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Viernes, 11 de noviembre de 2011

MUSICA › CARLOS ALONSO, ANTE LOS VEINTICINCO AÑOS DE SU PROYECTO UNO X UNO

“Hasta ahora no hice nada”

Desde hace un cuarto de siglo, el músico de San Miguel apuesta al riesgo estético y artístico, dándole forma a una obra felizmente inclasificable. Tiene lógica que la fecha le sirva como excusa para un festejo con música, hoy en San Telmo.

 Por Santiago Rial Ungaro

La fecha venía como anillo al dedo: 11 del 11 del 11. Hoy en Una Casa (Humberto Primo 561), Carlos Alonso celebra, con acorde exactitud matemática, los 25 años de Uno por Uno. Carlos es, entre muchas otras cosas, profesor de matemáticas, ingeniero electrónico, docente y profesor de Física Acústica pero, de alguna manera, todas estas facetas están fusionadas en su obra musical. Alonso está entusiasmado y no es para menos: por un lado su música envejece con nobleza y, en muchos casos, se hace más fácil de asimilar con el tiempo. Por el otro, su barrio (al que le fue fiel geográficamente, aunque su música en general fue mejor entendida en otras latitudes) va camino a convertirse en la Meca de la Música Experimental Latinoamericana. Y, como para que la revalorización sea más completa, el revival del casete que protagonizan algunos artistas que, un poco caprichosamente (o no), vuelven a usar ese soporte para sus ediciones invita al rescate emotivo de títulos como Infinito cercano (de 1987), Sangre & data (1988) o Bs. As. Psicótico (1989), que hoy cotizan como objetos de colección.

Como sea, el hombre es autor de melodías gigantes, que a través de performances vehementes y producciones artesanales han ido dándole forma a una obra abierta que, en rigor, empezó en 1962 con una banda de rock instrumental llamada Los Brujos. Y si quedó muchas veces afuera de la Historia Oficial del rock argentino, su talento le dio el cuero para animarse a inventar una historia musical en un universo paralelo. No se puede negar su vocación de desarrollar proyectos sonoros (en muchos casos multimedia) poco convencionales. Alonso es probablemente el verdadero iniciador de la música electrónica popular en Argentina, algo que ahora es una realidad incontestable, pero que en 1985 parecía una utopía o, para algunos, una herejía: la vanguardia es así. En paralelo con el festejo, está empezando a tramar el Tercer Festival Experimental de San Miguel, luego de haber producido, en calidad de profesor del Taller de Sonido, Grabación y Ediciones Discográficas Independientes de la UNGS (Universidad Nacional de General Sarmiento), dos encuentros en los que participaron, entre otros, Fernando Kabusacki, Juan “Mono” Fontana, Bárbara Togander y Ernesto Romeo.

“Hay mucha gente en el campo experimental, y la verdad es que antes había muy poca. El año pasado ya creció una barbaridad y este año también”, dice. Y es que alcanza con darle un vistazo a su discografía para confirmar que, entre discos, casetes, compilados o experiencias multimedia, Alonso es un ejemplo de que la autogestión es una opción difícil pero a la larga energética, musicalmente inteligente. “Uno no puede estar regalando su energía a cualquier estúpido. Ya soy grande y aprendí que las cosas las organizo yo y pasan por mí: a lo sumo me enojo conmigo mismo. Es muy difícil encontrar gente que sincronice con vos en un proyecto común y que fluya.” Complicado o no, lo cierto es que en estos años y en los 300 conciertos en vivo de Uno por Uno han desfilado cantidades de músicos, como Ignatz (pionero de la guitarra midi que también tocó con Daniel Melero), Gustavo Gatti, Oscar Reyna, Alberto Fiore o, más recientemente, Federico Durand en los sintes o el maestro Horacio Contursi, quien con sus baterías free jazzeras le viene dando a las bizarras canciones de Alonso el contrapunto perfecto.

Es imposible sintetizar la obra de Uno por Uno, y de hecho lo que resulta novedoso es que ahora Alonso tenga en San Miguel no solo su base de operaciones para producir su música (los estudios La Cabeza Graba, donde alguna vez trabajó con el Bad Seeds Blixa Bargeld), sino también un espacio en el que sus ideas se siguen expandiendo y encontrándose con artistas con inquietudes en común: “Hace mucho que estamos tocando y siempre surgió la idea de ir a tocar a Capital: acá no tocábamos nunca. Pero hace dos años que se me ocurrió instalar el concepto de ‘San Miguel experimenta y crece’. Aunque siempre lo menciono, siempre renegué un poco de mi barrio. Pero ahora empecé un poco irónicamente con esta idea y ahora, a través de un lugar, La Lupa, donde coordino la parte musical, se armó una pequeña movida y hay músicos nuevos que apoyo y todo el mundo quiere venir a tocar. Y ojo que no tenemos difusión: el tipo que se acerca al lugar golpea y entra”. Ahora Uno por Uno viaja a tocar a Córdoba, a Rosario (el 16 de diciembre participará del Festival Internacional 404), o en La Plata. “En La Plata hay una movida impresionante a nivel rock en cualquier estilo: mi preferida es Maite y sus Linternas Verdes. Pero también hay una banda de chicas de Río Negro, Tus Amores, que cuando vinieron a tocar acá me sorprendieron. O un proyecto que se llama Eusebio, muy bueno”, rescata este profe-punk que supo escaparle a cualquier convencionalismo. Y es que aunque la jovialidad de Alonso sea algo innato, también probablemente se deba a que se mantuvo en contacto con gente joven: “Yo doy clases en distintos ámbitos y estoy relacionado con gente que en su mayoría son músicos, gente que me admira como profe. Hay muchos que no conocían mi trayectoria como músico y me descubren ahora, y me pasan películas, discos, documentales de rock industrial, cosas que me sorprenden”.

Tras 25 años creando ambientes, improvisaciones, ruidos y canciones, y 13 trabajos discográficos independientes, Alonso también fue reivindicado por el jazz: “La escena jazzera creció muchísimo, hay mucha gente que proviene del jazz que se está metiendo con la experimentación”. Alonso también rescata algo inusual para sus parámetros: la música tropical. “Siempre me costó asimilar la cumbia, pero en los últimos tiempos escuché cosas genuinas que me parecieron interesantes, grupos de cumbia marginales, cumbia villera. Pablo Lescano supo captar algo que vive, y me parece valedero. Y hay cosas de Bolivia, de Colombia y Perú, o Las morenadas de Bolivia, que son muy buenas, como una música tropical dark, o la cumbia peruana.” Alonso prepara un disco nuevo, Canciones muy impresionantes, y aún va a seguir abriendo horizontes creativos. “Creo que es un momento interesante, hay mucha gente haciendo pequeños sellos, pequeñas ediciones, en distintos formatos. Me hace acordar un poco a los ’80. Hay ediciones en casete de vuelta que yo admiro y respeto. Lo mismo las ediciones en CDR: ahora están por salir unas ediciones en CDR numeradas que me parecen muy piolas de discos de los ’80 de Uno por Uno. Uno tiene ciertas ataduras, y hay que animarse a hacer cosas más allá de lo ya hecho. Hay que ir más allá de la mirada de los demás a la hora de hacer música. Todo lo que hice hasta ahora me parece un chiste. Hasta ahora no hice nada.”

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“Ya soy grande y aprendí que las cosas las organizo yo y pasan por mí”, dice Alonso.
Imagen: Guadalupe Lombardo
 
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