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Lunes, 1 de febrero de 2010

MUSICA › UNA DIVA DEL POP QUE ENCONTRó OTRO CAMINO EN LA PANTALLA

La tormentosa vida de una tal Mariah

Alguna vez fue una de las superestrellas de la escena estadounidense, pero luego vino el bajón y el quebranto físico y emocional. Ahora, Mariah Carey es aclamada por su actuación en Precious, de Lee Daniels, en la que se afeó a propósito.

 Por Kaleem Aftab *

Es tan fácil divertirse a costa de Mariah Carey que ya casi se ha vuelto parte de la vida diaria. Incluso George Clooney no pudo resistir la tentación cuando recientemente subió a recibir un premio y declaró: “Soy como Mariah Carey, en este momento estoy mamado”. El actor se refería a la aparición de Carey en el Festival Internacional de cine de Palm Springs, donde subió al escenario para recibir un premio a la “Breakthrough Artist” por su papel en Precious, de Lee Daniels, y con los ojos velados le dijo al público: “Por favor, perdónenme, porque en este momento estoy un poquito...”. Durante la larga pausa, alguien gritó: “¡Mamada!”, a lo que Carey respondió simplemente “Yeah”. Su fama es tal que no sorprendió a nadie que las imágenes de ese discurso de aceptación aparecieran en noticieros de todo el mundo, y se convirtieran en un hit de YouTube. Pero cuando el polvo se asentó, la gran sorpresa no fue que la cantante y compositora estuviera borracha en una entrega de premios, sino el hecho de que recibiera aclamaciones y vítores por su actuación.

Desde que los musicales pasaron de moda como herramienta cinematográfica, para los músicos se volvió duro que los tomaran en serio en sus intentos de actuar, especialmente aquellos que son vistos como superestrellas, divas o ambas cosas. Alcanza con ver las reseñas obtenidas por Madonna en sus apariciones en la gran pantalla. Lo mismo corre para Carey, quien luego de hacer su debut en cine con un cameo en The Bachelor (1999), fue destrozada por su protagónico en Glitter (2001), un relato semiautobiográfico del ascenso de Carey en el negocio musical. Desde ese momento, sólo pareció interesada en meterse en la actuación, aun cuando WiseGirls (2002) no parecía darle muchas esperanzas.

Hasta ahora, Mariah Carey ha vendido más de 175 millones de discos, singles y videos en todo el mundo, y fue la primera artista que metió sus primeros cinco singles al tope del ranking estadounidense de Billboard. Tiene el record de la mayor cantidad de singles número uno para un solista en Estados Unidos. De hecho, sólo The Beatles consiguieron más “chart toppers” en Norteamérica que los 18 que consiguió Carey. De todos modos, no es la música sino las películas lo que le está garantizando buenos cachets. Su 12º álbum, Memoirs of an Imperfect Angel, fue considerado un fracaso tras vender 168 mil copias en su primera semana en EE.UU. y “sólo” un tercer puesto el ranking de discos de Billboard; como contrapartida, obtuvo excelentes comentarios por ir contra su imagen glamorosa y quitarse el maquillaje para aparecer como una trabajadora social en Precious.

Carey, quien admite que no es una gran lectora, recibió la novela de Sapphire de un amigo que le dijo “todas las mujeres de color tienen que leerlo”. Ella lo leyó, aunque al final no coincidió con la opinión de su amigo. “Para mí, todos deberían leerlo, no importa quiénes sean, porque el libro tiene una intensidad que te deja mudo. De algún modo, me cambió la vida.” Precious es una chica de 16 años abusada por su padre, mientras su madre hace la vista gorda. A pesar de ser una chica negra con sobrepeso, sueña con que escapará de la pobreza y una vida desgraciada al ser descubierta como superestrella. Esos sueños son mostrados en asombrosas secuencias que rompen la dura realidad de su vida diaria, y que ponen un toque luminoso que evitan que el film caiga en un melodrama deprimente.

Leer el libro trajo memorias de algunas de las propias malas experiencias de Carey. “Mi primera relación fue emocionalmente abusiva, aunque en el momento no me di cuenta”, dice. “Eso quedó en el pasado, pero me ayudó a llegar a un lugar en el que pude crecer, utilizar todo eso en mi trabajo.” La cantante se involucró en el proyecto debido a su amistad con Daniels, conocido por haber producido la ganadora del Oscar Monster’s Ball y por dirigir a Helen Mirren como la asesina de Shadowboxer. Carey se entusiasmó tanto al saber que él estaba a cargo de la adaptación del libro que admite que lo volvió loco a preguntas. “Podía decirle ‘¿a quién vas a darle el rol principal?’”, recuerda. “Me preguntaba cómo podría encontrar alguien capaz de encarnar ese papel. Cuando lo tuvo terminado, me pidió ser parte de ello.” No sólo eso: Daniels decidió inventar un nuevo personaje, una trabajadora social llamada Miss White, para su amiga. Mundana y corriente, la mujer está en las antípodas de la imagen pública que se tiene de Carey. “Es mi completa opuesta”, dice. “Lo que tuvimos que hacer fue ir sacándome capas, como celebridad, como artista, para poder convertirme en esta persona que tiene que revelarle a la audiencia lo que está pasando. Cuando se le cuenta el abuso está tan shockeada como nosotros, y tuve que tomar esa gran responsabilidad.”

