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Martes, 2 de noviembre de 2010

MUSICA › LA INGLESA CORINNE BAILEY RAE CANTARA ESTA NOCHE EN EL GRAN REX

“Siento que la música me encontró a mí”

La cantante de soul y R&B presentará su segundo álbum, The Sea, dedicado a su fallecido marido.

 Por Leonardo Ferri

Más allá de cuestiones puramente técnicas –tiempos, compases, acordes y escalas–, la música parece ser mucho más que “el arte de combinar los sonidos”. Para la cantante británica Corinne Bailey Rae, por ejemplo, fue una herramienta, un medio y un arma. Ya desde chica se dio cuenta de que era buena con las palabras, y les aplicó las melodías que componía con su violín. Más tarde, en la adolescencia, formó parte de Helen, una banda indie muy “noventas”, que le sirvió como una forma de explorar su propia identidad y descubrir quién era y qué buscaba. Parte de las respuestas obtenidas se encuentran en sus dos álbumes, Corinne Bailey Rae (2007) y The Sea (2010), cargados de jazz, soul y R&B pasados por un refinado filtro pop. La música fue, también, una forma de hacer catarsis, luego de la muerte de su marido, el músico Jason Rae, en 2008. “Me gustan las palabras y me gusta el lenguaje, y siento que la música me encontró a mí: desde chica me di cuenta de que era una buena forma de expresarme”, explica. Bailey Rae dará esta noche su versión de qué es la música en el Teatro Gran Rex.

–Su álbum The Sea está inspirado en buena parte por la muerte de su marido. Sin embargo, no parece ser en absoluto un disco triste, tiene una gran energía.

–También lo veo de esa manera. “Paris Nights” y “The Blackest Lily” son dos de las canciones con más fuerza. Pero para cuando murió Jason ya teníamos las canciones compuestas y medio disco grabado. Después de eso no fue fácil terminar lo que habíamos empezado, pero pudimos. Es por eso que me parece que hay una buena mezcla de estilos, hay canciones diferentes.

–Usted dijo que grabar The Sea fue una experiencia reveladora. ¿Cómo se siente cuando toca esas canciones en vivo?

–Significan cosas nuevas en nuevos contextos. El disco lo grabamos de manera directa, con tomas en vivo, así que ahora no nos hacemos mucho problema a la hora de preparar un show; no tenemos que ver cómo hacer las canciones, porque así fueron concebidas. Siento mucha libertad, y me entusiasma y me gusta tocarlas en vivo, porque siento que a veces me “pierdo” dentro de las canciones. Al mismo tiempo, mi banda es una banda de jazz y me gusta tocar con estos músicos porque improvisamos mucho.

–Después de haber vendido cuatro millones de copias de su primer disco, ¿sintió la presión de repetir ese éxito con su segundo álbum?

–No sentí ninguna presión, y ni siquiera pensé acerca de eso en ese momento: simplemente dejé que todo fluyera. No pensaba en hacer algo como lo del primer disco, quería hacer algo con sonidos más fuertes, más heavy, con más guitarras. Si hacés arte, no está bueno pensar demasiado. Si se piensa mucho en lo que la gente puede decir, puede perderse disfrutar y controlar lo que uno hace. Estoy muy conforme con el álbum, con cómo suena y cómo le está yendo. No quiero pensar en una carrera, prefiero pensar en canciones, en hacer música, en conectarme con la gente, tomar riesgos. Eso es lo importante.

–¿Y cómo se lleva con el éxito después de su debut?

–No me siento famosa, de verdad. No mucha gente me reconoce. Nunca tuve la experiencia de sentir que alguien me estuviera siguiendo o algo así. Sí, es toda una sorpresa para mí que gente tan importante como Stevie Wonder, Bjork o Paul McCartney conozca mi música. Eso sí es emocionante.

–¿Todavía vive en Leeds? ¿No tuvo la tentación de ir al centro de la escena, en Londres?

–Sí, todavía vivo en Leeds, pero paso mucho tiempo en Londres, porque tengo que viajar para los conciertos o para tocar en los programas de televisión... También paso mucho tiempo en Nueva York, y creo incluso que prefiero más Nueva York que Londres.

–En la Argentina se conocen sólo un par de bandas de Leeds, Kaiser Chiefs y Pigeon Detectives. ¿Hay algo nuevo que esté pasando en ese lugar y que no haya trascendido hasta aquí?

–Hay una gran escena de Leeds y Manchester, pero las bandas no son muy conocidas. Sé que hay buen arte, buena literatura, buen jazz y buen soul. Y buenos músicos. Leeds es un lugar muy pequeño, y yo viajo mucho. Quizá si no viajara tanto podría identificarme más con el lugar y conocerlo mejor.

–Cuando aparecen nuevos artistas de soul y R&B, las comparaciones con los referentes de los ’50 o los ’60 parecen inevitables. ¿Cree que es posible evadir esos estereotipos?

–Es un buen cumplido ser comparado con esa clase de artistas, así que no me molesta para nada. Esas grabaciones de los ’60 son como un vientre materno, más genuinas, verdaderas y honestas, como las de Nina Simone, Curtis Mayfield y Marvin Gaye. Claro que también me gustan aquellos que saben utilizar las nuevas tecnologías, como Bjork. Ella es una gran influencia... Cuando estoy tocando o grabando, no trato de sonar retro, definitivamente. No trato de sonar como para que digan “Oh, parece un disco de Motown”. Intento no sonar como ese tipo de cantantes. Aprovecho para experimentar, aunque a veces funcione y a veces no, pero la idea es tratar de encontrar la mejor forma de expresar lo que uno quiere decir.

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A Bailey Rae le provoca orgullo que la comparen con artistas de soul de los ’60.
 
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