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Domingo, 13 de julio de 2014

MUSICA › ENZO BUONO, UNO DE LOS PRODUCTORES DE PLAYING FOR CHANGE

“Para mí lo más lindo de este proyecto es que no tiene fin”

El músico argentino es uno de los promotores de la iniciativa itinerante que convoca artistas para grabar y filmar en diferentes lugares del mundo. Para el último disco, entre los 185 músicos de 31 países, colaboran Keith Richards y Andrés Calamaro, entre otros.

 Por Javier Simone

Desde Los Angeles

Los días en Los Angeles, California, se vivieron en este tiempo con aires mundialistas. El fútbol fue, durante un mes, prioridad en la vida de Enzo Buono. Todo se transformó una vez más, como cuando gira grabando artistas por todo el planeta para el proyecto Playing For Change. Vivió el Mundial en la casa junto a su mujer, Shiva. Allí verá hoy la final. “Lo primero que hace un argentino es preparar un buen mate y después mirar el partido. Mi mujer es iraní, así que imaginate como estuve el segundo partido, ellos eran seis en casa y yo el único argentino, sufrimos pero al final festejé.”

Como tantos talentos que alguna vez decidieron la partida, su fórmula fue bastante simple: audacia argentina con un mundo abierto de posibilidades en tiempo y espacio, bien aprovechados. “Nací frente al Colón en Carlos Pellegrini y Tucumán, de ahí me fui a los 22 años con mi hermano mellizo Coco (Adrián Buono, que también participa musicalmente) a Chicago con una mano atrás y otra adelante. Armamos una banda, tocábamos en los subtes, en las calles y en las peatonales, en barcitos, por todos lados. Estuvimos como cinco años y después compramos una camioneta donde vivíamos los cuatro, recorriendo mucho. Donde había un enchufe parábamos y hasta que no juntábamos para la nafta y unas hamburguesas no seguíamos. Luego nos fuimos a Miami y regresé a Buenos Aires dos años.”

Como bien relatan sus fundadores, Playing For Change fue creado para inspirar y conectar el mundo a través de la música. El proyecto nace con la idea de que las canciones tienen el poder de romper las barreras y superar la distancia entre las personas. “Todo esto se generó en la segunda etapa, porque después con otra banda, Los Pinguos, volvimos pero en este caso a L.A. Empezamos a tocar aquí en Santa Mónica en la peatonal 3ª, donde iba mucha gente y tuve la suerte de estar en el lugar y en el momento correcto. En esos días estaba Mark Johnson, que es a quien se le ocurrió la idea de PFC, y estaba justo grabando músicos de la calle. Eso fue antes de empezarlos a sumar por el mundo, tocaban sus canciones por diferentes ciudades de Estados Unidos. Uno de ellos era Roger Ridley, que lamentablemente falleció, era quien tocaba ‘Stand by Me’. Un tipo increíble que vivía en Las Vegas y viajaba hasta ahí todos los fines de semana para tocar en la peatonal justo al lado nuestro. Un señor, nosotros lo apodamos Dios, no se podía creer cómo cantaba. Finalmente fuimos una de esas bandas del documental que estaba trabajando Mark. Todo esto fue hace como nueve años, y hablando, compartiendo ideas, terminé siendo parte de su equipo y acá estamos todavía.”

El verdadero alcance de todo movimiento se mide en términos de lo que aportan los artistas callejeros, y otro de esos grandes aportes lo dio y aun lo mantiene Grandpa Elliott. “Nos dijeron: tienen que ir a conocerlo, canta siempre en la misma esquina desde hace 40 o 50 años. Fuimos hasta Nueva Orleáns y cantó la segunda estrofa de ‘Stand by Me’ y a partir de ahí se convirtió en uno de los personajes mas importantes de PFC.”

