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Martes, 18 de marzo de 2014

MUSICA › ENTREVISTA A DAVID LOVERING, ANTES DEL REGRESO DE PIXIES A LA ARGENTINA

“Me asombra la vigencia de esta banda”

Ya sin la bajista Kim Deal, reemplazada por la marplatense Paz Lenchantin, el grupo liderado por Black Francis llegará para presentar sus nuevos EPs en el segundo día del festival Lollapalooza.

 Por Roque Casciero

¿Puede una banda encontrar su forma definitiva con la única persona que responde al aviso en un diario (que encima pedía a alguien a quien le gustaran Hüsker Dü y Peter, Paul and Mary)? ¿Puede la misma banda convertirse en la influencia de varias generaciones y, casi en un suspiro, desarmarse a través de faxes? Claro que puede: ésos son apenas algunos datos de la historia de Pixies, el cuarteto formado en Boston por el cantante y guitarrista Charles Thompson (alias Black Francis), el guitarrista Joey Santiago, la bajista Kim Deal y el baterista David Lovering. En el medio hubo cinco discos (Come On Pilgrim, Surfer Rosa, Doolittle, Bossanova y Trompe Le Monde) que marcaron a miles de personas en todo el mundo y a colegas como Kurt Cobain, Thom Yorke y David Bowie. A principios de los ’90, cuando su influencia comenzaba a sentirse, los Pixies se separaron. Y dos décadas más tarde, cuando esa misma influencia seguía vigente, protagonizaron un regreso a lo grande, que incluso los depositó en el Luna Park para un concierto memorable. Y cuando por fin los cuatro se habían puesto de acuerdo para grabar nuevo material, la bajista anunció que se bajaba de la banda para concentrarse en su grupo, The Breeders. Los tres varones cerraron filas y, sesionista de por medio, completaron dos EP (titulados escuetamente EP1 y EP2) y tienen material para otro. Nueva oportunidad para una gira de los Pixies, que volverá a traerlos a la Argentina como parte del festival Lollapalooza: tocarán el miércoles 2 de abril en el Hipódromo de San Isidro, junto a los Red Hot Chili Peppers, Soundgarden y Vampire Weekend (el 1º estarán Arcade Fire, Nine Inch Nails y New Order, entre otros).

¿Puede David Lovering decir que no cree que lo que hace su banda “sea tan especial”, contradiciendo a quienes la ubican como influencia crucial del rock alternativo de los ’90, con Nirvana como ejemplo más famoso? Claro que puede. “De ningún modo se me hubiera ocurrido que lo que hicimos en los ‘80 iba a tener semejante vigencia”, le dice a Página/12 el baterista a través del teléfono. “Me encanta que la gente diga que nuestra música todavía es tan importante después de todo este tiempo, es asombroso. Pero en cuanto a la influencia, es difícil pensarlo en esos términos: yo soy solamente Dave y toco la batería en una banda, no voy a andar palmeándome la espalda por eso.”

–Antes de la primera visita de Pixies a la Argentina, usted le dijo a este diario que lo que hacía especial a la banda era la mezcla de sus cuatro personalidades. Pero ahora son sólo tres. ¿Cambió esa mezcla?

–Eh... un poco. Definitivamente, la personalidad de Kim ya no está, no la tenemos más, y creo que donde se nota más es en sus partes vocales. Ahora es la mezcla entre no-sotros tres, Charles, Joe y yo, y tratamos de compensar la ausencia de la Pixie faltante haciendo más coros. Pero con Paz (Lenchantin) tocando el bajo, ahora todo está sonando muy bien, así que quizá tenga que tragarme mis palabras.

–Para las giras, primero incorporaron a Kim Shattuck (The Muffs) y después a Paz Lenchantin (de origen marplatense, que formó parte de A Perfect Circle y Zwan). ¿Qué pasaría si Kim Deal los llama y les dice que quiere volver a la banda?

–Nosotros le dijimos que sería bienvenida cuando quiera regresar. Lo único que puedo pensar es que tendríamos que cumplir los compromisos que tenemos con Paz y después volveríamos con Kim, si ése fuera el caso. Pero es una situación que no sucedió... Desde septiembre de 2013 estamos sin ella y todo funciona muy bien, no sé si no nos acostumbramos a esto... Y los shows están buenos, así que sería una situación difícil. No sé, supongo que los tres varones deberíamos votar.

