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Sábado, 14 de marzo de 2009

MUSICA › GARCíA CAFFI HABLA DE “UNA TEMPORADA POSIBLE” PARA 2009

Más música y menos trabajadores

El director del Colón dio inequívocas señales en relación con la reestructuración del teatro: “Somos un teatro de producción; no un seguro de empleo público que apila gente en los pasillos”. Se anunció ayer el cronograma de actividades.

 Por Diego Fischerman

Las expresiones “cambio profundo” y “recuperación del Teatro Colón” aparecieron una y otra vez, tanto en la conferencia de prensa que brindó el nuevo director del Teatro Colón, Pedro Pablo García Caffi, como en la entrevista que concedió a Página/12. En la primera, luego de la introducción del jefe de Gobierno porteño, Mauricio Macri, presentó “una temporada posible” para 2009. Además de la programación operística (ver recuadro) anunció un ciclo de cuatro funciones de ballet, 16 conciertos sinfónicos a cargo de la Filarmónica de Buenos Aires, con la participación de directores como John Neschling y solistas como el gran cellista finlandés Anssi Karttunen, y diez títulos en el Centro de Experimentación, más un programa de actividades en espacios no convencionales bautizado Colón de primavera.

Pero, sobre todo, García Caffi dio inequívocas señales en relación con la reestructuración del teatro: “Somos un teatro de producción; no un seguro de empleo público que apila gente en los pasillos negándoles el mandato bíblico de ganarse el pan con el sudor de sus frentes”. El Colón tiene, hasta el momento, 1237 empleados estables y 184 contratados –otros teatros grandes, como el Covent Garden o la Opera de Munich, rondan un total de 800 empleados–. Y el nuevo organigrama contempla un total de 808 personas, todas ellas de planta permanente. “Acepté este cargo porque es un honor, porque me siento con la energía y con las ganas y porque creo que hay cosas que deben hacerse –dice el director–. Pero lo hice, además, porque el gobierno compartió conmigo el compromiso de que no se eche absolutamente a nadie. Yo no hubiera querido formar parte de una gestión que dejara gente en la calle, en la Argentina de hoy. Parte de los trabajadores están en condiciones de jubilarse y ésta es, simplemente, una ley que aunque quisiera no podría dejar de hacer cumplir. Y para las vacantes que se creen por este motivo o por la creación de nuevos cargos, los que estaban contratados podrán presentarse a los concursos y tendrán un puntaje adicional.”

Entre las novedades estará, por ejemplo, el régimen jubilatorio especial para los bailarines, que les permitirá retirarse a los 40 años y con veinte de aportes. “Las primeras personas con las que hablé fueron los líderes naturales; los concertinos, los solistas instrumentales, los bailarines principales. A ellos los escuchan y ellos son representativos de lo que sienten los integrantes de los cuerpos artísticos. Y en ese plano, estamos todos de acuerdo. Ellos piden por favor que se puedan jerarquizar los cuerpos, que pueda haber recambio generacional, que haya vacantes para que los jóvenes puedan tener el lugar que se merecen en el país que los formó. Toda una generación de bailarines, por ejemplo, ha ganado concursos en Chile y está bailando allí. Ese no es el Colón que queremos.” García Caffi confiesa que no duerme pensando en 2010 y en los desafíos de un bicentenario en el que el Colón será mirado por muchos. “Son centrales las coproducciones. He estado tomando contacto con mis conocidos en Europa, en la Opera de San Francisco, en diversos teatros, para poder realizar cosas juntos. Un teatro de ópera que hoy no esté inserto de alguna manera en el mapa internacional no puede subsistir.”

García Caffi hace hincapié en la creación contemporánea y dice “tener el corazoncito cerca del CETC”. Y aclara: “Ese tiene que ser el lugar de la experimentación y de la creación por excelencia, pero tiene que estar, también, todo lo abierto que sea posible a todos los públicos que sean posibles. Este año su programación se llevará a cabo en el Teatro del Globo, lo que, en realidad. es casi una desnaturalización. Porque el CETC –para cuya dirección designó al régisseur Willy Landín– empieza ya por el tipo de espacio que es y esa concepción podrá verse recién a partir de 2010, cuando volvamos a casa”. El otro aspecto que el director del Colón enfatiza es “el trabajo en equipo”. Los problemas con los que se encuentra el teatro, luego de un año de virtual parálisis y de continuos desatinos, no podrían “ser resueltos jamás por una sola persona”. El reemplazante del infausto Horacio Sanguinetti decidió, en la conformación de su equipo, tener en cuenta, sobre todo, a gente que conoce al Colón desde hace años y que, de alguna manera, pertenece a sus entrañas. El ejemplo más claro, en ese sentido, es el de su director musical, Reinaldo Censabella. “Sin él, planear el futuro del Colón sería mucho más difícil”, resume García Caffi.

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Pedro Pablo García Caffi confiesa que no duerme pensando en 2010, el año en que reabriría el Colón.
Imagen: Pablo Piovano
 
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