No fue algo que le resultara fácil. Al ser un amigo, Daniels tuvo el privilegio de ver a la personalidad nacida en Long Island en su faceta de entrecasa, sin maquillaje: ahora quería que ella mostrara esa cara al mundo, y hacerla ver incluso peor marcando bolsas bajo sus ojos. Al recordar lo difícil que fue, Carey dice que “sacarme esas capas fue crucial... fue duro porque hacer videos musicales es tan diferente, con los trajes, los ángulos, las luces y todo eso. En Precious nos sentamos en la oficina de un dentista, con luces fluorescentes, en la escena peor iluminada de la película. Un día Lee me descubrió poniéndome un poco de rubor y me dijo ‘¿qué estás haciendo?’. Le dije que Precious tenía un poco de rubor, pero él no me dejó hacerlo. Fue una de las cosas que tuve que hacer. Ahora me siento mejor con respecto a mí misma cuando estoy vestida normalmente y paso frente a un espejo. Quiero decir, me he visto peor...”

Desde que conoció al ejecutivo de Columbia Records Tommy Mottola en una fiesta en 1988 y lo persuadió de escuchar su demo, la imagen de Carey ha sido cuidadosamente cultivada. La cantante se casó con Mottola en 1993, luego del éxito de sus primeros dos discos, que ya le habían dado status de superestrella en Estados Unidos. El suceso internacional llegó tras el lanzamiento de Music Box, en el mismo año de su boda. En 1997 se habían separado, y las noticias sobre Carey empezaron a pasar más por sus problemas que por sus éxitos. Sobre las historias que surgieron sobre su infancia, dice que “yo vengo de un background muy particular. No sé cuántas veces tengo que decirlo. En la familia de mi padre había un montón de tíos y tías problemáticos, y gente que no tenía permitido conocer. Situaciones bastante raras”.

La madre de Carey es una cantante de ópera irlandesa-estadounidense, y su padre un ingeniero aeronáutico afro-venezolano. Ambos se divorciaron cuando la cantante tenía tres años, y tuvo muy poco contacto con su padre, mientras su madre saltaba de trabajo en trabajo. Unos vecinos racistas envenenaron al perro de la familia y le prendieron fuego a su auto. Para Carey, la música fue un consuelo: desde una edad temprana su madre le enseñó a cantar. “Hay varios capítulos en mi vida”, dice. “En mi infancia, la música me ayudó, mi relación con Dios me ayudó, mi madre instaló en mí la fe; me dijo que debía creer en mí misma, y nadie más que ella me dijo algo así. La música fue mi escape, y a medida que pasó el tiempo, diferentes amigos y personas me ayudaron a ver que podía salir de las relaciones personales difíciles en las que estaba.”

A medida que crecía su éxito, Carey empezó a ser criticada por sus modos de diva. Empezó a aparecer de manera cada vez más frecuente en tabloides que reportaban una sucesión de relaciones fallidas e historias de excesos. Sus cifras de ventas sufrieron un revés, y dejó Columbia para firmar un contrato de 80 millones de dólares con Virgin Records. Su conducta se volvió más errática, y en julio de 2001 se anunció que tomaría un descanso de sus apariciones públicas luego de que aparentemente sufriera un quebranto físico y emocional. Las críticas hacia su música y la película Glitter no ayudaron en nada, y la cantante parecía haber apretado el botón de autodestrucción. Virgin le devolvió el contrato, y firmó para Island.

“He conocido gente que pasó por algunas de las mismas cosas que pasé yo”, dice. “Así que hay cosas con las que puedo identificarme, en el orden de sentirme una excluida, o ignorada. La mayoría de nosotros ha tenido su porción de eso. Aun cuando mucha gente cree que nací en una burbuja mágica y aquí estoy cantando notas altas. Conozco gente que pasó por situaciones muy de mierda, con perdón de la palabra.” Justo cuando parecía que Carey ya no llegaría nuevamente a las alturas, su octavo álbum, The Emancipation of Mimi, se convirtió en el disco más vendido en Estados Unidos en 2005. La canción “We belong together” ocuparía el primer lugar del ranking durante catorce semanas, y el retorno a la prominencia se convirtió en una historia de triunfo, conseguido justo a las puertas del desastre.

Aún así, Carey no sería capaz de sacudirse la reputación de ser una mujer en el borde. En 2008 se casó con el actor y rapper Nick Cannon, en su propiedad en las Bahamas. Pero no pasó demasiado tiempo antes que Cannon se viera enredado en la locura de la vida de su esposa; en su canción “Bagpipes from Baghdad”, Eminem se burla de la relación de Cannon con la cantante. Parece que nada en la vida de Carey está al derecho, y su ebria aparición en los Palm Springs Awards volvió a disparar las campanas de alerta. Más de uno se pregunta cuánto tiempo más Mariah será capaz de mantenerse al margen del disturbio que nunca está demasiado lejos de ella.

* De The Independent de Gran Bretaña. Especial para Página/12.

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Mariah, la diva pop, y Mariah como Precious, el papel con el que se desmarcó de los prejuicios.
 
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