–¿Qué hay que tener para ser bajista de Pixies?

–Si es que existe una fórmula para los Pixies, ésa es que la bajista sea una mujer, que le aporte un lado femenino de la banda. Las partes de bajo son muy fáciles de tocar, lo particular son las partes vocales, especialmente con una voz como la de Kim.

–Como baterista, ¿cómo funciona su dinámica con Lenchantin?

–Es muy buena. Es interesante, porque Paz es una muy buena bajista y hace que yo toque mejor (risas). Ahora tengo que prestarles más atención al tempo, a todo... Creo que ahora tenemos una sección rítmica muy poderosa y precisa. Nosotros la llamamos Pixies 2.0.

–Lenchantin se preparó para tocar con Pixies mientras ustedes estaban de gira con Shattuck. ¿No funcionó la cosa con ella?

–No, lo que sucedió fue que Kim fue contratada sólo por la gira europea, que fue de unas seis semanas. Nosotros sabíamos que sólo había sido contratada para eso, pero ella tenía otra idea. Y la prensa reprodujo esa idea.

–Quizás el hecho de que ustedes se sacaran fotos con ella, como si fuera la nueva bajista, aportó a la confusión.

–Sí, puedo entenderlo. Pero ésas son lecciones que ya aprendimos (risas).

–¿Son una banda que se comunica tan poco como parece?

–No, no es así. El caso con Kim Shattuck fue algo aislado. El documental loudQUIETloud nos mostró casi como antisociales, como que no nos comunicábamos, pero no es la realidad, especialmente entre nosotros tres. Nosotros sí hablamos, nos comunicamos, pasamos tiempo juntos... No es que estamos todo el tiempo juntos, porque si trabajás con alguien durante veinte años y lo ves todos los días, vas a necesitar tiempo para vos. Pero no estamos tan incomunicados como piensan los medios y la gente.

–Ustedes hablaron mucho acerca de publicar o no material nuevo. ¿Por qué decidieron hacerlo esta vez?

–Desde la reunión en 2004, salimos mucho de gira sin parar y, aunque hablábamos sobre grabar música nueva, siempre era imposible hacerlo porque estábamos muy ocupados. Pero después del Doolittle Tour, en 2010, tuvimos bastante tiempo y entonces empezó el diálogo. Nos llevó bastante estar todos de acuerdo, tener demos listos y demás, pero finalmente lo logramos.

–Las críticas de los EP no fueron positivas, algo a lo que ustedes no estaban acostumbrados. ¿Les prestan atención?

–No... Es cierto que en el pasado nunca tuvimos malas críticas, pero tampoco nos creíamos eso. La nueva prensa es algo completamente distinto... La verdad es que no le prestamos atención y no nos molesta para nada. No sabría decir si es porque estamos condicionados porque antes no prestábamos atención cuando decían que éramos tan buenos, o qué.

–¿Directamente no leyeron las críticas?

–No, porque sabía que iban a haber críticas negativas... Ya habíamos tenido una o dos en el pasado. No me molesta, la verdad. Ahora mucha gente se queja de que los EP no suenan como “los Pixies tradicionales” y lo único que puedo decir es que Come On Pilgrim nunca sonó como Bossanova, ni Trompe Le Monde sonaba como Surfer Rosa, entonces EP1 no suena como Doolittle... Así son las cosas con los Pixies desde siempre, y nunca sabemos con qué vamos a encontrarnos la próxima vez. Siempre es una sorpresa.

–¿Cómo se integran las nuevas canciones en los conciertos?

–Muy bien. Al estar en una tarima, puedo ver bien la reacción de la gente, y créame que no veo caras de decepción. Tocamos unas cinco canciones de los EP y tienen buena respuesta. Lo que hacemos es mezclarlas con las canciones viejas, porque quizá ponerlas todas juntas sería demasiado...

–Acá van a tocar en un festival. ¿Eso cambia la idea en cuanto a la lista?

–Quizás en cuanto a duración, porque en lugar de una hora y media tenemos que tocar una hora y un poquito más. Pero funciona igual.

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Joey Santiago, Black Francis, y David Lovering: Pixies versión 2014, ya sin Kim Deal.
 
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