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Lunes, 14 de marzo de 2016

MUSICA › MS. LAURYN HILL CONVOCO A 35 MIL PERSONAS EN UN FESTIVAL FRENTE AL PLANETARIO

Un auténtico calidoscopio groovero

La ex Fugees, reconvertida en una artista madura, debutó en Buenos Aires como parte del Movistar Free Music dedicado a la mujer, y mostró más luces que sombras en su regreso a los escenarios. Del evento también participaron Natalia Lafourcade y Miss Bolivia, entre otras.

 Por Yumber Vera Rojas

Lauryn Hill fue noticia en febrero pasado al bajarse a última hora de la presentación que iba a llevar adelante junto a The Weeknd en los Grammy. Previo al plantón al crooner 2.0 canadiense, casi nada se sabía de la rapera estadounidense en tiempos recientes, al menos en la Argentina, donde la misma semana de su cancelación en los premios se anunció que sería el acto estelar de una nueva edición del Movistar Free Music, dedicada en esta oportunidad al Día de la Mujer. Esto causó alegría, así como sorpresa, debido a que, si bien se trata de una artista que logró posicionarse entre el público local a través de Fugees (la banda con la que se dio a conocer) y su posterior carrera en solitario, tras la aparición de su segundo álbum unipersonal, el Unplugged que grabó para la cadena televisiva MTV en 2002, la cantautora se diluyó en una suerte de ostracismo. Si no fuera porque concentró su actividad en los shows en vivo, seguramente hoy sería uno de esos fabulosos recuerdos musicales que legó la década del 90.

Incluso, muchos de los 35 mil espectadores que se acercaron el sábado al Planetario porteño para verla por primera vez en vivo en Buenos Aires, cayeron en cuenta en el predio sobre la brevedad de la obra de Hill, pues, además de los dos discos que lanzó con su antigua banda, sólo ostenta un álbum de estudio solista, el colosal The Miseducation of Lauryn Hill (1998). Aunque parece que eso fue suficiente para coronarse como una de las divas del neosoul, tras alzarse con el mismo título en la escena hiphopera. Es importante subrayar que si la cantante no volvió a lanzar un álbum, más allá de que grabó tres singles con Fugees en su vuelta a mediados de los 2000, fue porque se convirtió en una crítica implacable de la industria discográfica y del rol de las mujeres negras en ella. Eso sin olvidar que estuvo en prisión domiciliaria en 2013 por evasión fiscal. Así que prefirió invertir su tiempo en la dramaturgia y el diseño de ropa, pero por sobre todo en la crianza de sus seis hijos, cinco de los cuales los tuvo con Rohan Marley, vástago del icono del reggae.

Después de que Miss Bolivia le prendió el calefón a un público que padecía el frío –el invitado no grato de la fecha– con su licuado de reguetón, cumbia y rap de conciencia, en el escenario de en frente, por el que un rato antes había pasado la mexicana Natalia Lafourcade, el DJ de la banda de Hill recogió el guante y se mandó un set de reggae y hip hop efectivo para la previa. Una vez que el resto del grupo se acomodó en sus puestos, la artista oriunda de Nueva Jersey salió y se ubicó al frente de todos. Mientras se sentaba en un sofá y pelaba la guitarra acústica, a través de las pantallas se le pudo ver lagrimeando, quizá por la ovación de la audiencia o a causa del viento rioplatense. Así que, tras recuperarse, inició su safari sonoro por lo más profundo de la música urbana negra con un tema de su autoría, “Conformed to Love”, al que le siguieron “Peace of Mind” y “Mr. International”. En todos, la fórmula se repitió: ella partía en clave acústica y tono intimista (a lo Tracy Chapman), se le sumaba la banda y todo terminaba prendido fuego por el soul, el gospel o el rap.

Luego de que Hill solucionara sus inconvenientes con el sonido en el comienzo de su show, lo que dejó patente mediante gestos en los que se mostraba sacada, el DJ volvió al escenario, la cantautora se levantó del sofá, y todo apuntó al baile. Así invocó “Final Hour” y “Lost Ones”, sendos rap de su disco debut solista, a los que le siguió el primer clásico de Fugees de la –para entonces– noche: “How Many Mics”. Pero al ver que la gente no reaccionó como esperaba, despierta o emocionada, la artista próxima a cumplir 41 años detuvo a su banda, que ya se había sumergido en el hit de la terna, y le retó al público: “¿Les gusta Fugees? Quiero que me lo demuestren”. Y sucedió. Aunque al parecer no le advirtieron acerca del exitismo de la audiencia local, que fue creciendo con cada himno de la agrupación de la que también fue parte el MC Wyclef Jean. Así fueron pasando “Fugee La”, “Ready or Not” y “Killing Me Softly With His Song”. No obstante, el cover se pareció, pese a que estuvo un tono más arriba, más al original de Roberta Flack que a esa joya lúdica rapera con sitar incluido.

Tal cual lo anunció la comunicación del evento, Lauryn Hill ya no es más ella, sino Ms. Lauryn Hill. Por lo que, a lo largo una hora y media, se mostró como una artista madura que, con la misma determinación con la que cambió las rastas por un afro casi al ras, tornó el rapeo en una herramienta más dentro de un caleidoscopio groovero en el que confluyen soul, R&B, funk, reggae y calipso. Obviamente, se dio el lujo de probar y jugar con la fabulosa banda que la acompañó, con cuyos músicos y coristas tiene una comunicación afinada: lo demostró cada vez que eligió asumir el rol de directora musical de los suyos. Pero hubo tramos que la deslucieron, sobre todo en la segunda parte del show, cuando abusó de los covers, especialmente de los de su ex suegro, Bob Marley (hizo cuatro). Sin embargo, al momento de interpretar “Feeling Good” se desdobló en la mismísima Nina Simone. Quizás ése sea su futuro musical, porque en el cierre del recital, con su himno “Doo Wop”, quedó muy claro, por su voz y energía, que ella ya no está para muchachadas.

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Con su debut (y despedida del estudio) como solista, Hill se convirtió en una diva neosoul.
 
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