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Jueves, 17 de noviembre de 2011

MUSICA › 34 PUñALADAS CELEBRA EN VIVO SU NUEVO DISCO + DVD, DE LA BOLSA AL RUEDO

“El tango vuelve a ser una música viva”

Se muestran orgullosos por sus trece años de existencia, pero también señalan la permanencia de otras agrupaciones que ayudaron a abrir caminos y espacios y que permiten hablar de una nueva y pujante generación. Mañana actúan en el CAFF.

 Por Karina Micheletto

De la bolsa al ruedo llamaron a su nuevo trabajo 34 Puñaladas, el grupo que cuando surgió propuso toda una rareza, casi una provocación freak en aquel tiempo: una formación joven que presentaba tango con guitarras, revisitando tangos lunfardos y viejo cancionero. Hoy ese grupo está cumpliendo trece años, tiene una trayectoria reconocida, giras por el mundo, temas de autoría propia que interpretan sus colegas, y lo que agradecen como un logro no solo propio, sino de toda una generación tanguera: una camada que los sigue y toma la posta con solvencia, ya no como una rareza, sino como una forma de expresión legitimada en los hechos. El caso es que 34 Puñaladas está presentando esto que es un CD más un DVD grabados en vivo, con gran calidad y despliegue técnicos, en el que dicen que es el lugar de Buenos Aires que mejor les sienta: el Club Atlético Fernández Fierro. Y allí mismo donde fue grabado el material, en el barrio de Abasto (Bustamante 764), vuelve como show celebratorio, mañana y el próximo viernes a las 22, con Julio Coviello como invitado en bandoneón. “Quisimos capturar la atmósfera que se respira en los shows de 34 Puñaladas en ese lugar tan especial, que tiene una magia única, el escenario en el que podemos respirar la atmósfera de nuestra Bombay Bs. As.”, explican, en alusión al disco anterior, de 2009, compuesto por temas propios.

Esa ciudad “entre nocturna e infernal” que 34 Puñaladas canta –funda– es reforzada por un mural hecho por uno de sus integrantes, Juan Lorenzo. Allí se ven cuadros que emulan mapas de catastro, autopistas que se cruzan y también lo que hoy puede verse como una premonición: edificios que se derrumban. “El grupo siempre tuvo una impronta medio cinematográfica, de hecho al momento de componer pensamos mucho en el cine, imaginamos que estamos musicalizando imágenes, nuestros temas son más descriptivos que narrativos”, dice el guitarrista Edgardo González. “Cuando estuvimos en Italia en 2005, un periodista que comentó el show dijo que era como la banda de sonido de una película de Tarantino ambientada en Buenos Aires. Lo tomamos como un gran elogio.”

Junto a esa ciudad imaginada, con temas de autoría propia, el quinteto de guitarras y voz propone un disco con bellas versiones de aroma campero, entre las que se destacan perlitas como “Corrales viejos”, de Anselmo Aieta; la poco conocida “El loco Antonio”, de Zitarrosa; o una versión en tiempo de milonga de “Gallo rojo gallo negro”, de Pequeña Orquesta Reincidentes. “Nos dimos el gusto de revisitar gustos e influencias”, agrega Alejandro Guyot, el cantor del grupo. “Son esos temas que aparecen en situaciones de ensayo, en pruebas de sonido, en los hoteles cuando estás de gira o en los aeropuertos, por ejemplo.”

–¿Tocan en los aeropuertos?

–Y, sí... Llega un momento en que ya te comiste trece horas de avión, ya pasaste dos horas en una conexión Madrid-Barcelona, te quedan tres horas más... ¿de qué más vas a charlar? Ahí empezamos a desenfundar las guitarras, y sí, muchas de esas canciones aparecieron en situaciones como ésta.

La idea del viaje y su influencia está también en el título del trabajo, De la bolsa al ruedo: “Esa frase de la canción de Pequeña Orquesta nos vino justo”, sigue Guyot. “Es como cuando uno vuelve del viaje y no deshace del todo la valija hasta una semana después, la vibra era ésa: esto es lo que nos quedó en la bolsa para lanzarlo al ruedo. Hay un viaje que nos llevó de los tangos lunfardos de Tangos carcelarios, Slang y Argot a una Bombay Bs. As en tiempo presente, ya con temas nuestros. Y hay algo de estación final en este disco, de cierre de una etapa para pasar a otra.”

–¿Y qué ven al mirar atrás en el balance de estos trece años?

Alejandro Guyot: –Es extraño, estamos tan acostumbrados a darle para adelante que no nos paramos mucho a mirar atrás. Recién con este DVD paramos la pelota y dijimos: ah, mirá esto que hicimos... revisamos el equipaje que traíamos. Lo primero que aparece en ese balance es un gran orgullo, pero compartido con otros colegas. Nosotros cumplimos trece años, pero El Arranque está cumpliendo 15, la Fernández Fierro 10, están también instaladas Las Bordonas, Astillero, muchos. Y ya hay una identidad forjada, un estilo que es de cada uno: escuchás la radio online del CAFF y en los primeros acordes ya sabés qué grupo están pasando. Eso antes no pasaba. Una década atrás fuimos okupas en la escena urbana musical. Hoy sentimos que el tango vuelve a ser una música viva, desde la cual podés apropiarte de un cacho de ciudad y decir acá estoy yo, esto me representa.

Edgardo González: –Somos de una generación que se puso a hacer tango cuando nadie lo hacía, que abrió espacios, habilitó lugares, construyó públicos, aprendimos de autogestión porque no nos quedaba otra. Y es gratificante para los grupos de nuestra generación sentir que abrimos puertas a los que vienen detrás. No me interesa haber sido el primero, pero sí comprobar que hoy hay muchísimos grupos de tango con guitarras y que vienen con todo.

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“Estamos tan acostumbrados a darle para adelante que no nos paramos mucho a mirar atrás.”
Imagen: Diego Marés
 
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