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Miércoles, 24 de mayo de 2006

MUSICA › JAIME TORRES, LUCHO GONZALEZ Y HERNAN GAMBOA, EN EL ATENEO

Las cuerdas abiertas de América

El charango del argentino, la guitarra del peruano y el cuatro del venezolano propondrán un recorrido por todo el continente que busca diluir toda frontera a través de las cuerdas y que se registrará en DVD.

 Por Karina Micheletto

El charango de Jaime Torres, el cuatro del venezolano Hernán Gamboa y la guitarra del peruano “adoptado” argentino Lucho González, reunidos en un espectáculo que propone abrir el juego a los diferentes ritmos latinoamericanos: de eso se trata Cuerdas de América, el encuentro que se concretará hoy y mañana a las 21 en el teatro Ateneo (Paraguay 918) y del que se realizará un DVD. Una suerte de recorrido por Argentina, Chile, Perú, Bolivia, Paraguay, Uruguay, Venezuela, Ecuador, a través de sus ritmos musicales: zambas, chacareras, milongas, cuecas, joropos, valses, marineras, taquiraris. Guiando este tour musical, la atención estará puesta, claro, en las cuerdas.

El encuentro tiene un primer antecedente en el disco de charango y cuatro que, veinte años atrás, grabaron juntos Torres y Gamboa. “Fue un disco que tuvo una gran trascendencia, traspasó las fronteras, llegó a editarse en Japón”, recuerda el venezolano. “Hicimos muchos conciertos en la Argentina y Venezuela, fuimos a Europa, forjamos una amistad. Y ahora, con la incorporación de Lucho, se amplió el abanico”, se entusiasma el cuatrista. Gamboa vive en Miami, junto a su esposa argentina. Ahora que está celebrando sus cincuenta años de carrera, su técnica del “rasgapunteo” vuelve a ser mencionada una y otra vez. La inventó, cuenta, cuando tenía unos trece años. “Es una técnica que al momento de ejecutar una pieza permite llevar los tres elementos de la música: la melodía, la armonía y el ritmo. Cuando escucha la ejecución, la gente piensa que hay tres instrumentos: uno lleva la melodía, el punteo, otro armoniza y otro lleva el ritmo. Pero en realidad está sonando un solo cuatro.” Lo que el músico define con naturalidad es una técnica que implica una gran dosis de habilidad en la ejecución. El cuatro, un instrumento de la familia de la guitarra, con cuatro cuerdas, es central en el folklore de países como Venezuela y Puerto Rico. La labor de Gamboa (apodado El cuatro de Venezuela) tiene algún paralelo la que viene realizando Jaime Torres con el charango: una suerte de militancia alrededor de un instrumento que no es de los más conocidos, y su desarrollo como solista.

El segundo antecedente de este encuentro de Cuerdas de América es el de un cruce entre Lucho González y Jaime Torres, también por los ’80, en una temporada que compartieron nada menos que con Chabuca Granda. “Es un halago volver a compartir mi música con Jaime”, piropea González. “El es como un hermano mayor de la música: a través de su arte y su intrumento es capaz de llevarnos a todos, músicos y escuchas, a las raíces más profundas de nuestra tierra. Y Gamboa, que es un virtuoso de un instrumento tan poco común como el cuatro, es otro pilar importante. Aportar con mi guitarra para que esto cierre armónica y rítmicamente es maravilloso”, se alegra el guitarrista. Tras el debut, el lunes pasado en la sala Zitarrosa de Montevideo, el trío mostrará lo suyo en el Ateneo, “con la intención de seguir creciendo en la medida en que podamos tener más encuentros”, explica Torres.

La estructura del espectáculo los presentará primero solos, luego en dúos y, finalmente, los tres juntos. Serán “temas tradicionales pero adaptados de una manera que permite el lucimiento de las cuerdas de cada uno”, detallan.

–En la presentación de prensa se habla del “espíritu de la world music”. ¿Lo sienten así?

Hernán Gamboa: –Lo estuvimos conversando con los productores y llegamos a la conclusión de que es una expresión que no se puede evadir. Es un concepto que sirve sólo a los fines de orientar al espectador: en Estados Unidos, tú vas a cualquier disquería y encuentras siempre una sección de World Music. Si quieres encontrar algo de Mercedes Sosa, por ejemplo, está ahí.

Lucho González: –Esas son frases que no inventamos los músicos. No me interesa cómo lo llamen: sé que es la música del alma y la que nos atañe a todos.

Jaime Torres: –En mi caso, simplemente me siento un intérprete de charango, fiel a lo que hice toda mi vida. Así como en algún momento el charango fue un instrumento desconocido, o sólo concebido como acompañante y no como solista, hoy puedo llevarlo orgulloso por el mundo. Eso ya es todo un mundo y un universo. Lo demás son títulos pasajeros.

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“Esta es la música del alma”, define el trío.
 
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