“Si bien al principio las búsquedas eran por todo USA, nunca supimos dónde íbamos a terminar. Eso es lo más lindo que tiene este proyecto, que no tiene fin. Porque empezás una canción y dale, hasta que decís, ok, hasta acá llegamos, porque podés seguir grabando y viajando y no parás más...” Buono recuerda que cuando terminaron con Grandpa decían: “¿Ahora qué te parece si vamos a Sudáfrica, qué te parece si vamos a Barcelona? Ahí hay mucha vida en la calle y músicos de todo el mundo tocando. Después seguimos a Madrid y luego a India, Nepal, Japón y no paramos...” La ambición de ampliarse musicalmente no tuvo límites ni fronteras, y así comenzaron a convocar a primeras figuras de la música para participar en las producciones. “El tema de cómo aparecen los músicos es un poquito de suerte y estar en el momento y en el lugar correctos. Hay una persona de acá que empezó todo y es el Sr. Norman Lear; fue el que vio por primera vez en un festival de cine lo que hicimos con ‘Stand By Me’, ‘One Love’ y se conmovió tanto que le mandó una carta a Bono, y le dijo así: ‘Si no cantás en esto, es que sos de otro planeta’. Bono vio el video y dijo: ‘Quiero participar en esto’. (Se ríe) Pero del dicho al hecho hay un trecho... Si no íbamos hasta Dublín nunca iba a pasar, y fuimos hasta allá. ‘Acá estamos’, le dijimos al manager, nos llamó a la hora para que fuéramos al otro día a las seis de la tarde al estudio y ahí estaban Bono, The Edge, toda la banda ¡y no la podíamos creer! What? Los tipos con la mejor onda. El cantó y como era una versión reggae de ‘War/No More Trouble’, tardó un par de vueltas hasta que engancho y bueh... tenerlo a Bono cantando al lado tuyo, no se puede creer... La verdad que no se olvida más.”

La web oficial anuncia que Playing for Change 3-Songs Around The World ya se puede adquirir en las disquerías de Estados Unidos y Canadá, también por Internet. Y que hay un novedoso acuerdo con la cadena de cafeterías más famosa del mundo. “Tardamos tres años en terminar este disco, estuvimos paseando por un montón de países, grabaron un montón de músicos, fue una aventura increíble... tuvimos la chance de conocer y de grabar a Keith Richards, a Andrés Calamaro en Argentina en una versión de ‘La Bamba’, una aventura de tres años inolvidable.”

La lista de invitados prosiguió con infinidad de nombres de todo el mundo: Taj Mahal, Stephen Marley, Carlos Vives, Totó la Momposina, Noel Schajris y Niño Josele, entre otros. Una incursión extraordinaria fue insertar fragmentos de videos originales de Bob Marley y John Lennon, fusionados con el resto de los músicos para darle aún mas emoción a “Redemption Song” e “Imagine”, respectivamente. Colaboraron en esta edición 185 músicos de 31 países.

“Otra vez el lugar justo en el momento indicado, tocábamos en un lugarcito a unas horas de Nueva York y de repente estaba la manager, Jane Rose, lo encara a Mark y le dice: ‘¿Vos sos de PFC? Keith tiene en su lista de cosas pendientes hacer algo con ustedes’. No lo podíamos creer, y resulta que Richards quedó fascinado con la versión de ‘Gimme Shelter’ que hicimos junto a Taj Mahal. Nos invitó a una islita del Caribe en Turks and Caicos, fuimos y se largó a llover con todo, teníamos un solo día para grabar y de repente paró. Fue un atardecer paradisíaco en un lugar soñado. Llegó Keith con su blusita, sombrero, nos ofreció una cerveza a cada uno, se fumó un cigarrillo, le pusimos auriculares y dijo: ‘Bueno, chicos, vamos a grabar’. Y ahí está, lo pueden ver en la página de PFC. Hizo su tema ‘Words of Wonder’ que lo unimos con ‘Get Up Stand Up’, de Bob Marley, y es la primera vez que él canta una canción de Bob, y para nosotros es un hecho histórico. Es más, hay una frase de él que pusimos en el disco nuevo: ‘Playing For Change es como la música debería ser’. Es un grande... Que Keith Richards diga eso...”.

