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Jueves, 5 de junio de 2014

MUSICA › UNA JORNADA ILUSTRATIVA SOBRE LA FLAMANTE LEY, EN EL AUDITORIO DE RADIO NACIONAL

Todo lo que un músico debería saber

El abogado Esteban Agatiello y Diego Boris, presidente del Instituto Nacional de la Música (Inamu), dieron detalles ante una sala llena de músicos, productores y difusores. Y se presentó un Manual de Formación indispensable para artistas independientes.

 Por Cristian Vitale

Hecha la ley, hecha la lucha. Tras la creación del Instituto Nacional de la Música (Inamu), sus impulsores prosiguen en la ardua tarea de difundir ante sus destinatarios de qué va. Como un paso más en la batalla, entonces, su presidente –el batallador Diego Boris– y Esteban Agatiello –abogado, músico y viejo compañero de Boris en la Unión de Músicos Independientes– llevaron a cabo la segunda jornada sobre la Ley de la Música en el auditorio de Radio Nacional, con una de sus emisoras como anfitriona: la FM Nacional Rock 93.7. “Sentimos que es nuestra obligación dejarles a los músicos que vengan leyes de fomento que les permitan vivir, porque el derecho al ejercicio de la libertad artística ya es una conquista”, introdujo Boris, como marco de la conferencia que tuvo a la periodista Julia Mengolini como moderadora, ante un auditorio poblado de músicos, productores y difusores relacionados con la música independiente, y que tuvo como fin principal –aunque no único– informar sobre los derechos intelectuales de autores, compositores e intérpretes. “La idea es que ningún músico reciba un beneficio sin que conozca todos los derechos que hay en ese beneficio y cómo cobrarlos: el de autor, el de intérprete y el de productor fonográfico”, señaló el presidente del Inamu, antes de profundizar sobre el leit motiv de la jornada.

Un leit motiv que, dicho está, se manifestó en palabras vinculadas a los derechos intelectuales de los actores musicales. “En la actualidad, ante el surgimiento de nuevas tecnologías que modifican tanto las formas de producción como los hábitos de consumo y el modelo de negocios de la industria fonográfica, los autores e intérpretes deben ser conscientes de sus derechos (...) es importante señalar que en nuestro país, por la legislación vigente, los dueños de los derechos de autor, compositor e intérprete son los músicos y no las empresas”, contextualizaron los expositores. “Es cierto que los músicos conocíamos el derecho de autor y el de intérprete, pero nunca habíamos oído hablar, ni aun los independientes, de que existía el derecho de autor fonográfico y que se podía cobrar, porque estaba guardado bajo siete llaves. Ni siquiera lo conocía Esther Soto –madre del clan Vitale– que es nuestra maestra”, contó Boris.

Ante la atención de los músicos y productores independientes presentes, el presidente del Inamu se extendió sobre la importancia de tal derecho. Lo puso en presente. “Hace un tiempo, con Cristian Aldana tuvimos un llamado de Gabriel Salcedo, por entonces director ejecutivo de Capif, y nos dijo que quería hablar con nosotros. Pasó que nuestra rebeldía nos impidió ir, hasta que un día me encontré casualmente con Salcedo y me dijo ‘ustedes se están equivocando conmigo, porque yo tengo que contarles algo muy importante’. Aceptamos, y nos contó el secreto. Lo concreto es que cada uno de nosotros cuando va a grabar un disco puede tomar como una de las variables de ingreso de dinero el derecho de productor fonográfico. Doy un ejemplo: fabricar mil discos hoy, sin la gráfica, sale cuatro mil seiscientos pesos, y se están recuperando tres mil seiscientos. El registro hay que hacerlo, como el de autor en Sadaic o el de intérprete en AADI, en la dirección nacional de derechos de autor”, informó Boris, sobre un ítem que se amplia en el Manual de Formación, publicado por el instituto.

Este manual fue entregado a cada participante de la jornada y, bajo la impronta de una frase de Nietzsche (“Sin la música, la vida sería un error”) y una tapa con dibujo del gran Rocambole, versa sobre los derechos intelectuales de la música. Contesta, por escrito, las mismas preguntas que Boris y Agatiello resolvieron desde el panel del auditorio de Radio Nacional: qué es y cómo se aplican el derecho de autor, el derecho de intérprete y el derecho de productor fonográfico, cómo registrar una obra, de qué se ocupan Sadaic y AADI, cómo proteger y cobrar una obra, cómo registrar el nombre de una banda y cómo relacionarse con las editoriales, entre otras. “Tenemos en Argentina la particularidad de ser el primer país donde intérpretes y productores fonográficos pueden cobrar. En 1974 apareció un decreto que les permitió cobrar a intérpretes y productores, y éste fue uno de los antecedentes que nos impulsó a ponernos a trabajar en ese sentido”, manifestó Agatiello en otro pasaje de la conferencia, que incluyó preguntas de los participantes.

Otro de los aspectos abordados por los expositores fue el carácter de la ley 26.801, que tiene más de fomento que de regulación. “Tenemos una ley que es de fomento a la actividad, no de regulación. Sólo regula en dos aspectos: uno es que cuando viene un artista extranjero tiene que haber sí o sí un artista nacional. No va a pasar más que venga Roger Waters, por ejemplo, llene nueve River y no haya ningún grupo de acá. Y ese grupo nacional va a cobrar derechos de autor: es una mínima norma de soberanía cultural como tienen otros países, sin ir más lejos Uruguay, donde los Redondos no podían tocar solos y de noche, sino que tenían que hacerlo con dos murgas uruguayas como teloneras. Y la otra regulación, que fue recomendada por la gente de cine, es una cuota de pantalla en los medios del Estado Nacional: el 0,5 por ciento de RTA (Radio Nacional, Canal 7 y repetidoras) va a estar al servicio del instituto para difundir la música en vivo en todo el territorio argentino. Esto va a permitir visualizar los recitales, con una herramienta de difusión muy poderosa”, manifestó Boris.

Respecto del fomento de la actividad musical en vivo, Boris destacó que el instituto creado por la ley (que se encuentra en la etapa de construcción de su estructura administrativa), apoyará la actividad en todo el país a través de subsidios, difusión y generación de espacios para tocar. “Sabemos que luego de la tragedia de Cromañón, muchos lugares cerraron y los que quedaron se aprovecharon de los músicos y sus necesidades de expresión. Otro de los objetivos del instituto es generar un circuito estable de música en vivo que, si soñamos un poquito, en cuatro o cinco años va a estar en todas las provincias. Esos lugares son los que van a tener la ayuda del instituto. En algunos casos será sonido, en otras luces o subsidios para transportes y una fuerte difusión en medios nacionales. Se generarán condiciones dignas para tocar, en definitiva”, sostuvo el militante todoterreno de la música independiente hecha en Argentina.

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El encuentro sirvió para aclarar dudas y proveer de herramientas que muchos desconocen.
 
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