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Miércoles, 23 de diciembre de 2015

MUSICA › STUKA, LEO DE CECCO Y NIñO KHAYATTE, MOTORES DE UN PROYECTO NACIDO DEL AMOR AL PUNK

“Muchos suenan bien, pero no son rock”

Los tres se conocían de antes, pero su participación en la reciente visita de Glen Matlock –bajista original de Sex Pistols– terminó de forjar una relación que ahora recorre caminos propios. Esta noche se presentan en The Roxy Live, en el marco del Honky Fest.

 Por Mario Yannoulas

“Es rock, en definitiva.” El histórico guitarrista de Los Violadores Gustavo “Stuka” Fossá parece tropezar con certezas en una categoría tan amplia. Así define a la intención que lo arrima a Leonardo De Cecco –baterista de Attaque 77– y al Niño Khayatte –bajista de Violadores desde 2000–, en un proyecto rotulado Leo-Stuka-Niño. Es quizás el vector del rock entendido desde una ética punk el que los junta al fondo de un bar histórico de Colegiales, una tarde enredada y calurosa, donde se pretenden descubrir las motivaciones para su aventura. Un experimento basado en el laissez faire, y también en no perder la oportunidad de enlazar generaciones distintas pero no distantes del punk rock argentino.

Ese famoso tren pasó en octubre, con la segunda visita de Glen Matlock al país: el bajista de los Sex Pistols no vino con la banda que lo hizo famoso, sino con la compañía de un bajo y una guitarra. La banda local que lo esperaba para su presentación en Asbury es la que está reunida en Colegiales, y que va a tocar hoy a las 20 en The Roxy Live (Niceto Vega 5542) en el Honky Fest. “Si bien ya nos conocíamos, a partir de lo de Matlock se generó muy buena onda, nunca habíamos tocado juntos. Nos empezamos a juntar en la sala”, explica De Cecco. “La historia se repite: nos juntamos por culpa de Sex Pistols”, cruza Stuka. “El punk rock nos une, y lo primero que tocamos juntos fue un tema de Pappo. El repertorio va por esos extremos, pero en el medio puede pasar cualquier cosa.”

–Durante los últimos años abundaron homenajes al rock argentino. ¿Esto formaría parte de lo mismo?

Stuka: –No es en sí un homenaje al rock argentino o al punk rock. Hay temas punk, hay Attaque, Violadores, Sex Pistols, Ramones, Clash... hasta algo de Moris, porque con Matlock tocamos un tema de Richard Hell que tiene la misma base que “De nada sirve”. La idea es divertirse. En cuanto a los homenajes, me parece espectacular que existan. Yo, que soy el más viejo, lo curtí todo de pendejo; era genial ir a ver a Pappo’s Blues en el 74, ver a Invisible. En esa época, en la Argentina se curtía una onda rockera que no existió en ninguna otra parte de Latinoamérica. Era Londres, Nueva York y Buenos Aires. Fue maravilloso, a mí me cambió la vida, como le cambió la vida al mundo. El rock liberó a la gente, antes era un embole, un pibe de veinte años parecía un jovato.

De Cecco: –Tiene razón.

Stuka: –Es la verdadera liberación, la única verdad, por eso no se puede traicionar. Acá veo bandas que mezclan rock con cumbia, me parecen asquerosas, una falta de respeto a lo que nos hizo libres. Si querés mover el culo, hacé otra música, no rock. El rock es para pensar y divertirse, que la gente se libere de las cosas que la atan, principalmente los políticos y los religiosos. Cambian el dólar de un día para el otro y le cagan la vida a medio mundo. La gente sabe muy bien lo que tiene que hacer, esa es la base de la anarquía.

De Cecco: –El rock es un sentimiento de unidad. La política desune.

–Pero en algún momento el rock también dividió.

Stuka: –Pero con buena onda, porque la cosa es estética. A mí no me gusta el heavy metal, en una época nos cagábamos a trompadas, pero nunca matamos de hambre a nadie.

–¿En qué situación ven al punk actual?