Volver a la Argentina cada tanto es sinónimo de movida musical y artística en acción, sin límite de provincias, géneros e instrumentos. En estos cruces destacados apareció El Salmón. “Con Andrés Calamaro grabamos en los Bosques de Palermo, un maestro, un capo, toda la onda y otro honor para mí, que lo escucho de toda la vida. Haber hecho algo con él fue genial y no sólo que grabamos la versión de ‘La Bamba’, donde también participaron Los Lobos, sino que tenemos una canción más que es de él y es una sorpresa. Es un tema que para mí va a quedar increíble, pero será para un próximo disco, PFC 4 seguramente en dos años o un poco más también y más que nada estará orientado a Medio Oriente.”

El trabajo no para aun con el Mundial en juego y la presentación del último disco. “Siempre hay tiempo y nunca paramos de hacer cosas, estoy en la posproducción de Regardel, tendrá 11 temas y Coco es la voz en este álbum. Elegí tangos muy característicos y muy famosos de Gardel para reversionarlos al reggae, con una base de bajo y batería que les va a encantar. Creo que a mucha gente en el mundo que no conoce el tango o Gardel, les va a llegar por otro lado.”

En las manos de Mark y Enzo está la estética del producto final, el buen oído para percibir un fraseo de blues en Mississipi, captar el afro reggae de Mali o el delicado brillo del sitar y un tambor en Nepal. “Editar y seleccionar después de grabar todo y por todo el mundo es un gran trabajo, hay varias tomas y a veces tenés suerte de que grabaste a alguien una sola vez y no la podés creer. Elegir las tomas de video también es un trabajito, pero cada parte de esto es muy lindo, es como revivir ese momento todo el tiempo. Hay ritmos que uno descubre, que marcan un antes y un después, por ejemplo la influencia cubana en Congo. O un guitarrista de reggae/jazz que conocí en Jamaica y que es impresionante, todo eso te vuela la cabeza. Yo digo siempre que las canciones te eligen a vos, y cuando un tema es bueno no hay otra. Con Mark coincidimos en gustos, sobre todo porque vamos a las raíces: blues, reggae, rock. Buscamos también que sea sin maquillaje, o sea, cuanto menos retoque mejor, o nada si es posible. Por suerte vivimos a diez minutos y así es más fácil, ya que somos los encargados de dirigir hacia dónde queremos que vaya todo: el estilo, la producción musical y de video también. Hay mucho material que no se edita, pero se publica en nuestra web o en YouTube, eso lo vamos largando de a poco, pero hay muchísimo y muchas invitaciones para ir a grabar.”

Como si fuera poco, esta obra músico-mundial se eleva por completo al alcanzar un noble y valioso objetivo: la Fundación PFC, una organización sin fines de lucro que edifica escuelas de música y programas educativos en todo el mundo. “Me gusta hablar de eso. Hasta ahora son nueve las escuelas musicales que sostiene PFC Fundación y su programa por todo el mundo: la primera se fundó en Sudáfrica, después en Ghana, Mali, Ruanda, cuatro en Nepal y Tailandia. Y con perspectivas de seguir fundando otras, gracias a la ayuda de la gente que aporta a través de la web oficial. Hay tantos lugares... y más cuando viajás descubrís mucho talento, no tienen los recursos a veces, y cuando les das la chance a los chicos para que se de-sarrollen aparecen perlas por todos lados.”

También existe la PFC Band, que está girando por Estados Unidos y luego lo hará por Europa. Ellos son: Grandpa Elliott (USA), Clarence Bekker (Holanda), Titi Tsira (Sudáfrica), Tula (Israel), Jason Tamba (Congo), The Rhythm Section (USA), Juan Portillo (Venezuela), Peter Brunetta (USA) y Keiko Komaki (Japón). “Estamos tratando de llegar con toda la banda, el intento sería estar el 18 de octubre con un show gratis para la gente en Buenos Aires”, señala.

Si hubiera un mundial de la música, sería difícil aventurar quién sería el campeón. Pero sin dudas el premio Fair Play lo ganaría Playing For Change.

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El proyecto incluye la Fundación PFC, organización que edifica escuelas de música y programas educativos.
 
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