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Viernes, 14 de noviembre de 2014

MUSICA › VIOLENTANGO CELEBRA SUS DIEZ AÑOS CON UN CONCIERTO EN EL ND TEATRO

Música ciudadana con espíritu rockero

El grupo comenzó haciendo rock, pero viró hacia el tango porque tocar ese género motivaba más a sus integrantes. Y desde siempre apuesta al cruce de géneros, al intercambio con músicos de otros palos, y llegaron hasta el famoso festival inglés de Glastonbury.

 Por Andrés Valenzuela

“Ibamos a tocar y nos trataban bien, cosa que cuando hacíamos rock no nos pasaba. Ibamos y nos daban de comer. Eso con el rock tampoco nos pasaba. Y encima nos pagaban o pasábamos la gorra”, recuerda Juan Manuel López sobre Violentrío, la agrupación que luego devendría en Violentango y que hoy celebra su primera década de ruta en el ND Teatro (Paraguay 918), a partir de las 21, con músicos invitados. López se refiere a las postrimerías del 2004 y los comienzos de 2005, cuando tras la tragedia de Cromañón al rock se le cerraban las puertas. “De la mano de todo eso, también el tango nos llenaba más el espíritu, porque tocarlo es más difícil, era un desa-fío y eso nos motivó más.”

La primera parte de la historia de Violentango podría ser la de cualquier banda de rock de garaje: unos pibes de la escuela, vecinos del barrio que agarraban la guitarra para pasar las tardes y ver si interesaban a una compañera. Y aunque en su quiebre musical viraron hacia la música ciudadana, tienen mucho del espíritu rockero con ellos. Santiago Córdoba, percusionista, es el más joven de la banda (29 años, contra los 32 o 33 del resto) y afirma que decidió girar con ellos el día que, en una misma sesión, lo hicieron escuchar Led Zeppelin, Pink Floyd y Astor Piazzolla. “Me voló la peluca, ahí dije ‘quiero hacer esto’”, asegura. Adrián Ruggiero señala otros rasgos rockeros del grupo, en su actitud: “Tocamos mucho en la calle, andamos en camioneta y compartimos escenario con otras bandas de rock; también improvisamos”.

Violentango hizo sus primeras armas en un perpetuo verano. Una temporada de verano en Barcelona y seis meses después, la del Hemisferio Sur en San Martín de los Andes. Allí, el grupo dio sus primeros pasos. “Un hito para todos fue cuando Camilo, que es el hermano de Santiago, levantó el teléfono y a la distancia renunció a su trabajo para quedarse a tocar”, asegura. Llevaban un mes juntos y el mayor de los Córdoba largó todo por una temporada promisoria entre la rosa mosqueta y la montaña. “Nos generó una responsabilidad muy grande, no muy acorde con los pibes desbocados de 22 o 23 años que éramos”, considera López. El más joven de los Córdoba se lanzó con la banda para ver qué podía aportar desde la percusión. Y también fue interés musical el que motivó al bajista Ricardo Jusid a apostar por el grupo. La valentía “garpó” para esos pibes, que años después terminaron tocando en el festival de Glastonbury, de Inglaterra, suenan en radios tangueras y rockeras y aportan al género composiciones propias. Hoy, con varios discos en su haber (y unos cuantas miles de unidades vendidas), celebrarán el aniversario con una gran presentación de su última placa, Escape, mientras esperan el lanzamiento en 2015 de su disco recopilatorio. Escape está integrado completamente por composiciones propias, con muchos aires piazzollianos, suspiros rockeros y fraseos del jazz.

Violentango apuesta al cruce de géneros, al intercambio con músicos de otros palos. Por ejemplo, en el ND Teatro estará como invitado un guitarrista alemán con cuya banda (seguidora rigurosa de Frank Zappa, en la que incluso tocan ex compañeros de ruta del estadounidense) el grupo hizo un ensamble en su primera visita a Alemania. “Ver cómo cada uno puede tirar sus colores, cómo orquestar lo que tenés, nos abrió la cabeza y lo trajimos para acá”, explica Ruggiero. Ya en la Argentina, repitieron el experimento con folkloristas, bandas de heavy, de pop y de rock más tradicional. Así compartieron escenario con Poseidótica, Falsos Conejos, Las Bodas Químicas y otros. “Haciendo esto también ves que las bandas de rock son tangueras, que los riffs de acá tienen cosas del tango, aunque a veces te olvidás de que los primeros rockeros argentinos venían en parte del tango”, aporta López.

Aunque ellos miran “para arriba” a otras orquestas (mencionan a la Fernández Fierro, por caso), saben que empiezan a ser referentes de nuevos músicos. “Hay más interés y los canales de circulación están más afianzados, aunque todavía pasa que el tango es algo que tenés que ir a buscar, no pasa como con otras músicas que prendés la tele y están”, analizan, y avizoran un futuro prometedor, empujado por la aparición de una nueva escena. “Hubo una época en la que el tango estuvo muerto, pero en los últimos quince o veinte años empezó una generación que está con todo y tiene un montón de propuestas buenísimas”, promete Córdoba.

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Violentango celebrará el aniversario con una gran presentación de su última placa, Escape.
Imagen: Guadalupe Lombardo
 
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