Stuka: –Leo toca en estadios con Attaque, en abril vamos a tocar en el Luna Park con Los Violadores, pero hay que buscarle la vuelta, seguir tocando en lugares chiquitos, hacer algo más, no quedarte en lo que fuiste. Porque cuando llegaste, cagaste: ¿ahora qué hacés? Te quedás dormido. Lo bueno del punk es que te lleva a hacer cosas permanentemente.

De Cecco: –Claro, si nadie hace nada por vos, hacelo vos mismo.

Stuka: –Cuando salió el punk, no pasaba lo que pasa ahora con cualquier banda. Sin ser despectivo, viene cualquier uruguayo y lo va a ver un montón de gente, cuando nunca tuvieron una identidad rockera como tuvimos acá, porque Los Shakers nunca se animaron a cantar en español. El tema “Rebelde” de Los Beatniks, esa sí fue una revolución. Viví mucho tiempo en Miami, donde me hice amigos de todas las nacionalidades, y los latinos no entienden cómo los argentinos somos tan rockeros. Durante años, los españoles ni se enteraron de que el rock existía. Nosotros, a miles de kilómetros, sí. Es un error histórico de cierta parte de la Humanidad el no haber podido absorber los cambios del mundo.

–En sus comienzos, un motor del estilo era ser contraparte del rock sinfónico, ¿existe hoy una dicotomía comparable?

De Cecco: –¿Podríamos decir que el reggaetón?

Stuka: –Para mí fue al revés, ellos tenían al punk como enemigo. Acá pasó lo mismo, pero después del golpe del ‘76 no se notó tanto. Ahora la cosa se abrió, Internet cambió todo, antes no había opciones. No está mal el exceso de información, pero tiene que haber respuestas de la sociedad organizada. El problema de los políticos y los curas es que viven a partir de la miseria. Eso dice el rock, y el rock nunca mintió, habrá algún mentiroso, pero la música no mata a nadie.

Niño: –Hay muchísimas bandas que suenan muy bien, pero no son rock. Me molesta que digan “El festival de la gaseosa de rock”, cuando no tiene nada que ver.

Stuka: –Yo de pendejo escuchaba Pappo y Sui Generis, y para mí eran lo mismo, porque se diferenciaban de Palito Ortega y todo eso. Un día, Pappo dijo: “Sui Generis cagó al rock”, y tenía razón. Los adormecieron a todos, cuando Pappo era punk rock, Spinetta con Invisible era punk rock, en cambio Sui Generis llamó a mariconear. Años más tarde pasó lo mismo, después de Attaque, Los Violadores o Sumo, bandas de mierda como Los Piojos o Bersuit empezaron a mezclar rock con cumbia y otros ritmos asquerosos. A ningún inglés se le ocurriría hacer esa música de mierda. A los americanos, que sólo van a la guita, sí. Pero a un inglés, nunca. No vayan a otra historia, se equivocan de punta a punta.

–Los Violadores y Attaque 77 provienen de generaciones distintas, ¿siempre se sintieron parte de lo mismo?

Stuka: –Attaque es intachable. Lo que no está bien es que todos quieran ser los Ramones. Hagan lo que hicieron los Clash, que sacaron London Calling, un disco comparable con el Sgt. Pepper’s de los Beatles. Eso es música, no seguir copiando a tu ídolo, que es como todos empezamos.

–¿Y la generación de los ‘90?

Stuka: –Estuvo bien. Para mí, en los ‘90 tendrían que haber sido más Nirvana, que fue la última gran historia que tuvo el rock. El escopetazo de Kurt Cobain acabó con todo. Además, era raro que un rockero tomara la decisión de matarse, en general morían de casualidad.

De Cecco: –Aunque es volver a lo clásico, hay otro quiebre en lo que hace Jack White.

Stuka: –Tiene razón, por eso estoy tocando con estos (risas). Otro tipo respetable, que ya cambió cuatro bandas en tres años, y son todas geniales. Esa es la historia, no cambiarle la onda al rock para ganar un mango más. Este te revienta un estadio, desarma la banda y va a tocar para doscientas personas. Yo lo vi con The Dead Weather en un pub. Eso es rock, y esa es la idea de esta banda: estar haciendo cosas todo el tiempo.

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“El rock nunca mintió: habrá algún mentiroso, pero la música no mata a nadie.”
Imagen: Jorge Larrosa
 
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