desde los territorios marginales de lo alternativo, sino desde el centro mismo del maistream de la música comercial, sonar en una telenovela de horario central que siguen millones, sin tener que conceder en ninguna “adaptación”. Y luego está el sello propio de cada carta personal, en este caso el gesto dulce, delicado y también minimalista, cierta búsqueda conceptual de simplicidad, y la cuota lúdica que le permitió a la intérprete transformarse en Adriana Partimpim para hacer un disco para niños, que también era para grandes, claro. Y una banda que suena perfecta, ajustada en cada detalle y también original. Y la compañía constante de colegas con los que intercambia colaboraciones, como Moreno, Domenico y Kassin, o Arnaldo Antunes, o el compositor Péricles Calvanti, o Bebel Gilberto, entre muchos otros.

Por fuera de la atmósfera salada en la que van transcurriendo casi todos los temas del nuevo disco de Calcanhotto (de eso se trataba el concierto de esta noche), la protagonista no concede nada de lo que esperan como yapa los fanáticos: ninguna de las canciones que se hicieron famosas como cortinas de telenovelas del Brasil, ninguna de Partimpim, ninguna de las que aquí se saben todos. Apenas una versión en español de “Resistiré” (“una de las canciones que más me gustan, de todas”, explica la cantante). Llegan los bises y el fan espera la oportunidad para hacer encajar, al fin, su fervor, pero tampoco. “La ola del mar recuerda, la ola del mar no vuelve nunca más”, canta Calcanhotto, mientras Domenico ejecuta un instrumento de lo más freak, que va a abriendo y cerrando cornetitas de papel con cada soplo. Le sigue “Rio longe”, del primer disco de Moreno+2, Máquina de escribir música, que ni siquiera era de los más conocidos de aquel viejo trabajo. Y “Deixa o verao”, de Los Hermanos, la banda del tecladista Bruno Medina. Nada de lo esperado. Al final, como todos se quedan aplaudiendo y arengando un rato considerable, vuelve la cantante, agradece, pide perdón porque esto no estaba ensayado y muestra una vertiginosa versión de “Fico assim sem você”. Al fin, un hit de Partimpim.

8-RECITAL DE ADRIANA CALCANHOTTO

Presentación de Maré

Sábado 10 de mayo

Lugar: Teatro Gran Rex

Público: 3000 personas

Duración: 1 hora y media

Músicos: Domenico Lancelotti y Rafael Rocha batería, percusión y programaciones; Alberto Continentino bajo y guitarra; Bruno Medina teclados.

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Adriana Calcanhotto, la sobriedad como marca de estilo.
Imagen: Sandra Cartasso
 
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